Cuñados

Creo que tengo, déjenme pensar…, dos cuñaos; pero son, digamos, oficiosos, de momento. Si fueran oficiales seguramente tendrían parcela (todo el que tiene parcela es cuñado, como sabrán).

El "parcelismo" en Córdoba sería un claro ejemplo de lo que los sociólogos acuñan como heterocuñadismo; porque se tiene muy poco en cuenta a la hermana o a la propia cuñada. No hay feminidad en la posesión de una parcela. Al menos no hay visibilidad de la misma; aunque sean las mujeres las que barren el porche, las que riegan; al final son los varones los que manejan la barbacoa.

La barbacoa (sobre todo los sábados) es un instrumento del patriarcado.

Si yo tuviera cuñados (oficiales) hubiese recibido varios whatsapps –o como se diga- de selfies con Harrison Ford.

Indiana, Han Solo, ha sido perturbado por cuñados en sus presuntas vacaciones por el patrimonio histórico español. Ni siquiera él ha sabido espantar al cuñadismo. Es más, me la juego; pero estoy prácticamente seguro que si un grupo de cuñados toma el Air Force One, el atribulado Ford fracasa.

Dicen que hay un heterocuñadismo también en el nuevo panorama de la política española. Lo estudiaré cuando tenga suficiente perspectiva; pero ustedes ya deben saber que soy un conspicuo aunque gris sociólogo. Si yo fuera un todólogo politólogo estaría trincando noche sí, noche también, mañanas también, en la Sexta o en 13 TV. No es el caso. De momento.

Etiquetas
Publicado el
3 de julio de 2016 - 02:45 h
stats