12 Kilómetros por hora. La distancia.

Conversación en el banco

Guarda pacientemente la cola y cuando le toca el turno se acerca al mostrador de la caja:

Hola, buenos días, no he venido aquí a hacer un ingreso, ni a desatascar unas preferentes enrocadas que he heredado de un familiar fallecido, ni a pedir un crédito, ni a negociar una hipoteca al tanto por ciento que a ustedes les parezca según les permita el ministro de economía, o el Banco Central o el de Europa o el que sea.

Tampoco quiero informarme si tienen líneas de ayuda para emprender un negocio, ahora que a todos nos dicen que lo suyo es emprender un negocio, ni voy a preguntarle si por domiciliar la nómina –exigua- tengo derecho a una termomix, a una funda para el nórdico o a un juego de cuchillos; tal vez una tablet.

Y, ni mucho menos, voy a preguntarle si puedo invitarla a desayunar o a qué hora sale, que la invito a comer, si usted quiere, y me cuenta que acaba de divorciarse y eso es duro y penoso pero que hay que seguir adelante y que podríamos salir algún viernes a tomar algo y tal vez bailar y echar unas risas y lo que surja.

En realidad, sólo he venido a pagar una multa de tráfico por, según dice aquí, "circular a 132 Km por hora teniendo limitada la velocidad a 120 Km por hora en una vía interurbana".

Mire: hasta le han hecho una foto al coche…

Desde el otro lado de la caja le dicen: Me importa una higa a lo que usted ha venido, deme su número de carnet de identidad y 100 euros.

Eah; ya está.

Salió de la sucursal con la sensación de que apenas 12 km por hora le separaban de haber comenzado una nueva vida.

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15 de octubre de 2017 - 03:01 h
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