Aprendiendo de los mejores

Hoy tengo el placer y el orgullo de participar en el cierre del año académico de la Loyola Leadership School, la escuela de Posgrado de la Universidad, que tiene como título "Aprendiendo de los mejores", el nombre del último libro de Francisco Alcaide, gurú del management español, en el que se desvela las huellas que deja el éxito a través de 500 reflexiones de más de 50 autores –10 por cada uno de ellos– analizadas con detalle en torno a cinco parcelas: Emprendimiento, Desarrollo Personal, Liderazgo, Libertad Financiera y Espiritualidad. En esta conferencia de cierre además de compartir mesa con Francisco Alcaide, estaré acompañado por Sonia Rodríguez Muriel, directora de Recursos Humanos y Medios de la Agencia Idea y profesora en el Master de Dirección de Personas y gestión del talento de Loyola, y de Alejandro Costa, CEO en Emprépolis, C&G IT Solutions y enIngeniería Creativa. Lo dicho un privilegio. 

Mi presencia pretende aportar la experiencia personal vivida en el deporte de alta competición, y el aprendizaje obtenido de los grandes deportistas con los que he interactuado. Haciendo una reflexión, un flashback como dirían los más modernos, acerca del impacto que me han causado estos grandes jugadores, y que diferencias atesoran respecto a otros, yo destacaría que ese PLUS se desarrolla de la siguiente manera:

- Pasión: los grandes jugadores son apasionados, entusiastas, con gran capacidad de ilusionar e ilusionarse. En un mundo tan competitivo como el deporte profesional, la pasión te aporta la gasolina necesaria para seguir luchando todos los días, en cada entrenamiento, en cada partido.

- Liderazgo: siempre he entendido el liderazgo como la creación de un espacio por parte de un líder, en la que el resto de integrantes del equipo deciden de forma voluntaria participar en él. En el deporte el liderazgo tiene menos que ver con la palabra, y sí con los hechos específicamente que se desarrollan en la cancha. La importancia del lenguaje no verbal se hace en este caso, más determinante aún.

- Unión: Los mejores tienen una creencia bien arraigada: Solos no podrán conseguir sus objetivos, el talento individual tiene una limitación, el talento colectivo casi no tiene límites. Un jugador no puede ser perfecto, un equipo sí puede serlo.

- Sacrificio: las carreras profesionales suelen exigir la asunción de un coste personal y profesional, y hay que estar dispuesto a pagarlo, por muy duro que éste pueda parecer, los sueños, los grandes objetivos suponen sacrificios, y merece la pena asumirlos.

Los grandes tienen PLUS, el resto tendrán alguna de estas características aunque no todas. Y tampoco vale el tenerlas todas durante un corto periodo de tiempo. La clave del éxito está en la sostenibilidad de ese PLUS a lo largo del tiempo a los largo de una carrera profesional deportiva, que en el mejor de los casos, y hablando de baloncesto podría llegar como máximo a los 20 años. El baloncesto ha sido mi vida, y seguirá formando parte de mi vida, a él le debo gran parte de lo que soy... y seré. BE TIM

Etiquetas
Publicado el
3 de julio de 2014 - 11:10 h
stats