Toxicomanías

 

"Está llegando a España dinero por todas partes

(Emilio Botín. Presidente del Banco de Santander)

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua describe la toxicomanía como el hábito patológico de intoxicarse con sustancias que procuran sensaciones agradables o que suprimen el dolor. En su acepción, la RAE no especifica el tipo de sustancias a partir de las cuales se desatan las drogodependencias, lo cual nos da pie para indagar sobre la naturaleza del titular que hemos traído hoy aquí. La frase desprende una patología como una catedral. Nadie que no tenga una dependencia orgánica de una sustancia tóxica hablaría con esa euforia desbordada. Hasta podemos imaginar sus pupilas dilatadas y las comisuras de sus labios blanquecinas cuando pronuncia la palabra dinero.

Pero, claro, el señor que acuña esta expresión arrebatada pertenece a una estirpe de individuos que navegan desde hace lustros sobre un mar de millones. Son banqueros. Qué le vamos a hacer. Quiere decirse que igual que usted necesita el oxígeno para respirar y un yonqui la heroína para vivir, los Botín no dan un paso al día si no es para sumar acciones en su patrimonio. Cada uno es dueño de sus dependencias y el señor Botín, faltaría más, puede elegir la patología que le venga en gana. Siempre y cuando, naturalmente, no le meta el dedo en el ojo al vecino.

Desde ese prisma, se entiende el ímpetu incontenible con que don Emilio divisa la pasta cuando entra en su cuenta corriente. El mismo ardor con que un cocainómano adquiere el gramo de cada tarde o un afectado por el síndrome de Diógenes va acumulando basura en su salón de estar. Cada toxicómano a lo suyo.

Por ese lado, nos congratulamos de que el presidente del Santander haya olido el estupefaciente que más le pone y comparta con nosotros su inmensa felicidad material. Si el señor Botín dice que está llegando a España dinero por todas partes es que estará llegando dinero por todas partes. En materia de patologías monetarias, no dudamos de las pituitarias de un banquero. Aunque nosotros, sus clientes, no hayamos olido ni un maldito céntimo.

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26 de octubre de 2013 - 02:17 h
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