Testosterona

 

"Oiga, que el pene no es un trípode"

(Rafael Prieto. Jefe de Andrología del Reina Sofía)

Se conoce como síndrome del vestuario a la patología que empuja a cientos de hombres a pedir en consulta un alargamiento del pene. Los muchachos se meten en el gimnasio, exhiben testosterona y quieren tener una minga como la del vecino. Aunque es un problema de perspectiva, aseguran los especialistas. Sea o no una simple cuestión de escala, este es el mundo que se nos echa encima. Un mundo disparatado donde la gente se da codazos para ver quién la tiene más grande. La minga, la casa, la moto, la cuenta corriente, la novia, la vanidad y el sursum korda.

Y ahí tienen al doctor Prieto convenciendo a los varones que llaman a su puerta de que un hombre no es más hombre por echar más polvos los viernes por la noche. Un propósito extenuante, por otra parte, que le enfrenta a una cultura milenaria de machos hispanos y tópicos a granel. Lo imaginamos día a día con su cubeta de agua achicando prejuicios y evacuando tabúes en el océano de la estupidez.

No es tarea sencilla la suya. Un día llegó a una rueda de prensa para decirnos que a los hombres también nos duele la cabeza. Una cosa tan sencilla la entiende cualquiera, dirá usted. Y dirá bien. Pero todavía hoy hay que explicar que los varones no siempre están dispuestos y que su masculinidad no depende de su potencia sexual.

Por ese lado, le deseamos al señor Prieto mucho éxito en su empresa. Vaso a vaso, cubeta a cubeta, se afana cada día por extraer testosterona de este inmenso mar de ideas preconcebidas. Buena suerte, doctor.

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15 de febrero de 2014 - 01:26 h