Propósito de enmienda

"El Ayuntamiento tenía que estar en la Hermandad de la Esperanza"

           (Isabel Ambrosio. Alcaldesa de Córdoba)  

A la señora alcaldesa de Córdoba le ha durado el impulso laico lo que se tarda en cruzar el Río Quema. Justo el intervalo que separa el compromiso programático del temblor de piernas. Nada nuevo bajo el sol. Ya recordarán ustedes que el primer gesto del nuevo tiempo fue la retirada de un crucifijo de sede municipal. Lo normal en un Estado que aspira a la modernidad. O sea, a separar alguna vez en su historia los asuntos civiles de los religiosos. En Francia, sin ir más lejos, ya resolvieron la cuestión hace un siglo. Ciento diez años, para ser exactos. Pero claro: Francia hizo la revolución liberal y aquí, por lo que se ve, aún andamos enredados en la Contrarreforma.

La retirada del crucifijo le acarreó a la regidora un considerable dolor de cabeza. Por el ruido del lobby cofrade y, lo que es peor, por el estruendo en el interior de su propio partido. Toda esa caterva de asesores que andan todo el día acojonados con la calculadora electoral en la mano. Si por ellos fuera, en España aún no tendríamos ley del divorcio y los homosexuales serían cónyuges de segunda división. Como dios manda.

Es lo que ocurre cuando gobiernas con miedo. Que un día te ausentas de la Magna Mariana y al día siguiente vas al confesionario a pedir perdón por tus pecados. La señora alcaldesa quiere redimir los suyos ante la Hermandad de la Esperanza. Examen de conciencia y propósito de enmienda. Que se empieza entregando la insignia de la ciudad a una imagen de Martínez Cerrillo y se acaba cruzando el Río Quema camino del Rocío.

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24 de octubre de 2015 - 03:20 h