Minividas

Los jóvenes tienen que asumir los minijobs

(José Antonio Nieto. Alcalde de Córdoba)

Ustedes lo habrán percibido como lo hemos percibido nosotros. Ahí tienen a todo un señor alcalde tirando del inglés para anunciarnos lo cruda que es la vida. Como si un tiro en las higadillas con balas de fabricación británica le doliera menos al contribuyente. Pues vaya. Pero lo importante no es el uso edulcorante del inglés en la frase descarnada del alcalde. Sino todo lo que no dice de manera explícita. Si usted levanta el término minijobs con el dedo índice verá el universo semántico que tiene asociado. La hostia en verso. El señor alcalde ha dicho minijobs por razones elementales de austeridad, pero lo que realmente quería anunciarnos es este mundo que se nos viene encima de minisueldos, minijubilaciones, minidesempleo, minivacaciones, minidescanso, minidignidad y, en suma, todo un cosmos mini pero mini del carajo.

Pudiera parecer que el señor alcalde se nos ha convertido a la doctrina del decrecimiento, según la cual un ser humano puede vivir mejor con menos. Pero no parece el caso. No porque el señor Nieto no haya reflexionado sobre la cuestión alguna tarde de introspección interior. Que seguramente lo habrá hecho. Sino más bien porque dejaría el ideario de su partido hecho un amasijo de contradicciones.

Lo peor no es que el regidor haya tenido la aspereza de avisarnos del despeñadero hacia el que caminamos. Lo realmente atroz es que cuando se nos pide asumir un minijobs también se nos está urgiendo a digerir un mundo de macrorretribuciones, macro paraísos fiscales, macrodividendos, macrolujo, macroprivilegios y, en suma, todo un cosmos indecente pero indecente del carajo.

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22 de septiembre de 2012 - 09:08 h