Si supieras...

Recréate en otra, no me importa... En eso estaba pensando cuando me arrimé en la cama de espaldas a tí, frotándome desde atrás con tu pene, como siempre que quiero follar.

Tienes todo mi permiso. Mírame al interior de los ojos e imagíname ella... No habrá preguntas, no habrá reproches...

Recréate en quien tú quieras... ¿no ves que yo lo hago?

No me pidas que esta noche piense en tí, porque mis bragas me las arranqué en ese otro lecho que hoy anhelo... de otro hombre, de otra ciudad...

Hoy no es tu aliento el que voy a respirar, hoy me comeré su boca, hoy apretaré sus manos, arañaré su espalda, enredaré mis dedos a su pelo, golpearé mis huesos contra los suyos, me entrelazaré en sus piernas, encajaré mis curvas a su cuerpo, morderé con furia sus labios, agarraré su rostro y lo apretaré contra el mío, le susurraré lasciva mis antojos, mis palabras de amor serán para su oído, morderé su hombro, aspiraré su aroma guardado en un remoto lugar de mi corazón, me acurrucaré en su vientre... Hoy sollozaré en su pecho... Descargaré mi ira sobre ti por no tenerlo.

El vaivén de mis caderas se mece al son de ese otro cuerpo que deseo ...y que, gracias a tí, imagino palpar.

Deséame como él lo haría, déjame que sueñe. Y no, no me acaricies. No quiero confundir tu tacto cotidiano con el de quien no saco de mi cabeza. Porque si mis muslos alguna vez lo recibieran, quiero que ese momento sea virgen por completo...

Curva mi cintura con tus manos, que yo separaré mis piernas. Deja que a través de tí sacie su sed de mi sexo... ¿No ves que estoy hastiada de frotarme por las esquinas con este calentón que él me provoca? Las corazas que cubren mis deseos escondidos se destruyen, y temo que se me escape su nombre, que grito en mis pensamientos... Tú ya no estás... Ahora es él el que ocupa mi lecho.

Si supieras que la sola evocación de su existencia me instiga a deslizar la mano por mi vientre... directa a inflamar mi clítoris... Si tan solo imaginaras que tus dedos que aprieto en mi vagina ahora son los suyos... y mis escalofríos, y mis ahogos, y mi aire... y los suspiros...  y que el cimbreo lento de mi sexo en tu boca ahora baila para él...

Calla, no quiero escucharte ¿no te das cuenta de que el vago recuerdo de su voz me hace suspirar, eriza mis pechos y me tienta a clavarme las uñas, a lamer mis hombros desesperada para imaginar sus besos, volverme loca y no encontrar sosiego...?

Si únicamente sospecharas que esta mendiga que te empuja ardiente la cabeza hacia donde empiezan sus piernas, acompasada, mientras sus dedos aprietan con movimientos circulares, de manera animal, su clítoris chorreando... Ésta que grita... y que no puede más... Ésta  que te aprisiona, que no deja ni un centímetro de aire entre tu boca y la suya, que te pide más y más, que se tira de los pelos, que hoy te ama como nunca, y que solloza antes de culminar...   ...Si supieras que esta mendiga es su limosna la que codicia...

Si supieras que es a él a quien busco entre las sábanas cada noche, que ardo en deseos de tener dos vidas por tan solo probar una noche junto a él...

Ay, si supieras...

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16 de marzo de 2013 - 03:00 h