El olivar de baja producción

Es evidente que la aplicación de la Política Agraria Comunitaria, en España, tras todo el proceso de negociación vivido, complejo y arduo, y lo que aún queda para determinar y definir muchos conceptos, sobre todo el más importante, y que parece ser que aún no hay consenso, la definición de agricultor activo, pues a pesar de todo esto, el hilo conductor de la PAC, aquí, repito, es el mantenimiento del " Status Quo", o sea,

al modo lampedusiano de cambiar para que todo siga igual.

Y una vez más, se ha obviado mucho las opiniones de los grupos ecologistas,

que aciertan en su diagnóstico de que la PAC actual pretende perpetuar el modelo actual de concentración de las ayudas públicas entre unos pocos beneficiarios y sectores. Este modelo deja fuera de él, a una gran parte de la agricultura con mayores valores sociales y ambientales,

y que mucho me temo, que será incapaz de frenar el abandono en el campo y que entren los jóvenes. Y lo más importante, no hay herramientas para hacer frente a la protección de los recursos naturales o a la biodiversidad del sector agrario.

Desde el punto de vista medioambiental, la PAC, es un paso atrás, y desde el punto de vista social, es un fracaso.

El riesgo de abandono, por poner un solo ejemplo, al que se enfrenta el olivar de montaña, y en la provincia de Córdoba hay muchísimo,

exige que por parte de la Consejería de Agricultura,

se busquen alternativas viables que eviten todos los impactos negativos en ese entorno rural andaluz, y en toda la sociedad rural que vive en estos pueblos.

Actualmente el olivar tradicional sufre una situación de grave crisis de precios,

y que pone en peligro la economía de más de 300 pueblos andaluces, que no se nos olvide, carecen de otras alternativas,

desde el punto de vista agrario. El abandono de este olivar de baja producción, produciría un impacto negativo muy importante en nuestro entorno rural. Y además, curiosamente, este olivar suele producir un aceite de una extraordinaria calidad, aparte de las funciones no productivas que también realiza: hablo de fijar población,

la preservación de sistemas locales de producción, mantenimiento de los paisajes, biodiversidad y lucha contra el cambio climático, contribuyendo a detener la desertización.

Aún queda mucho por debatir, y sería muy importante que se establecieran mecanismos de apoyo para sectores con dificultades. Es necesario un refuerzo presupuestario de la política de Desarrollo Rural, así como la puesta en marcha en todo el territorio de medidas de apoyo de la Red Natura 2000 y la Directiva Marco de Agua, apoyar a la ganadería extensiva, y a la producción ecológica.

Y por supuesto habría que establecer condicionantes claros y concisos para que la medida de modernización de regadíos, que tiene un gran presupuesto, realmente suponga un ahorro de agua que beneficie a todo el conjunto de la sociedad.

Es importante mitigar la contaminación de las aguas provocada por los fertilizantes y por los pesticidas, que tan abundantemente utilizan los cultivos de regadío.

La flexibilidad que la Comisión Europea ha trasladado a los países miembros, para la aplicación de la PAC, puede ser la oportunidad, para plantear un escenario futuro favorable a estos cultivos de secano, con dificultades, y que tan imbricados están con el medio ambiente y con la biodiversidad agraria.

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29 de julio de 2013 - 08:00 h
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