Miguel Ángel Pareja: “La justicia no tiene agujeros”

Miguel Ángel Pareja, juez decano de Córdoba | ÁLEX GALLEGOS

Miguel Ángel Pareja es el titular del Juzgado de lo Penal Número 3 de Córdoba. Pero también es el representante de todos los jueces, es decir, portavoz de las voces de uno de los colectivos clave en el sistema democrático de cualquier país. Porque Pareja es el juez decano, intermediario entre los magistrados y el exterior, vector de unión de sus compañeros de profesión con el conjunto de los ciudadanos y el grueso de las administraciones.

Desde su atalaya privilegiada, el decano de los jueces lleva dos años tratando de mejorar la función de la justicia, atendiendo las demandas tanto de los juristas como de los usuarios. Atiende cualquier tipo de requerimiento, desde los más prosaicos, como la falta de un determinado mobiliario específico, a cuestiones de fondo sobre la organización interna del sistema de justicia en Córdoba.

Pareja también sabe que es un privilegiado en muchos aspectos. Y a pesar de que su doble papel de titular de un juzgado de lo Penal y decano le resta horas de vida personal, ya ha sido testigo de uno de los grandes hitos recientes: la mudanza de toda la estructura de justicia a la nueva sede de la Audiencia de Córdoba. El cambio le ha producido algún que otro quebradero de cabeza, pero lo solventa con optimismo y una inusitada energía mañanera. La misma con la que recibe a CORDÓPOLIS en su despacho.

Allí atenderá al periódico en un espacio que todavía huele a nuevo y en el que quedan detalles que indican que, de alguna manera, el decano todavía no acaba de instalarse: esos plásticos protectores en los cables sin desenrollar de las lámparas de pie son muy esclarecedores. Sentado en un cómodo sillón, Pareja departirá sobre su concepción de la justicia, el cambio a la nueva sede, su relación con la administración autonómica, los problemas de las cláusula suelo, el papel de la mediación, la necesidad de un juzgado de 24 horas y la espera de la nueva oficina judicial.

PREGUNTA. ¿La justicia es tan blanca como la fachada de este edificio?

RESPUESTA. Para mí sí, la verdad es que sí. Yo soy una persona que está plenamente convencida de que la justicia está para ayudar al ciudadano y para ser independiente e imparcial. Yo creo en una justicia blanca como la fachada de este edificio.

P. ¿La justicia tiene tantos agujeros como la fachada de este edificio?

R. Desde mi punto de vista no los tiene. Para mí, la justicia no tiene agujeros. Lo que ocurre es que a veces se transmite al ciudadano, por parte de los medios de comunicación, una politización o determinados tipos de agujeros en la justicia. Pero yo considero que la justicia, tal y como nosotros la entendemos como seres humanos y desde el interior, no tiene agujeros, aunque a veces se transmita una determinada politización.

P. ¿Casa nueva, problemas de siempre?

R. La casa nueva, cuando es nueva, siempre trae problemas. Hay problemas de goteras; de que no se han rematado bien las faenas por parte de los diferentes gremios que han tenido que intervenir en la construcción de la casa... Pero es cuestión de que al final haya buena voluntad para arreglarlos. Y aquí la está habiendo. Y la verdad es que los problemas se están solucionando perfectamente y poco a poco, como debe ser.

Yo creo en una justicia blanca como la fachada de este edificio

P. ¿Hace falta un poco de feng sui para organizar la nueva sede?

R. Si hablamos de un poco de remodelación, actualmente se vienen atendiendo todas las peticiones que vengo haciendo como juez decano a la Consejería de Justicia. La verdad es que su empeño de que la Ciudad de la Justicia esté perfectamente organizada es real y lo estamos consiguiendo. Nos resta cambiar de lugar un juzgado, el de Instrucción 8 y la sede del Decanato. Pero el otro día estuvo aquí el director general de Infraestructuras de la Junta de Andalucía, y ya lo está estudiando. Se va a proceder a remodelar esos espacios. Me estoy encontrando, en ese sentido, con la voluntad de la consejera y su personal de reorganizar esto para dejarlo en perfectas condiciones.

P. ¿Y necesitas organizarte para compaginar el Decanato con tu propio juzgado?

R. En Córdoba es muy difícil porque está en esas situaciones de frontera. Tenemos un Decanato de envergadura porque tendrá 38 órganos judiciales a partir del 31 de marzo -más el juzgado bis de cláusulas suelo- pero la ley establece que el decano no puede ser liberado de su función jurisdiccional por debajo de los 40 juzgados. Así que tenemos un magistrado del Juzgado de lo Penal 3 –yo mismo- que resuelve por encima de los módulos que dicta el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) con más de 500sentencias todos los años (como si tuviese dedicación exclusiva). Y además, estoy también dedicado al Decanato como si estuviese liberado de trabajo. En resumen, llevo para adelante las dos cosas. Pero sarna con gusto no pica. Ante esa situación, si no quisiese seguir, no tendría nada más que renunciar a una de ellas y quedarme con mi juzgado. Pero lo suyo sería liberarse.

P. En todo caso, sería una decisión del Ministerio de Justicia.

R. Claro, la sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia del CGPJ puede informar favorablemente, pero estaríamos hablando de una plaza más de juez. Imaginen que me liberan siendo titular del Juzgado de lo Penal 3, habría que crear una plaza más de juez y dependería del Ministerio y de si tiene o no presupuesto.

P. Y Córdoba, por volumen de trabajo, necesitaría más juzgados?

R. Ahora mismo, como juez decano yo no puedo dar más, como se diría vulgarmente. Yo llevo mi juzgado para adelante como si estuviese dedicado a en exclusiva; poniendo las sentencias en mi casa por las tardes, ya que por las mañanas resulta imposible porque, si no tengo juicios, tengo que dedicarme al Decanato. Y me dedico al Decanato como si lo hiciese en exclusiva porque hay volumen de trabajo para eso, también. Pero los temas administrativos están dispuestos así y no se pueden cambiar: si no se pasan de 40 juzgados no puede haber exclusividad. Y ahí estamos. Hay sitios que con 45 juzgados han liberado al decano y en otros, como Granada, con más de 40 juzgados, el decano todavía está pendiente de que le respondan a su petición de estar liberado. En definitiva, hay trabajo para liberar al decano y un volumen de tareas como para quedarse en exclusiva en un puesto de Penal. Pero si se quiere llevar las dos cosas, se tiene que ser alguien a quien le guste y que esté entregado al servicio público, como debe ser. Porque si no, es imposible.

Desde que soy juez decano, mi visión de la justicia se ha ampliado

P. ¿Pero qué hace un juez decano?

R. Estamos obligados a velar por que haya una buena utilización de los medios materiales, las sedes, las impresoras, los sofás... todo. Es el que vela también por que el servicio de justicia se preste adecuadamente y que si cualquier ciudadano presenta una queja, se pueda resolver. Por otro lado, el decano es quien representa a los jueces; es, de hecho el único legitimado para ello. El presidente de la Audiencia representa al poder judicial como poder del Estado y también a los magistrados de la Audiencia. Pero a los jueces les representa el decano. De la misma forma que a los fiscales les representa el fiscal jefe. Y eso conlleva que haya que asistir a muchos actos sociales, allí donde te inviten, ya sea en la Diputación, la Delegación del Gobierno o los militares. El juez decano tiene que estar ahí. Normalmente son actos por las tardes y hay que ir, aunque sea abandonando a tu familia y a tus deberes. Por otro lado, el juez decano es el encargado de que la administración de justicia funcione, corrigiendo cualquier disfunción que se produzca. Si ocurre, automáticamente se pone en conocimiento de la sala de gobierno del TSJA para que se tomen las medidas adecuadas y el servicio se reponga.

P. ¿De qué problemas hablamos?

R. Imagina que un juez me llama una mañana y me dice que su juzgado no puede ponerse en marcha porque le falta personal. Pues automáticamente me tengo que poner en marcha yo y buscar personal incluso allí donde no lo haya; hablando con la administración, con la presidencia, con quien sea.

P. Vas a hacer dos años en el cargo. ¿Ha cambiado tu idea de cómo ven la justicia los ciudadanos desde fuera?

R. Por supuesto. Antes, como juez de lo Penal 3, solo veía mis juicios, a los acusados, a los testigos, a la gente que iba por ahí... pero mi visión estaba centrada en mi juzgado. Ahora, como juez decano, ya veo las quejas de los ciudadanos respecto de cualquier órgano o servicio que se preste; ya sea el Juzgado de Guardia, el de Familia o el Registro Civil. Mi visión de la justicia se ha ampliado y me da un bagaje que antes no tenía y que espero seguir consolidando y aumentando.

P. ¿Y qué puede seguir aprendiendo el sistema de esas quejas o apreciaciones de los ciudadanos?

R. En primer lugar, lo que tenemos que aprender es a ser más sensibles con lo que los ciudadanos nos transmiten porque, a veces, tienen la impresión de que los funcionarios, aunque atendamos bien, no siempre lo hacemos todo lo bien que Y ahí es cuando se presenta la queja. A veces puede ser tan sencillo como que un funcionario no ha respondido bien a un usuario y este se siente herido.

En la justicia, tenemos que aprender es a ser más sensibles con los ciudadanos

P. ¿Y qué puede hacer un decano ante eso?

R. Le pido al letrado de la Administración de Justicia del juzgado correspondiente que me informe. De esa manera, el funcionario me da su versión. Si veo que el funcionario lleva razón, se la daré y si es el ciudadano, se la daré a él. Y si veo que no la lleva ninguno no se la daré a nadie. Pero siempre cabrá la posibilidad de que lo que yo resuelva respecto de la queja sea susceptible de un recurso de alzada ante el Pleno del CGPJ. Es decir, que la cosa no queda aquí, sino que se puede recurrir ante el máximo órgano de gobierno de los jueces.

P. Una de las demandas que ha canalizado el Decanato desde hace años es el juzgado de 24 horas. ¿En qué notará el ciudadano su presencia?

R. El sistema lo demanda porque consideramos que Córdoba lo merece. Tanto sus ciudadanos como aquellos que nos visitan. La demanda del juzgado de 24 horas solo busca prestar un servicio de 24 horas. Imagina que el servicio de urgencias sanitaria se cerrase a las 20:00 y no se pudiese hacer uso de él hasta las 8:00. Pues entre las necesidades básicas de los ciudadanos, además de la sanidad, está otro -tal vez no tan esencial pero muy próximo- que es el derecho a la seguridad y la libertad del ciudadano. ¿Y cómo se garantiza? Pues con una justicia eficaz que funcione y donde no solo se intenten corregir los problemas que pueda haber, sino implementando una presencia de la justicia que también sea disuasiva, de la misma manera que cuando pasea la Policía por las calles suele haber menos robos. Pues cuando hay un juzgado de 24 horas abierto, la sensación de que el servicio que se presta es integral, se acerca a la perfección para el ciudadano.

P. ¿Por qué?

R. Ahora el ciudadano tiene un problema con la justicia serio. ¿Qué hace si no puede venir al juzgado de guardia a partir de la 20:00 porque está cerrado? Porque a partir de esa hora solo es una guardia de localización y para urgencias como levantamientos de cadáveres y similares. Pero no está abierto todo el día para presentar una denuncia o hacer una rueda de reconocimiento. Tampoco está abierto para que un ciudadano extranjero a punto de irse pueda denunciar un robo, tomársele declaración con intérprete si es necesario y marcharse luego a su país con todos los trámites hechos. Teniendo en cuenta que Córdoba es una ciudad de proyección internacional, el reflejo de la gestión de la justicia que darán fuera los visitantes que hagan uso de ella será como el que dan de Sevilla, Barcelona o Madrid. Si Córdoba tiene un juzgado de 24 horas, se presentará ante el mundo como una gran ciudad. Porque será un servicio permanente.

Córdoba se merece un juzgado de 24 horas

P. En qué situación estamos ahora mismo?

R. Como juez decano, me encargué de recabar los informes positivos necesarios de las instituciones, del Ayuntamiento, la Diputación, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En ese momento, convoqué la Junta de Jueces y dio su informe favorable. A partir de ahí, elevé el expediente a la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia, a mediados de diciembre, y a mediados de enero se remitió a la Consejería de Justicia de la Junta. Su informe ha sido favorable y ayer mismo [por el martes 23 de enero de 2018] la sala de Gobierno acordó elevarlo al Pleno del Consejo General del Poder Judicial para su aprobación. Ya cuenta con todos los informes favorables de los jueces de Córdoba, todas sus instituciones y la Consejería. Solo nos resta que el Pleno del Consejo General del Poder Judicial lo introduzca en su próximo pleno para aprobarlo. Lo hará con toda probabilidad y lo elevará después al ministro de Justicia. Si lo ve favorable, se implantará como dijo, la consejera Rosa Aguilar, el 1 de julio de 2018. Si el Ministerio de Justicia no da luz verde, supondrá que prefiere que Córdoba siga siendo una ciudad de segunda en vez de primera. Esa sería la consecuencia.

P. ¿Qué esperas?

R. Espero que haya sensibilidad, comprensión y que Córdoba sea considerada la gran ciudad que ya es.

P. ¿Y qué le dice la sensación real?

R. Creo que el CGPJ no va a poner problemas ni el Ministerio de Justicia tampoco, puesto que más del 80% del gasto lo cubre la Junta de Andalucía, que ha informado favorablemente. Me imagino que por un 20 o un 15% del gasto el Ministerio será sensible con la ciudad, que se merece la prestación de ese servicio.

P. A veces parece que es más el Ministerio de Hacienda el que tiene la clave al controlar el gasto de todos.

R. Es posible, pero al final es el de Justicia el que tiene que redistribuir su propio presupuesto, independientemente de que Hacienda lo amplié o no. Pero Justicia puede redistribuir lo que ya tiene, en su mano está y a él le tiramos el guante.

P. Mientras tanto, son los propios juzgados de Córdoba los que se redistribuyen y reorganizan. Hemos convertido el Juzgado de Menores en un Penal especializado en violencia de género.

R. Lo que consideró la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía es que en Córdoba no había causas suficientes para dos juzgados de Menores. Por otra parte, los jueces de lo Penal de Córdoba insistimos a la misma sala que era imposible acatar su petición de que uno de nuestros juzgados se especializase en violencia de género. Le pedimos que se crease un juzgado específico nuevo de lo Penal para juzgar esas causas de violencia de género. Ante esas dos cuestiones, la Sala de Gobierno del TSJA, en vez de crear un juzgado nuevo, entendió que como los juzgados de Menores tenían menos números de los que les correspondían, convirtió el juzgado de Menores 2 en juzgado de lo Penal 6. Y va a ser éste el que se va a encargar solo de las casusas de violencia de género.

Los problemas con el juzgado de cláusulas suelo se van a solucionar

P. Las estadísticas pueden decirlo, ¿pero se apreciaba esa falta de casos de Menores entre los juristas?

R. Si hacemos caso a las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial, sí. Pero si hacemos caso a los informes del juez de Menores y de la letrada de la Administración de Justicia de Menores, sí pero no. Porque no todo lo que hacen se refleja en las estadísticas. Pasa igual en los juzgados de lo Penal. Lo que ocurre es que cogen unos índices y no se analiza el resto. Depende, como todo, de la cara del prisma a través del que miremos el asunto. Ahora habrá que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos y si un juez de Menores puede o no asumir toda la carga de trabajo. En principio, sí, según el CGPJ.

P. También tenemos un solo juzgado especializado en el tema de las cláusulas suelo.

R. Como juez decano he demandado muchísimo el que se dotase de todos los medios necesarios al juzgado de cláusulas suelo. La verdad es que en el resto del estado español se ha hecho todo lo posible y me consta que aquí también. ¿Hemos tenido mala suerte en Córdoba? Desde el principio hemos tenido problemas, pero se van a solucionar. Verás, cuando el CGPJ decidió crear los juzgados bis de cláusula suelo, se optó por enviar a los alumnos de última fase de la Escuela Judicial para que se hiciesen legalmente cargo de ellos. Pero resultó que ninguno de los alumnos era de Córdoba y ninguno quería venir a Córdoba. ¿Obligas a una persona a venir a Córdoba cuando cobra un sueldo en prácticas? En mi opinión se tomó una decisión que, en un principio, parecía acertada: se cogió a una juez de adscripción territorial que tenemos en Córdoba -y que es una maravilla de trabajadora- que se encargaba de reforzar a los juzgados de lo Social, que están desbordados con la crisis económica, y se le puso a tiempo parcial en el de las cláusulas suelo, mientras buscábamos una solución. Encargándose de la mitrad de las causas de lo Social que entraban, la juez ha hecho todo lo que estaba en su mano y más con las cláusulas suelo. Pero a pesar de que la Sala de Gobierno ha intentado encontrar mil y una soluciones, nos encontramos que al final de año apenas había 30 sentencias dictadas de cláusula suelo. Y solo desde junio había más de 3.000 demandas presentadas.

P. Pero eso puede crear un perjuicio al ciudadano.

R. En principio, no. porque esos pleitos no son de especial complejidad.

La entrada de causas judiciales provocadas por la crisis se ha estabilizado

P. ¿Y cuál es la solución?

R. Un refuerzo para el juzgado de cláusulas suelo. Todavía no he recibido la comunicación oficial pero sé que el CGPJ, a través de la Sala de Gobierno del TSJA, va a enviar un magistrado de refuerzo que estará a punto de llegar. Su función será estar centrado en las cláusulas suelo. El problema es saber cuánto tiempo va a estar porque, teniendo esa doble capacidad de resolución, podríamos acabar con el problema rápidamente en Córdoba. Y partir del 31 de marzo entrará en funcionamiento el Juzgado de Primera Instancia 11 que se va a dedicar de manera exclusiva solo a las cláusulas suelo. De esa forma, creemos que no va a haber grandes problemas en Córdoba.

P. ¿Entiendes que el Estado haya derivado mucho más dinero a salvar a las empresas privadas y entidades financieras que causaron el problema de las cláusulas suelo que a un sistema público de justicia para dar respuesta a decenas de miles de ciudadanos afectados por las prácticas de esa misma banca?

R. Creo que la prioridad del Estado, de cualquier Estado, debe ser atender a sus ciudadanos más necesitados. Esa debe ser la primera prioridad. A partir de ahí, si me sobra dinero, ya lo destinaré para otros fines. Para mí, el ciudadano está antes de la empresa privada. Porque el ciudadano, si no, no tiene defensa posible. La empresa privada, por contra, tiene a sus abogados y a sus asesores que les informan y orientan. A un ciudadano que está pagando una hipoteca, casi asfixiado, o le ayuda el Estado o se pierde.

P. ¿Crees que el Estado ayuda o está ayudando?

R. Quiero pensar que lo hace y que lo está haciendo. No puedo valorar como juez decano si lo está haciendo porque sería dar una respuesta de carácter político y ni podemos influir ni tomar partido de ninguna manera. Pero sí digo que, aparentemente, creando estos juzgados bis se está intentado paliar ese problema. Lo que ocurre, es que en Córdoba hemos tenido esa incidencia de los alumnos de la Escuela Judicial que no han tenido en las demás capitales de provincia. Aun así, sé que se va a solucionar en el momento en el que ese nuevo juez se incorpore. El problema, como te he dicho, es mantener en el tiempo a ese juez mucho más que solo dos meses.

P. El tema de las cláusulas suelo está vinculado estrechamente a la crisis. Se dice que estamos saliendo. ¿Lo notáis en los juzgados con un menor caudal de causas civiles y mercantiles?

R. Objetivamente estamos estabilizados pero esta salida de la crisis hay que intentar que no sea aparente. Y eso solo lo podemos conseguir entre todos. Hace falta una mentalidad optimista. Aquí, en cuanto números, estamos estabilizados. Y aunque hay incrementos concretos, no es nada extraordinario, nada parecido a lo de 2008 o 2009.

P. Los jueces han tenido que tirar de mucha innovación a la hora de trabajar para sacar adelante toda esa montaña de casos.

R. Desde luego, aquí los jueces de lo Mercantil y de los Social han tenido que idear muchas estrategias dentro de la maquinaria de la justicia para desatascarla de casos. Quienes estamos al frente de esa maquinaria nos gusta nuestro trabajo y estamos convencidos de que la ciudadano se le puede dar una respuesta rápida. Por eso ideamos métodos, formas que nos hagan agilizar los procedimientos. Pero demandamos que se agilicen las reformas legales necesarias para cambiar, por ejemplo, la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

P. En esta innovación que decías antes, entra también el tema de la mediación y la búsqueda de conciliaciones.

R. La mediación y la conciliación serían dos avances fundamentales. Pero al ciudadano medio, o no se le ha explicado por parte de la administración sus ventajas, o simplemente no quiere prestarle atención. Quizás, en España el ciudadano tenga la idea de que hasta que un juez no se pronuncia, no se decide nada. Hay que cambiar esa mentalidad general del ciudadano español y eso solo es posible a través de la educación, los medios de comunicación y la información. Explicar que la mediación la llevan profesionales entregados que no están a favor de nadie y que se realiza dentro del propio palacio de justicia. Personas que te van a resolver el pleito de una manera mucho más ágil y satisfactoria que un juez. Porque las sentencias judiciales pueden terminar por no satisfacer a nadie.

La mediación y la conciliación podrían agilizar la justicia

P. ¿Cómo informarse?

R. En la Ciudad de la Justicia tenemos un punto de mediación atendido por profesionales. Es el juzgado el que les deriva allí, pero cualquier persona puede pedir información. La mediación no vale para todos los pleitos, es verdad, pero hablamos de un gran encaje sobre todo en Familia y en Civil, pero también en Penales se da.

P. Y una conciliación se puede conseguir, además, sin la necesidad de hacer toda la instrucción con todo el papeleo y el tiempo que se invierte en ella.

R. Por supuesto, la conciliación y la mediación, si el ciudadano estuviese plenamente concienciado de ello, podría agilizar mucho la administración de justicia que se centraría en problemas a los que verdaderamente tiene que darle solución. A ver, la administración de justicia tiene que darle solución a cualquier problema que se le plantee, pero si interviene la mediación y la conciliación, desde luego podría desatascarse. Así, ña administración de justicia pasaría a ser muchísimo más ágil y rápida. En la Ciudad de la Justicia, el punto de información está en la planta baja, junto al colegio de abogados y el servicio de atención a la víctima o el colegio de procuradores...

P. ...y donde se quiere instalar en el futuro el propio decanato, ¿no?

R. Deberíamos estar, así es, en la planta baja. Porque los ciudadanos acuden al decanato a diario y los profesionales tienen también un trasiego permanente. Y son servicios que hay que prestar de forma reservada en la planta baja. Pero no podemos mover esos otros servicios para colocar el decanato, porque también necesitan su espacio. Pero como decía antes, vamos a encontrar una solución.

P. ¿Has echado en falta más comunicación entre los responsables de infraestructuras y los de los órganos judiciales?

R. Pues ya me quejé en su día que como juez decano no se me hubiese consultado nada. No vi las instalaciones hasta septiembre de 2017. Pero en el momento en el que hice ver el problema te aseguro que se tomaron en serio todos los problemas. Confío en la consejería y se va a dar solución. A esta y a otras quejas. Los cambios, hasta que uno se adapta, cuestan. Ha habido quejas de Instrucción 3 se denunció fundadamente de dónde se había colocado su despacho y ya se ha cambiado. Instrucción 8 está mal situado y se va a reubicar. Ha habido fallos pero la administración ya lo está corrigiendo. Sigue habiendo problemas de aire acondicionado y con los baños de Instrucción 7 y 8 pero se está solucionando.

El próximo reto es instaurar la nueva oficina judicial

P. Este edificio es pionero, es el primero con una gestión público privada.

R. El resultado no me desagrada porque la administración me ha demostrado hasta el momento, que está haciendo lo posible para hacer que las cosas funcionen. Eso no quiere decir que nosotros no nos vayamos a seguir quejando si vemos que algo no se hace bien. Cada uno cumple con su papel.

R. ¿Cuál es el siguiente reto?

R. La nueva oficina judicial. Es una pena que haya echado andar la Ciudad de la Justicia sin este nuevo modelo

P. ¿Qué supone?

R. Pues una racionalización del trabajo muy buena. Ya está avanzado pero es una reivindicación que no podemos dejar de hacer,

porque supondría dejar de tener funcionarios asignados a juzgados, sino a servicios especializados para todos los juzgados. Y los funcionarios se podrán sustituir entre ellos sin problema, a diferencia de lo que ocurre ahora en los juzgados estanos. Ojalá se haga en 2018.

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