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Isabel Ambrosio: “Quiero huir de la política de titulares”

Isabel Ambrosio, candidata del PSOE | MADERO CUBERO

Isabel Ambrosio (Madrid, 1970) pertenece a esa raza de políticos a los que los periodistas temen. Los políticos que no dejan titulares claros. Y ella misma lo explica en esta entrevista que, por lógica, no podía llevar otro encabezamiento: “Quiero huir de la política de titulares”. Tal vez, gracias a ese don Ambrosio ha llegado hasta donde ha llegado: candidata del PSOE a la alcaldía de Córdoba. Pero antes ha vivido años de complicado trabajo al frente de la Delegación del Gobierno andaluz en Córdoba, durante una de las etapas más difíciles desde que existe el organismo. Y ahí terminó de moldear una forma de entender la gestión y la política que ya la definen: dialogante y firme a un tiempo. Y, normalmente, con un perfil dialéctico tan suave que es difícil asirlo con un solo titular de dos líneas.

CORDÓPOLIS queda con ella en el patio de la calle Marroquíes. Lleva casi dos meses en campaña, aunque la oficial acaba de arrancar. Ambrosio considera que buena parte del trabajo ya está muy avanzado. Al menos, el que le interesa, el que supone acercarse a los barrios, a las asociaciones de vecinos y a los problemas a pie de acera. Y ésa va a ser la idea que más repita a lo largo de la entrevista: colocar a la gente, a los vecinos, en el centro de su política y de su gestión.

PREGUNTA. ¿Te imaginabas en este berenjenal cuando eras delegada del Gobierno andaluz en Córdoba?

RESPUESTA. Me lo podía imaginar. Forma parte del camino que puede recorrer alguien que cree firmemente en la política. Y si hay un lugar en el que esa política tiene un mayor nivel de cercanía con los ciudadanos; un lugar donde tus posibilidades y tus capacidades de actuar tienen mayor impacto, ese lugar es sin duda el Ayuntamiento. Hace tres o cuatro años no me lo planteaba, pero tampoco lo veía como algo imposible.

P. ¿En qué momento decides dar el paso?

R. A lo largo de 2014. A principios del año pasado se empieza a hablar ya de elecciones municipales y en el ámbito de la organización del partido, dentro de la ciudad, empiezo a escuchar a algunos compañeros y compañeras que creen que entre las opciones que hay y que podían dar buen resultado, podía incluirse mi perfil. Desde momento en que me lo plantean no lo veo como algo imposible.

P. ¿Esas voces venían de las bases o del aparato?

R. De todo un poco. De compañeros militantes de base, de gente de mi círculo de amistad que no tiene que ver nada con el partido y que lo ven como una oportunidad. Además hubo compañeros de la dirección del partido que también me lo planteaban como una opción. El abanico de gente que me animaba a iniciar esta etapa era muy variopinto. Dentro y fuera del partido.

P. ¿Te sientes respaldada por el PSOE?

R. Sí. Ha sido la primera ocasión en la que el partido ha tenido la oportunidad de elegir a un candidato en un proceso de primarias muy participativo, donde la militancia del PSOE se expresa con bastante libertad. Y en todos y cada uno de los órganos del partido por donde ha pasado tanto mi candidatura como la del resto del equipo, se han aprobado sin ningún problema. Me siento bastante avalada por el partido.

P. Pero las primarias del PSOE son muy particulares. Se postulan varios candidatos y al final solo queda uno. Ocurrió con Susana Díaz y también con usted. Tal vez se puede mejorar.

R. Yo continué. A lo mejor esa pregunta habría que realizársela al resto de compañeros. Si doy un paso, lo doy de manera firme. Y si lo doy, lo doy con todas sus consecuencias, lo doy para llegar hasta el final. Y eso es lo que hice. Planteé desde el principio que tenía ganas, que me apetecía y que podía ser una oportunidad para el partido y la gente de Córdoba. Insisto, muchas de esas voces que me animaban y me daban ese empujoncito para tirar para adelante no tenían nada que ver con la estructura del partido. Yotenía claro el paso que daba. Desde el primer momento.

Ha sido la primera ocasión en la que el partido ha tenido la oportunidad de elegir a un candidato en un proceso de primarias muy participativo

P. Los últimos resultados en las municipales no fueron buenos. ¿En qué crees que puede cambiar ahora a tu candidatura?

R. Los últimos resultados fueron fruto de unas circunstancias que, afortunadamente, a día de hoy, no están sobre la mesa. Ha cambiado el panorama, fundamentalmente. Muchos candidatos de 2011 padecieron en primera persona el desencanto de mucha gente por políticas que, en realidad, no eran municipales ni tampoco ideas del partido vinculadas a la ciudad o a lo más cercano. Los resultados fueron consecuencia de ese desánimo, de esa situación de crisis que ya estaba impactando directamente en mucha gente. Y los candidatos del Partido Socialista lo sufrieron en primera persona. Pero eso ha cambiado radicalmente. Las sensaciones que tengo del contacto con la gente, que es continuo, me indican todo lo contrario. He recibido críticas, desahogos de gente que lo estaba pasando muy mal, pero fundamentalmente he recibido muestras de cariño y de apoyo. Incluso de muchísimos cordobeses que confiaron en el Partido Popular en 2011; aquellos que tenían esperanza en que el PP podía cambiar las cosas y que, por el contrario, han encontrado en estos cuatro años que las cosas se pueden hacer mucho peor. Hablo de todos aquellos que han descubierto que se puede abandonar todavía más a la gente por culpa de un Ayuntamiento que, en vez de resolver los problemas de la gente, ha hecho políticas que suponen lo contrario.

P. Estos cuatro años han sido también complicados para el PSOE. Tras el resultado de 2011 el partido sufrió fuertes tensiones internas. ¿Cómo está ahora el tejido del PSOE de cara a estas elecciones?

R. Yo noto muchísimo apoyo por parte de los compañeros. La agenda que he tenido como candidata tiene que ver con los compañeros de las agrupaciones locales. Son ellos los que me abren las puertas de muchos comercios, los que me presentan a muchísimos vecinos de su barrio y de su entorno. Es precisamente esa gente la que a mí me manifiesta que está ilusionada y con ganas. Nuestra gran fuerza es, sin duda, la unidad y el ser una piña. Somos un proyecto de muchísimos cordobeses y cordobesas que quieren poner en esta ciudad corazón y cabeza e iniciar un cambio que recoloque a las personas en el lugar que se merecen. Y creo que esa complicidad que hemos tenido desde el primer momento se va materializando cada día más y se va haciendo cada vez más grande. Noto mucha complicidad con la gente del partido en este momento, simplemente con los gestos, con las sonrisas, con la manera de incorporarse en el trabajo.

Nuestra gran fuerza es, sin duda, la unidad y el ser una piña

P. Una campaña de municipales a un candidato le permite reencontrarse con las bases, los vecinos, tiene que pisar mucha calle. ¿Te lleva a pensar en aspirar a la secretaría provincia si, como parece, puede haber algún cambio?

R. En este momento no pierdo ni un solo segundo en eso. Mi fuerza, mi energía y mi capacidad de trabajo está en lo que tiene que estar. Estas elecciones son mi mayor reto, mi mayor ilusión. No se me ocurre dedicarle ni un solo segundo a otra cosa.

P. De mayo de 2008 a enero de 2015 fuiste delegada de la Junta en Córdoba. Años muy particulares.

R. Muy complicados.

P. Desde tu cargo estabas un poco sobre una atalaya ¿Cómo veías Córdoba?

R. Hubo dos etapas. Cuando entré en 2008 había un cogobierno en el que, para resolver algunos de los asuntos que estaban pendientes por parte Junta, todavía había posibilidad de sentarse, hablar y maniobrar. Lo que frena la posibilidad de que algunos compromisos se lleven a cabo es la crisis económica. Es en 2008 cuando la situación de crisis se agrava y afecta a los proyectos de Córdoba y provincia. La segunda etapa comienza a finales de 2011 cuando no solo no acompañaban las circunstancias económicas, sino que la capacidad de sentarse a hablar con el Ayuntamiento para reestructurar o redimensoonar algunos de esos proyectos era nula. Era nula, al menos, de cara a la galería y lo público porque sigo insistiendo en que ha habido momentos de acuerdo y de diálogo con el Ayuntamiento gobernado por el Partido Popular; momentos en los que yo me he sentido satisfecha con el trabajo que me ha tocado hacer. Tengo en la memoria uno de los grandes ejemplos que explican que cuando se quiere se puede: la resolución del expediente de compensación de deuda que supuso 4,7 millones de euros. Era un expediente muy complicado pero supimos y pudimos ponernos de acuerdo. Cuando se quiere, se hace todo el esfuerzo para poder. Luego está lo que se ha querido contar delante de los medios de comunicación; la imagen que se ha querido dar desde el Gobierno del PP: que no había posibilidades de dialogar ni llegar a ningún acuerdo. En realidad, el PP no ha querido dar esa sensación de que, desde el diálogo, se pueden acordar cosas. Entre otras razones, porque no creo que la relación de la Junta con el Ayuntamiento haya sido distinta a la tenida con las otras siete ciudades capitales de provincia andaluzas. Y aunque los otros siete alcaldes del PP hayan hecho el mismo discurso, se ha llegado en ocasiones a acuerdos y a negociaciones. Pero no es el caso de Córdoba.

P. Desde la izquierda y la derecha se usa tu paso al frente de la Delegación del Gobierno andaluz. Se ponen encima de la mesa aspectos como Cosmos, C4... ¿Crees que ciertos aspectos de tu gestión pueden ser un lastre para ti en esa campaña que empieza hoy?

R. Lastre no. Todas y cada una de las posiciones políticas que he mantenido a lo largo de mi vida pública tienen una motivación y un argumento. Tal vez hay que recordar las circunstancias que nos tocó vivir, los recursos de los que teníamos responsabilidad y todo eso tiene un argumento que explica el porqué de cada una de las circunstancias. Supone más bien un bagaje. Yo creo que no tiene por qué ser un lastre ni tampoco un trampolín como otros lo han querido interpretar. Es un bagaje, una experiencia, una responsabilidad importantísima cuando hablamos de la gestión. Son años que me han dado una experiencia que incorporo en mi mochila y que forma parte de mi capacidad y mis recursos para seguir asumiendo responsabilidades en esta ciudad.

El PP no ha querido dar esa sensación de que desde el diálogo se pueden acordar cosas

P. ¿Sientes que tienes más claves si asumieses ahora el cargo de alcaldesa gracias a tu paso por la Delegación?

R. Claro. Pero tengo claves no solo por mis responsabilidades políticas anteriores. Tengo muchas más claves porque he aprendido y me he enriquecido en estos últimos meses. El contacto con la gente para conocer la Córdoba del tejido empresarial que no sale en medios de comunicación y que casi nadie conoce, el conocer esa Córdoba de la participación ciudadana, no solo la que aparece en los medios y que todos conocemos. Conocer de primera mano las circunstancias por las que está pasando muchísima gente de manera individual es lo que me está llenando la mochila de claves. También de todas esas circunstancias que nos va a tocar administrar a partir del próximo 25 de mayo. Pero tras cada diagnóstico de cuál es la realidad, en la mayoría de los casos hay una propuesta de solución que viene de quien se ve más afectado. Y son propuestas de soluciones realistas, sensatas y muy adaptadas al momento que nos ha tocado vivir. Ese ha sido mi gran descubrimiento durante estos meses, sin duda.

P. Con ese dibujo en la cabeza, tu mochila llena, después de haber hablado con la gente y ver cuál es el panorama, si accedieras a la alcaldía, ¿cuál sería tu primera medida?

R. Quiero huir de esa manera de hacer política con titulares tipo “mi primera medida será...”. Es que son muchísimas las cosas que hay que trabajar en paralelo. Aunque hay un nexo en todo: la gente. Tenemos que volver a colocarla en el lugar que se merece y atender las necesidades más urgentes que tiene. Es lo único que hay en común. Pero quiero huir de esas expresiones “mi primera medida” o “en mi primer pleno llevaré tal cosa”. Hay es que atender muchas circunstancias en paralelo. Pero siempre con un nexo común: volver a poner a las personas en primer lugar.

P. En esa vieja política de titulares a la que te refieres también es habitual hablar de los grandes proyectos de ciudad. No sé si en estos tiempos es un poco absurdo hablar de ellos. ¿Llevas alguno, por cierto?

R. El gran proyecto de ciudad es colocar de nuevo a los cordobeses donde se merecen. Ese es mi gran proyecto. Nos se trata de ladrillo, cemento o equipamientos, se trata de personas con rostro y cara. Personas a las que les ha tocado vivir un momento muy difícil y que se merecen que todos los esfuerzos los hagamos para recolocarlos en el lugar en el que se merecen.

Hay que volver a poner a las personas en primer lugar

P. ¿Pero qué harías con los proyectos que ya están en marcha?

R. Antes de darte una respuesta te diré que creo que hay que aprender una lección que ha sido muy negativa: hemos hecho de esta ciudad la ciudad de las batallas, rencores y revanchas. Y eso nos ha impedido estar en el momento y en el lugar apropiados para coger algunas oportunidades que finalmente han pasado de largo y que no van a volver. Venir a destruir no es mi objetivo en esta nueva etapa. Mi objetivo es que aquello que funciona y que está dando buenos resultados, haya sido mérito de quien haya sido, se incorpore a mi mochila. No tendré ningún problema. De la misma forma que aquello que no se haya proyectado desde mi fuerza política y no haya ni siquiera contado con la opinión del PSOE -porque dialogar, negociar, pedir opinión no ha sido el talante del PP en estos cuatro años- creo que hay que estudiar cada una de las circunstancias y de los equipamientos que están ahora mismo sobre la mesa y, si no suponen un lastre para esta ciudad, bienvenido sea. Solo pongo ese condicionante: que no sea un lastre para el futuro de esta ciudad. Si hablamos del Centro de Ferias y Exposiciones -me niego a llamarlo centro de congresos- lo único a lo que me comprometo es a estudiar el expediente en el apartado económico, asegurarme que no hipoteca los intereses de la ciudad y, a parte de ahí, vamos a darle el funcionamiento que tengamos de darle. Pero es cierto que me parece un error la ubicación, la forma de realizar ese equipamiento sin contar con el apoyo de quienes tienen que usarlo ni de las fuerzas políticas y los agentes económicos y sociales o los movimientos y colectivos de esta ciudad que no están de acuerdo. Como ya estamos hablando de hechos consumados, simplemente, nos aseguraremos de que no sea un lastre para esta ciudad para desarrollarlo y ponerlo en funcionamiento. Con el resto, exactamente igual. Todas y cada una de las decisiones que se hayan tomado y que puedan generar oportunidades para Córdoba, vengan de mis compañeros o de instituciones más o menos cercanas, bienvenidas sean. Es debe de ser la actitud también de cara al futuro.

P. En el debate del lunes pasado dijiste que tenías un plan. ¿Cuáles son las lineas fundamentales?

R. Tiene cuatro ejes que creemos que comprenden no solo los problemas que a día de hoy tiene esta ciudad -con un diagnóstico bastante acertado- sino las propuestas de soluciones para mirar al futuro. Y en todos y cada uno de ellos hay propuestas a corto, medio y largo plazo. Porque un plan tiene que tener también planificación en el tiempo. Abarca objetivos que son razonables. Ambiciones para no perder oportunidades de futuro. Y la primera tarea será abordar lo que es urgente e importante. Hablamos de cuatro bloques que tienen que ver con el desarrollo económico, el empleo, una apuesta importante por el emprendimiento y la innovación. Un segundo bloque se dedicará a recuperar derechos sociales y sobre todo una situación que se da a día de hoy y que es la lucha contra la pobreza. El tercer bloque es el modelo de ciudad: histórica pero también pública. El cuarto pilar es el de la participación ciudadana como eje fundamental y la transparencia como modelo y manera de ejercitar la política de cara al ciudadano. Son cuatro bloques con 253 medias entre todos. Cuatro bloques con una planificación a corto, medio y largo plazo y con objetivos razonables por los recursos con los que vamos a contar en los próximos cuatro años.

Hemos hecho de esta Córdoba la ciudad de las batallas, rencores y revanchas

P. ¿Para llevar a cabo ese plan estarías dispuesta a pactar con otras fuerzas políticas que te permitieran gobernar?

R. No va a haber ninguna fuerza política en el Ayuntamiento que cuente con mayoría absoluta y se va a imponer sí o sí el diálogo, el acuerdo y el consenso. Estoy dispuesta a que nos sentemos, dialoguemos y hablemos no solo de las infraestructuras, sino de cómo estructuramos los objetivos más urgentes como la recuperación de los derechos sociales y el empleo. Desde el diálogo y el acuerdo estoy convencida de que terminaremos sacando asuntos adelante. Pero vuelvo al tema de los titulares que te decía antes: hablar de pactos antes de las elecciones me parece una falta de respeto. Tendremos que esperar al 24 de mayo para que los cordobeses hablen y ver dé qué manera me dan su confianza y saber con qué puedo trabajar.

P. Estamos viendo escenas de negociación y diálogo bastante complicadas en los debates de investidura del Parlamento de Andalucía. Ya se habla de que no habrá acuerdo antes de las municipales y que precisamente estas elecciones locales van a ser una pieza más en la negociación en San Telmo. ¿Crees que puede afectar para el voto del 24 de mayo?

R. No lo interpreto así. Creo que los vecinos de Córdoba, cuando el 24 de mayo se planteen qué papeleta cogen de todas las opciones políticas, no van a tener esa situación de la Junta en mente. Lo que le van a pedir a las fuerzas políticas a las que voten es que cumplan lo que vienen diciendo desde antes incluso de la campaña electoral y que coloquen sus necesidades las primeras de la lista y que sea gente en la que se pueda confiar. Ahí está el reto, en comprometernos en que lo que decimos lo vamos a hacer y en marcar, desde la sensatez y la coherencia, un proyecto que sea realizable a lo largo de los próximos años. Un proyecto por el que le podamos dar a esta ciudad el cambio que necesita y que la coloque en primer lugar; un proyecto que huya de esa manera de hacer política que hemos tenido durante cuatro años donde el mayor ejercicio que se ha hecho es el de una contabilidad que no ha tenido en cuenta a la gente; un proyecto en el que se huya de esos grandes mensajes y titulares que quedan muy bien por escrito pero que no tienen los pies en el suelo porque no son realizables; esos mensajes que nos suenan en algunas ocasiones a recetas ya fracasadas del pasado.

P. Justo en este momento en el que dices que se ha hecho una política de contabilidad y titulares han surgido nuevos partidos que enarbolan la bandera de una nueva política y de que ellos son distintos. Perteneces a un partido centenario, ¿qué opinas de estas nuevas formaciones que surgen a izquierda y a derecha?

R. Todo hombre o mujer que decide dar un paso adelante con el único objetivo de mejorar la vida de quienes tienen cerca ya tiene todo mi respeto y consideración. No es fácil dedicarse a la actividad política y ahora menos todavía. A partir de ahí, las cosas se terminan consolidado. Lo importante no es cómo nacen sino cómo se consolidan a lo largo del tiempo. Son fuerzas políticas o fuerzas emergentes que hacen de la política su razón de ser; fuerzas que son muy nuevas y que tienen que consolidarse en el tiempo. Y para que eso ocurra, nos tienen que demostrar que son de fiar y que sus planteamientos están de alguna manera de acuerdo con el momento que les ha tocado vivir. Eso les va a corresponder a ellos y sobre todo a los ciudadanos que decidan si siguen confiando o no en esa manera de hacer política. Por eso creo que eso es mucho más serio que los titulares de una noticia o que el propio postureo. Aquí lo que cuenta es la constancia, la dedicación y el trabajo. Al final, quienes nos dedicamos a la actividad política lo que necesitamos es la confianza de la gente y no hay otra forma de ganársela que con dedicación, sensatez y coherencia entre lo que se dice y se hace. Y eso solo te lo da el tiempo.

Sin mayorías, se va a imponer sí o sí el diálogo, el acuerdo y el consenso en el Ayuntamiento

P. Estamos en un patio, en mayo, en Córdoba...

R. Ese momento... (risas)

P. Córdoba es una ciudad que protege muchos sus tradiciones, es casi una ciudad conservadora en ese sentido. ¿Cómo te llevas con toda esa sociedad que es una base importante y que está ligada a las peñas, cofradías, ese mundo.... ¿Cómo llamarlo?

R. Le vas a poner tú el calificativo (risas)

P. Ese ADN cordobés.

R. Detrás de esas personas, porque tienen nombre y apellido, detrás de cada uno de los integrantes de esos colectivo que me dices, lo que hay son muchísimos hombres y mujeres de Córdoba normales y corrientes. Creo que se implican en aquello que les apetece, les gusta y les motiva. Y eso forma parte de esta ciudad con toda naturalidad. Sin que tengan más protagonismo unos que otros. Porque, al final, lo que están representando son a personas, a hombres y mujeres. Démosle normalidad, equilibrio a esa gran participación ciudadana con la que cuenta Córdoba. Se llamen como se llamen las organizaciones a las que pertenecen. Porque al final son cordobeses que se levantan todas las mañanas con su preocupaciones y sus responsabilidades y que tiran para adelante en el día a día. Gente de Córdoba que pone su grano de arena y que dedica parte de su tiempo a algo que les motiva, les gusta y comparten con un grupo de gente.

P. Como alcaldesa o edil, ¿te pondrías al frente de una procesión o un evento religioso en representación del Ayuntamiento? O eres de la idea que hay que separar.

R. Cuando alguien asume la responsabilidad de representar a los vecinos, tiene que estar en todos y cada uno de los sitios donde sus vecinos le dicen que tienen que estar representados. Y eso no tiene nada que ver con lo que haría de manera personal e individual y dónde estén mis preferencias. Pero creo que cuando uno asume la responsabilidad de representar a los vecinos, tiene que ser consecuente y saber que esa representación puede estar en unos sitios en los que tal vez tú no estarías en situaciones personales. Hay que ser respetuoso con lo que te toca representar en cada momento.

P. Hemos vivido años complicados en la relación entre la Iglesia y las administraciones. ¿Cambiaría en algo tu forma de actuar en el Ayuntamiento con respecto a la que tuviste en la delegación de la Junta? ¿Buscarás nuevas formas de entendimiento o de recuperar los inmuebles?

R. Lo primero que hay que hacer es detectar y hacer un listado completo de esos espacios que se han perdido para lo público y los cordobeses. A partir de ahí, el diálogo siempre debe estar presente. Pero además de diálogo tiene que haber algo más y en eso creo que llegamos tarde y mal desde el Ayuntamiento de Córdoba. Aunque esa batalla sea larga en lo judicial, nosotros como cordobeses no podemos renunciar a que algo que es de Córdoba y patrimonio de todos deje de serlo. Por difícil que sea la batalla y complicado que sea el camino. Pero creo que no nos perdonaría la mayoría de la ciudadanía si no hacemos ese gesto de reclamar que vuelva a ser de Córdoba aquello que siempre ha sido de Córdoba. Eso no es incompatible con el diálogo pero no lo coloco como única vía de solución, como tampoco lo hago con la reclamación, sea cual sea el resultado.

Cuando alguien asume la responsabilidad de representar a los vecinos, tiene que estar en todos y cada uno de los sitios donde les dicen sus vecinos que tienen que estar representados. Incluyendo los momentos religiosos

P. ¿Vas a firmar el compromiso que ha planteado la Plataforma de la Mezquita a los candidatos?

R. Sí. Por supuesto.

P. ¿Te has planteado un margen de tiempo en esta nueva etapa?

R. Como todo lo que he hecho en mi vida tiene un principio y un final. Me sirve apara motivarme y echar toda la energía que se necesita. Cuando planificas y acotas el tiempo al que le vas a dedicar toda tus energías y tus ganas y esfuerzos personales, hay que ponerle el límite.

P. ¿Estás preprada para estas dos semanas?

R. Sí, porque tengo el bagaje de todos estos meses y ya llevamos un ritmo de semana intenso. Ya veo la palabra meta al fondo.

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