La Unidad de Urgencias de Reina Sofía obtiene la certificación de calidad 'excelente'

Profesionales de Urgencias de Reina Sofía

La Unidad de Urgencias del Adulto del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba ha conseguido la máxima certificación de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía (ACSA), que acredita el nivel 'Excelente' de los servicios que presta este equipo de profesionales. Para ello, ha tenido que superar un intenso proceso de evaluación que contempla 90 estándares, de los que ha alcanzado el 97,75 por ciento.

Así lo ha indicado la Junta de Andalucía en una nota en la que ha detallado que se trata de “un gran esfuerzo que no solo certifica la calidad de la asistencia que ofrece, sino que también la sitúa como el primer servicio de Urgencias generales de Andalucía con este nivel de acreditación”.

En la actualidad, solo cinco unidades de gestión clínica del Servicio Andaluz de Salud cuentan con este nivel de calidad, dos de las cuales son del Hospital Reina Sofía: el servicio de Urgencias y el de Cirugía Torácica.

Para el director de esta unidad, Luis Jiménez, “contar con esta distinción es una gran noticia no solo para el equipo, para el que supone un reconocimiento al trabajo y esfuerzo realizados, sino también debe serlo para todas las personas que acuden a nuestro servicio para resolver su problema de salud, ya que esta acreditación avala que la asistencia que prestamos es de calidad”.

“Esto, en nuestra área de trabajo, significa atender a nuestros pacientes con rapidez, seguridad y precisión, sin olvidarnos de la intimidad, la accesibilidad y la empatía de nuestros profesionales hacia ellos”, ha comentado.

Este proceso de autoevaluación “ha sido arduo, ya que se ha tenido que compatibilizar los constantes cambios funcionales y estructurales debidos a la pandemia con el propio proceso de acreditación para conseguir los altos niveles de calidad que tal distinción exige”, ha señalado el responsable de la unidad.

En esta línea, el responsable de acreditación dentro del servicio de Urgencias, Javier Montero, ha explicado que la certificación es un proceso voluntario mediante el cual una organización puede evaluar la calidad de servicios o productos frente a estándares reconocidos a nivel nacional o internacional. El proceso de acreditación implica una primera fase de autoevaluación y una auditoría externa por parte de expertos.

Por tanto, “someterse a un proceso de certificación repercute sin duda en la calidad asistencial de un servicio, y permite analizar sus debilidades, fortalezas y oportunidades de mejora, redundando en una mejora de la atención prestada”.

Tras conseguir la certificación Avanzada y, después, el nivel Óptimo, la Unidad de Urgencias empezó el nuevo reto de alcanzar el último escalón en certificación, el nivel Excelente. Esta Unidad comenzó a trabajar en su primer proceso de acreditación en el año 2010 y, a partir de ahí, ha ido consolidando su nivel de calidad, mejorándolo ostensiblemente con este máximo grado que ahora se otorga.

En este proceso, la ACSA certifica que la unidad ha cumplido el cien por cien de los requisitos en áreas de suma importancia para el paciente como la promoción de la salud en la comunidad, la gestión por procesos, la información clínica que se ofrece, la accesibilidad y la continuidad asistencial. Esto ha sido posible gracias al trabajo en equipo y a la gran labor de coordinación que han realizado los responsables de gestión de la unidad: el jefe de sección, José Manuel Calderón de la Barca, y la jefa de bloque, Ángela Romero.

Una de las claves de este éxito es el trabajo compartido. Aquí, juega un papel estratégico los profesionales referentes de sus distintas áreas. Así, en la coordinación de los procesos asistenciales tiempo-dependientes ha sido fundamental el trabajo del jefe de sección, Rafael Calvo, junto con los facultativos Juan Antonio Vega e Inmaculado Bajo. En cuanto a la mejora de los registros destaca la labor de la facultativa Cristina Martos.

Por otro lado, el jefe de sección Antonio Agustín ha trabajado en la mejora de la dinámica de la actividad asistencial. Igualmente, se pone en valor en el ámbito de la seguridad del paciente a la facultativa Gloria Leal y al enfermero Felipe López. En la mejora de la gestión de profesionales, el supervisor José Jiménez y la adjunta a la supervisión Rosa Aranda también han realizado un destacado trabajo.

Otra de las áreas en las que se ha realizado un gran esfuerzo es en la coordinación de los sistemas de soporte, a cargo de la supervisora Carmen Lucena y de la responsable de soporte Sierra Bretones.

Además de los requisitos, la agencia evalúa las particularidades de cada unidad en proceso de acreditación. En este sentido, destaca como fortalezas de la Unidad de Urgencias la utilización de tecnologías de la información para la comunicación entre profesionales y con los pacientes o la disponibilidad de una coordinadora en la sala de espera del circuito polivalente para aportar información de forma continuada del proceso asistencial del paciente y garantizar su seguridad.

Sala de cuidados especiales

Igualmente, destacan la existencia de una sala de cuidados especiales donde se atienden a víctimas de violencia de género, agresión sexual y otras situaciones de especial sensibilidad y vulnerabilidad; así como la implementación de aplicaciones informáticas que agilizan del servicio, como una herramienta que permite garantizar el trabajo a turnos de todos los profesionales y el cambios de los mismos.

En el informe de evaluación, la ACSA pone en valor la excelente organización estructural y funcional de las Urgencias, ya que disponen de un área de clasificación con tres consultas, un amplio vestíbulo y dos salas de transferencia para permitir un traspaso de información en condiciones de intimidad y confidencialidad entre los profesionales intervinientes a la llegada del paciente.

Asimismo, la unidad dispone de una sala exclusiva para la realización de electrocardiograma, garantizando su lectura y decisión en menos de diez minutos de su realización en pacientes con dolor torácico y la existencia de profesionales dedicados a la gestión de la dinámica asistencial.

Además, se realza el gran trabajo realizado en materia de seguridad del paciente, actividad encaminada a evitar errores durante el proceso asistencial. Ejemplo de ello son la doble identificación del paciente, los procedimientos de control de caducidades de fármacos y fungibles, la constante renovación y actualización del equipamiento electromédico o la identificación precoz del paciente vulnerable, entre otros. Elementos que permiten ofrecer una mejor y más segura actividad asistencial.

Protocolización

Por último, la protocolización de toda la actividad que realiza la Unidad, no solo asistencial sino en otros ámbitos como la gestión de personal (más de 400 profesionales), hace que las tareas estén normalizadas, evitando así la variabilidad de las mismas y permitiendo actuaciones uniformes y regladas.

Esta forma de trabajar ha permitido crecer en calidad y mejorar los resultados en salud. Así, la unidad ha reducido el tiempo de respuesta de procesos tan importantes como el ictus, el infarto, el trauma grave y la sepsis, así como la mejora en los registros.

Todas estas mejoras y funciones se han realizado de forma simultánea a la monitorización diaria de la actividad asistencial global, que nos permite adecuar los recursos humanos a las necesidades en función de la demanda asistencial y de la actividad de cada profesional.

Tras este trabajo, el equipo de Urgencias considera que la acreditación conseguida contribuye a aumentar la confianza de los ciudadanos en la sanidad pública y en sus profesionales. Su trabajo ha hecho posible obtener dicho reconocimiento, situando al servicio de Urgencias del Reina Sofía como referente por su compromiso con la mejora continua de la asistencia urgente, la formación de sus profesionales y la investigación.

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