De la sequía al diciembre más húmedo desde 2010: así ha llovido en Córdoba

Crecida del río Guadalquivir tras las últimas lluvias

El cauce del río Guadalquivir se ha multiplicado por 200. El Betis romano se ha vuelto a convertir en el río grande de Andalucía en apenas una semana. Con el fin de las campañas agrícolas y los regadíos extraordinarios del verano (el Guadalquivir a su paso por Córdoba funciona como un enorme canal de riego), el río había dejado de fluir. En el aforo de Villafranca de Córdoba apenas si el caudal bajaba a dos metros cúbicos por segundo. El miércoles, el cauce alcanzó los 425 metros cúbicos por segundo. La causa está en un episodio de precipitaciones que ha convertido lo que va de mes en el diciembre más húmedo en la provincia de Córdoba desde el año 2010. Y aquel fue el famoso año de las riadas, de los miles de cordobeses desalojados por un Guadalquivir que se desbordó por mil sitios.

Las precipitaciones han estado, por una vez, por encima de las mejores previsiones. La 'Grazalema' cordobesa ha estado en Cardeña. En este extremo de la Sierra Morena cordobesa, el observatorio de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha rozado los 290 litros de acumulado desde el 1 de diciembre. Este enorme acumulado ha hecho resucitar a ríos y arroyos, ha reverdecido la zona y ha garantizado, en parte, que la dehesa sobreviva. Los ganaderos aprovechan estas lluvias para abrir las granjas y para que los cerdos ibéricos de pata negra se puedan alimentar de bellotas y pasto en el campo. Además, la lluvia ha llenado pozos y acuíferos, y al menos en esta zona garantiza el suministro para que la enorme cabaña ganadera de la zona pueda beber.

Por encima de los 200 litros también ha habido otros dos observatorios de la Aemet. Uno, precisamente, en el término municipal de Córdoba, en el embalse de Guadanuño (en las inmediaciones de la base militar de Cerro Muriano), donde se han superado los 225 litros de acumulado. Otro en Montoro, con más de 215 litros de acumulado desde el 1 de diciembre. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir también dispone de una amplia red de estaciones meteorológicas por la provincia, que se pueden consultar gracias al Sistema Automatizado de Información Hidrológica (SAIH). De toda esta red hay nueve estaciones en las que se han superado los 200 litros.

La más notable es la de Guadanuño, donde se han superado los 261 litros. En el río Yeguas, en el corazón de Sierra Morena, el acumulado se ha ido a los 260 litros. En San Rafael de Navallana se han rozado los 236 litros y los 230 litros se han rozado en el Guadalmellato y en Fuente Palmera. También se han superado los 200 litros en la derivación del Retortillo, en Martín Gonzalo, en Hornachuelos y en el Retortillo.

Y donde menos ha llovido también lo ha hecho de manera notable, aunque no abundante. El punto más seco de toda la provincia ha estado en Hinojosa del Duque, donde se han acumulado 61,2 litros desde el 1 de diciembre. En Benamejí no se ha llegado ni a los 70 litros y en Valsequillo se han superado por poco. La diferencia de lluvia especialmente en esta zona entre Los Pedroches y el Valle del Guadiato, una especie de zona de sombra para las precipitaciones en la provincia, es la que ha hecho que el embalse de Sierra Boyera, el más necesitado de agua, apenas haya variado. De Sierra Boyera depende el suministro de los más de 70.000 vecinos que viven en el norte de la provincia de Córdoba.

Agua para los embalses

La sequía que sufría la provincia de Córdoba era tan extrema que los embalses siguen estando en una situación dramática. Los acuíferos estaban agotados, los arroyos se habían secado y el Guadalquivir había dejado de fluir. Los pantanos cordobeses apenas si estaban al 15% de su capacidad total. Los embalses, los más grandes de toda la cuenca del Guadalquivir, han comenzado a captar agua gracias a las escorrentías. Pero a pesar de la intensidad de las lluvias harán falta muchísimas más borrascas para que se llenen.

Este sábado, a los embalses de la provincia de Córdoba habían llegado ya 109 hectómetros cúbicos de agua desde que arrancó el episodio extraordinario de lluvia. Es una cantidad enorme o muy pequeña, según se mire. Una ciudad como Córdoba se bebe cada año 22 hectómetros cúbicos de agua, por lo que habría llegado líquido para más de cuatro años. Pero la capacidad de embalse de la provincia de Córdoba es enorme. A los pantanos de la provincia le caben 3.320 hectómetros cúbicos de agua. Y ahora mismo, entre todos suman 576 hectómetros cúbicos de agua. Los embalses, por tanto, están al 17,31%. Han subido dos puntos en esta última semana.

Al ritmo actual, los embalses cordobeses necesitarían siete meses para llenarse. Cada día de esta semana han recibido unos 14 hectómetros cúbicos de aportaciones. Y todavía hay capacidad para 2.744 hectómetros más en todas las presas de la cuenca a su paso por la provincia de Córdoba.

El Guadalquivir es una de las cuencas más reguladas de la Península Ibérica y los embalses construidos en la provincia de Córdoba conforman uno de los sistemas más robustos para garantizar el regadío en el Valle del Guadalquivir. El clima de la zona alterna épocas de sequía con otras más húmedas. Y por eso se construyeron tantos embalses, para garantizar el agua cuando deja de llover durante meses.

Eso sí, rara vez han estado al 100% todos los embalses de la provincia. En 2010 se rozó un lleno que no se produjo por seguridad. Las lluvias fueron tan intensas que muchos pantanos tuvieron que desembalsar para evitar más problemas de los que se produjeron, ya que hubo que desalojar a miles de viviendas, la inmensa mayoría construidas sin permiso en zonas inundables. Aún tiene que llover muchísimo más para que se repita un episodio como el de entonces.

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