La Borriquita de Iznájar: de la historia a la singularidad
Como en la capital en otros puntos de la provincia hay procesiones ya en las vísperas. Pero la Semana Santa comienza realmente cuando se representa la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Y esa estación de penitencia bien puede conocerse como Pollinita o Borriquita, como sucede en el caso de Iznájar. Lo cierto es que esa localidad muestra un desfile muy diferente al resto. Porque no hay paso, sino un burrito de verdad.
La hermandad de los Apóstoles mantiene una tradición que tiene su origen muy atrás en el tiempo. Uno de sus miembros es caracterizado como el Señor y recorre las calles del municipio de la Subbética a lomos de un animal real. “Es, sobre todo, un día alegre y muy especial para los niños, es una jornada muy colorida y participativa”, expresa el secretario de la corporación, Elías Morales.
El cortejo es muy sencillo, pues lo conforman Jesús en el pollino de carne y hueso, sus discípulos y las autoridades locales y eclesiásticas de Iznájar. Recientemente se sumó la Centuria Romana, mientras que los sones los firma la Banda de Cornetas y Tambores Los Romanos. Morales subraya que “el hecho de utilizar un animal real es muy singular y característico de la tradición” de la localidad.
El atractivo recorrido por el municipio
Mejor que él, o que alguno de sus compañeros de cofradía, nadie puede explicar en qué consiste la procesión. “Empezamos en la parte baja del pueblo con la bendición de las Palmas junto a un altar simbólico donde está representada en mármol nuestra patrona, Nuestra Señora de la Piedad”, relata. Tras ese momento, Jesús monta sobre el burrito y la comitiva avanza hasta la zona de más altura del municipio.
“Al llegar al Arco de la calle Villa, que simboliza la entrada a Jerusalén, el Señor se baja de la Borriquita y continúa a pie”, prosigue el secretario de la hermandade los Apóstoles. “Es aquí donde se representa el arrepentimiento de María Magdalena”, dice. “Y después seguimos hasta la iglesia de Santiago Apóstol, Jesús abre la puerta y ya se celebra la santa misa”, concluye.
De esta forma, aquellos que lleguen de fuera tienen también la oportunidad de conocer tan interesante enclave de la Subbética. El caso es que esta procesión no es un hecho moderno. “Su origen forma parte de lo que en Iznájar llamamos el paso antiguo, que era una forma de representar de forma teatral distintos pasajes de la Biblia y la Pasión de Cristo para que la gente pudiera entenderlo mejor”, expone Elías Morales.
El origen de la procesión y de los Apóstoles
Y esto comenzó a mediados del siglo XVII. “Coincide con la creación de los Apóstoles, cuando dependían de la cofradía de Jesús Nazareno”, precisa. “Con el paso del tiempo la tradición se ha mantenido y sigue siendo una de las señas de identidad de nuestra Semana Santa”, agrega. “Es una de nuestras procesiones más bonitas y alegres, y en la que más afluencia de gente del pueblo y visitantes se da”, concluye al respecto.
No puede dejar de hablarse de la ya citada hermandad de los Apóstoles, surgida en una época en la que todas las corporaciones estaban integradas en la de Jesús Nazareno. Fue en 1907 cuando “se constituyó oficialmente” de manera independiente, como todas las demás también se disgregaron antes o después. “Desde entonces se caracteriza por el cuidado y la seriedad con las que mantiene todas sus tradiciones”, afirma Morales.
Pero la Borriquita no es la única procesión en la que interviene la hermandad. “Estamos prácticamente en todas, porque siempre que aparezca Jesús los apóstoles van detrás”, remarca. Una curiosidad: “La hermandad la formamos 45 miembros, de los cuales 12 son los propietarios de ropa y los demás son los que conocemos como pretendientes”. Es decir, hay unos discípulos que lo son hasta que desean y otros han de aguardar.
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