¿Qué puede pasar en El Arcángel el domingo?

Afición del Córdoba en el partido ante el Valencia | ÁLVARO CARMONA
El filial se juega la permanencia en El Fontanar y el primer equipo se despide de Primera en su casa ante el Rayo de Paco Jémez

¿Dónde está la cita del cordobesismo el domingo? Habrá, seguro, quienes se desdoblen para estar en todos los sitios. A las cinco en El Fontanar, alentando al filial de Carrión en su búsqueda de una victoria -combinada con otros resultados- para evitar el descenso directo y jugarse la permanencia en Segunda B en una promoción. Llega el Real Jaén de Rafa Berges, ex cordobesista y adiestrador de un equipo que no se juega absolutamente nada en Córdoba. A las siete en El Arcángel, mirando -y lo que se tercie- cómo protagoniza su último capítulo de Primera en casa el conjunto de José Antonio Romero. Los aficionados cordobesistas tienen un programa doble en la tarde del domingo. Para muchos un dilema. Para otros, un incordio. ¿Qué ambiente habrá en El Arcángel en la hora del adiós? A día de hoy es toda una incógnita. La presencia en el banquillo del Rayo Vallecano de Paco Jémez es para bastantes aficionados un reclamo mayor que lo que le pueda ofrecer el conjunto anfitrión, que está batiendo récords históricos de ineficacia.

La última vez que el Córdoba compareció en su hogar fue para encajar un vergonzante 0-8 ante el Barcelona y consumar su descenso matemático a Segunda. El estadio no llegó a los 15.000 espectadores, la peor entrada de toda la temporada, aunque ni las circunstancias ni los precios -los más caros de siempre, con suplemento para abonados- ayudaban. Ante el Rayo Vallecano regresan las entradas a precio asequible (entre 15 de los fondos y 50 de Tribuna, pasando por los 25-30 euros en Preferencia), aunque el ambiente no es de expectación. El retorno de Paco Jémez, muy querido por un gran sector de la afición, es un estímulo para acudir. También la posibilidad de ver por última vez a un equipo irrepetible, porque a la mayoría de quienes se vistan de blanquiverde no les volverán a encontrar en el mismo sitio y con el mismo escudo en mucho tiempo. Será la última vez en casa de Romero, el entrenador, y del escuadrón de cedidos del equipo.

Durante los últimos días, el clima de podredumbre en el equipo y la crispación en el cordobesismo se han dejado sentir. Primero fueron las declaraciones de Florin Andone en Granada, reveladoras del malestar en el vestuario por la actitud de algunos futbolistas. El rumano matizó este martes, pero no alteró el fondo de la cuestión: “Lo que dije en Granada es verdad”. Después llegó la irresponsable decisión del club de decretar la sesión del lunes a puerta abierta -tras cien días de clausura-, lo que hizo que un grupo de seguidores acudiera con el ánimo de hablar -después de increparles duramente en el entrenamiento- con los jugadores para hacerles ver su disgusto por las formas que están exhibiendo tanto en el campo como fuera de él. El asunto terminó donde se podía prever: con momentos desagradables, una denuncia a la Comisión Antiviolencia y sus consiguientes consecuencias con el bloqueo de carnés para los seguidores identificados.

En las últimas horas se está moviendo en las redes sociales una convocatoria a aficionados para que se manifiesten de manera pacífica fuera del estadio, rodeando el recinto agarrados de las manos en señal de protesta por la gestión de la temporada del retorno a Primera. Lo que pueda suceder dentro de El Arcángel es imprevisible. Hay bastantes seguidores que optarán por arropar al filial de Segunda B, que ganó en la última jornada su partido ante el Betis B con un gol del congoleño Bijimine (0-1) y aún mantiene opciones. En cualquier caso, la tarde del domingo para el cordobesismo será de corazón partido. O descuartizado, según se mire.

Etiquetas
stats