Paco Jémez, Djukic y aquel partido en el Zorrilla

Paco y Djukic se abrazan en El Arcángel | MADERO CUBERO
El técnico del Rayo dirigió su último partido con el Córdoba frente al serbio | Fue en el 'play off' de ascenso a Primera contra el Valladolid en la 11-12 | Se reencuentran el lunes en Vallecas

Un mito del cordobesismo se interpone en el camino del mayor desafío que haya afrontado la entidad en su historia moderna. Paco Jémez está en la trinchera contraria. Se hace rara esa sensación para los aficionados blanquiverdes y seguro que también para un técnico que despuntó en el Córdoba y que hoy es uno de los más relevantes en el panorama nacional. El destino ha querido que este inédito episodio, el del enfrentamiento entre Paco Jémez -con su Rayo Vallecano- y el Córdoba en Primera (lunes, 20.45, Vallecas), se produzca con la presencia en el banquillo de Miroslav Djukic. El serbio fue, precisamente, el hombre que al mando del Real Valladolid cercenó las ilusiones de Paco en junio de 2012, en un play off que ponía fin a un curso de emociones al límite del cordobesismo.

Con Paco, el equipo había hecho su mejor clasificación en cuarenta años, dejando huella con un estilo de juego valiente y adictivo. El Córdoba se puso definitivamente en el mapa de clubes con algo que decir -tras años de intrascendencia absoluta-, se promocionaron jugadores -se hicieron los traspasos más altos de siempre- y el club entró en una nueva dimensión. Y Paco Jémez se marchó. Este lunes vuelve a encontrarse con el Córdoba. Ya lo hizo en 2011, en Las Palmas (ganó el Córdoba por 0-1), antes de que su vida deportiva diera un vuelco. Ahora sucederá en Primera División, con todos los focos apuntando.

Aquel 10 de junio de 2012 pasa por ser la escenificación de lo que se viene conociendo como una digna derrota. El Córdoba, que había empatado en El Arcángel en la ida frente al Valladolid (0-0), acudió con la etiqueta de víctima. Resistió bien el primer tiempo, pero en el segundo encajó el 1-0 y todo se derrumbó. Los pucelanos se llevaron un claro triunfo por 3-0 (Óscar González, Javi Guerra y Jofre) y el pase a la siguiente eliminatoria (terminaron ascendiendo), mientras que el Córdoba recibió su última ración de amor incondicional de la hinchada. La imagen de los desplazados en la grada de Zorrilla, una vez terminado el partido, y los jugadores saludando entre lágrimas es inolvidable. Djukic era el entrenador de ese Valladolid, que demostró su rol de favorito. Del Córdoba que jugó aquel día aún quedan varios supervivientes en el plantel. Paco Jémez jugó con Alberto García, Gaspar Gálvez, Fernández, Ximo Navarro, Dubarbier, Caballero, López Garai, López Silva, Borja, Charles y Pepe Díaz. Javi Patiño, Javi Hervás y Fede Vico salieron en la segunda parte.

Después de aquel partido, todo cambió en el Córdoba. La marcha de Paco Jémez, aparejada a una ruptura de relaciones con el dueño del club, Carlos González, abrió un periodo en el que pasaron cinco entrenadores por la casa blanquiverde: Berges, Esnáider, Villa, Ferrer y Djukic. Un carrusel de inquilinos que, finalmente, sirvió para llevar al club a la Primera División con un increíble partido en Las Palmas. Paco llegó al Rayo y ahí sigue desde entonces, cumpliendo su tercera temporada consecutiva y saliendo triunfante ante los objetivos planteados: permanencia holgada en Primera (rozando competiciones europeas incluso) y promoción de jugadores que, con su posterior venta, mantienen equilibradas las cuentas del club. Este lunes, en Vallecas, volverán a saludarse dos entrenadores con un sello especial y recuerdos compartidos. El cordobesismo mirará a ambos con cariño antes de que empiece una pelea futbolística en la que nadie conocerá a nadie.

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