Manual del ascendido: el cerrojo y el abrelatas

Xisco celebra un gol ante el Girona. FOTO: MADERO CUBERO
El Córdoba estudia con celo la contratación de un portero y un delantero expertos para encarar el desafío de Primera

Principio y fin. Un guardameta y un delantero con buenos avales. Esas dos posiciones se consideran cruciales para afrontar el desafío de la Primera División y el Córdoba realizará sus¡ inversión económica más fuerte precisamente ahí, en dos plazas clave para cualquier equipo con aspiraciones pero, sobre todo, para un conjunto recién ascendido. Un simple vistazo a los antecedentes aclara dudas. El Granada, equipo que tanto ha servido de referencia para el Córdoba en otros aspectos -la campaña de abonados, por ejemplo-, subió a Primera después de muchísimos años y su primer fichaje fue un portero: Toño, un veterano con ocho campañas en Primera a sus espaldas, que fue crucial en la permanencia de los andaluces. Este último campeonato, Toño aportó su rol de hombre curtido en otro recién llegado, el Elche, donde la titularidad la ocupó Manu, que llegaba con el cartel de “Zamora” de Segunda. El Almería, otro club del entorno blanquiverde, aún recuerda lo que supuso el papel de brasileño Diego Alves -actualmente en el Valencia- en su debut en Primera; en la pasada campaña logró la permanencia exprimiendo el rendimiento de Esteban, de 38 años y largo recorrido profesional.

Si no media una sorpresa monumental, el papel de un equipo novato en Primera -novatísimo en el caso blanquiverde- va de recibir muchas ocasiones en su portería y disfrutar de pocas en la contraria. El propio presidente, Carlos González, admitió en una reciente comparecencia que el Córdoba está en situación “de salvarse en el último minuto” y que, a partir de ahí, “todo lo demás será magnífico”. Disponer de un portero de garantías es una cuestión de importancia capital. Un problema en la portería -léase Betis en el curso 13-14- es una condena irremisible. Igual ocurre en punta, donde se precisa un alto nivel de eficacia. Contar con un jugador resolutivo, buen finalizador, es algo imprescindible para un equipo que pelee por la permanencia. La comisión deportiva del Córdoba, con Pedro Cordero y Cándido Cardoso en comunicación permanente con el entrenador, “Chapi” Ferrer, está estudiando con celo todas las opciones del mercado.

En la actualidad, el Córdoba cuenta con una nómina de cuatro porteros en la órbita del primer equipo. Ninguno de ellos tiene su expediente ni un solo segundo de experiencia en Primera División. Juan Carlos, que terminó como titular la temporada y fue clave en el ascenso tras una fantástica racha -encajó un promedio inferior a un gol por cita-, tiene un historial corto: sólo 21 partidos como profesional en Segunda (uno con el Rayo, 9 con el Hércules en dos años y 11 en el Córdoba), más una decena de citas de promoción y Copa del Rey hasta llegar a los 31 compromisos oficiales. El de Guadalajara, con 26 años, puede contar. Mikel Saizar, ocupante de la portería hasta que sufrió una lesión, tiene 31 años y experiencia cero en la élite. Acumula 75 partidos en Segunda y 10 de Copa del Rey. Tiene contrato en blanquiverde hasta 2016 y su nombre sonó este verano como posible fichaje del Alavés, que finalmente se decidió por Manu Fernández, del Alcorcón.

Por detrás de este dúo está Razak Brimah, fichado por Pedro Cordero en el mercado invernal para reforzar al filial de Segunda B. El internacional ghanés, de 27 años, estaba sin equipo tras haber pasado por Chaves, Madeira, Poli Ejido, Betis, Tenerife y Guadalajara. Le queda un año de contrato y se preveía su incorporación a la primera plantilla, aunque está por ver si el salto a Primera no hace que varíen los planes. El meta de Acra presenta una hoja de servicios corta como profesional: un total de 25 partidos en Segunda. En Primera, nada. Y el cuarto portero, el canterano Sillero (20 años), terminó como suplente en Segunda B. Nunca jugó en Segunda ni, obviamente, en Primera. Se busca un meta.

En la punta del Córdoba habrá movimientos y, por supuesto, incorporaciones. El delantero de referencia a día de hoy sigue siendo Xisco Jiménez, que terminó como máximo realizador en el campeonato del ascenso (10 goles) pero no con la condición de titular indiscutible ni el rendimiento estelar que se le podía suponer. El de Santa Ponsa tiene contrato en vigor hasta el 30 de junio de 2016 y tiene un pasado en Primera División, donde disputó un total de 78 partidos entre el Deportivo de La Coruña y el Racing de Santander. Sus admiradores declaran que el rendimiento de Xisco puede ser superior en Primera, por las características de la Liga. Quizás. Otra cuestión es que el Córdoba esté en disposición de asumir esa apuesta, sobre todo porque los emolumentos del futbolista, de 28 años, se han doblado (percibirá unos 700.000 euros anuales), al hacerse efectiva una cláusula de su contrato por el ascenso a Primera, según desveló su agente y hermano, Toni Jiménez, en declaraciones al digital deportivo Cordobadeporte. El otro delantero centro, Arturo, no parece tener un porvenir inmediato en Primera. Fichado en el mercado invernal procedente de La Roda, el ariete, de 27 años, podría salir como cedido a un equipo de Segunda. La Ponferradina se interesó por él. Otros jugadores con peso en el ataque del Córdoba como Caballero (recuperándose de una grave lesión), López Silva, Pedro (en la órbita del Espanyol tras quedar libre) o Uli Dávila (sus derechos pertenecen al Chelsea) no han pisado jamás la Primera División española. El Córdoba, que sólo ha hecho un fichaje oficial este verano -el central Deivid-, sopesa con tiento todas las opciones para cubrir dos puestos básicos. El “uno” y el “nueve”. El cerrojo y el abrelatas.

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