Jaime Romero, un renacer a prueba

Jaime Romero, en el duelo con el Almería | ÁLEX GALLEGOS

Su nombre suena una y otra vez últimamente. La mayor parte de los focos están sobre él. Recibe gran atención a nivel global. El motivo no es otro que su presumible calidad. Un potencial el suyo que necesita, y mucho, el Córdoba. Se trata de Jaime Romero, un futbolista llamado a ser importante. Más si cabe esta temporada en un equipo ávido de juego y, sobre todo, de chispa en ataque. Tanto lo uno como lo otro lo puede aportar el manchego y precisamente esto es lo que desean desde el club -y el cuerpo técnico- y la afición. Por el momento, mantiene una línea ascendente en su rendimiento, lo cual permite pensar en su definitiva trascendencia como blanquiverde. Aunque su notable evolución está todavía por ser certera. La oportunidad de la confirmación la tiene el extremo el sábado. Entonces, pone su renacer a prueba en la que fuera su antigua casa deportiva: El Sadar.

El futbolista natural de Valdeganga (Albacete) comienza a asentarse al fin en el once de José Ramón Sandoval. Encadena cuatro titularidades, con la primera de ellas ante el Nàstic de Tarragona en Copa del Rey. Ya en ese partido dio muestras de su cartel de jugador diferenciador en Segunda A, si bien fue ante el Tenerife cuando tuvo un rol más significativo. Todo a pesar de que falló un lanzamiento desde el punto de penalti. Dicho error fue lo de menos, en lo que se refiere a su actuación, visto lo visto. Porque el pasado sábado de nuevo se colocó galones para activar al cuadro califal en la línea ofensiva. Jaime Romero ayudó a que el juego del Córdoba fuera más vertical en no pocas ocasiones, aun cuando al equipo le costó trabajo encimar el área rival.

Precisamente en el choque con el Almería dejó dos brillantes acciones. La primera fue un disparo, tras engaño a su par defensivo, que obligó a intervenir a René para evitar el gol. La segunda terminó precisamente con el balón en el fondo de las mallas de la portería rojiblanca. Ganó línea de fondo y con clase buscó el pase a Álvaro Aguado para que éste sirviera a Piovaccari. Es así como el manchego atraviesa, ya sin dudas, el que probablemente sea su mejor momento como futbolista del Córdoba. Lo hace después de que la pasada campaña tuviera que defender la camiseta del Lugo como cedido durante la segunda vuelta del campeonato liguero. Fue en el cuadro gallego donde gozó de mayor regularidad, con Francisco Rodríguez en el banquillo, después de un discreto primer tramo de temporada.

Jaime Romero recaló en el Córdoba en verano de 2017. Llegó como un fichaje estelar junto a Jona. De hecho, la entidad califal tuvo que desembolsar 500.000 euros para hacerse con sus servicios. Aunque todavía debe responder a ese pago a un conjunto al que visita precisamente este fin de semana. En efecto, el extremo tiene ante sí el reto de continuar con su progresión deportiva como jugador del Córdoba en un estadio que conoce a la perfección. Cuenta este sábado (16:00) con una magnífica opción de reivindicarse tanto en su actual equipo como ante la que fuera su afición. Esto último debido a que su paso por Pamplona no fue todo lo bien que hubiera deseado, él y el club rojillo, que apostó por él tras su etapa en el Zaragoza.

Fueron las lesiones las que provocaron que el extremo no pudiera brillar en Aragón y después en tierras navarras. Principalmente porque no disfrutó, como es lógico, de la necesaria continuidad en el once de ambas escuadras. Con el Osasuna disputó sólo 19 encuentros de Liga en la campaña 2016-17. Su escasa participación le relegó a un segundo plano en el conjunto navarro. Ocurrió al tiempo que el Córdoba puso sus ojos en él. De tal forma los califales decidieron cerrar su contratación pese a la cantidad que habría de abonar para ello. Sin embargo, pasó tan desapercibido en sus primeros meses como blanquiverde que, sin lograr la titularidad, hubo de salir en el mercado de invierno. Este campeonato la mayoría de las miradas se dirigen a su figura, dado que la ilusión es volver a ver a aquel Jaime Romero que ya despuntara con 18 años en el Albacete o que ofreció demostraciones de calidad a lo largo de su trayectoria. Está en proceso de dar esa alegría a club y afición, que a partes iguales también esperan que el sábado tenga capacidad para resarcirse en El Sadar, ante el que fuera su equipo y ante su vieja afición.

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