Hablamos de porteros: ¿Por dónde va el Córdoba?

Juan Carlos, con el brazalete de capitán en el Barcelona-Córdoba | LOF
Juan Carlos y Mikel Saizar, los dos guardametas del año del ascenso y de la efímera etapa en Primera División, siguen con contrato en vigor para la temporada que viene

Le quedan al Córdoba diez jugadores con contrato y dos de ellos son porteros. ¿Un problema resuelto? Pues, francamente, parece que no. Ni Juan Carlos ni Mikel Saizar tienen claro su porvenir en un equipo que será reconstruido por completo por Emilio Vega, un director deportivo que anda enfrascado en la confección de la plantilla a la espera de entrenador. Cuando la identidad del jefe del vestuario se oficialice empezarán, seguro, a caer en cascada los nombres de los nuevos integrantes del proyecto 15-16 del Córdoba. El objetivo será, según reveló Carlos González y asumió públicamente Emilio Vega, el ascenso a Primera. Esa experiencia ya la vivieron en primera persona Juan Carlos y Saizar. Pero ni siquiera la suma de esa campaña memorable y la vigencia de sus contratos les hace tener plaza fija en El Arcángel.

Juan Carlos Martín (Guadalajara, 1988) llegó en verano de 2013, procedente del Hércules, y hace unos meses renovó su contrato hasta 2017. Ha sido titular en la temporada de Primera, categoría en la que nunca había jugado antes. Despachó un total de 32 partidos y encajó 56 goles. Sólo estuvo fuera en los dos partidos de Copa del Rey ante el Granada y en cuatro más entre los meses de febrero y marzo.

Tras un 3-0 en el Pizjuán ante el Sevilla, Djukic decidió sacar de la nevera a Mikel Saizar (Ibarra, 1983) para situarle bajo los palos en cuatro partidos seguidos. El veterano meta, que fichó en el club en 2012 desde el Guadalajara, tampoco había catado nunca la élite. Fueron los últimos encuentros del serbio al frente del equipo. El Córdoba los perdió todos y Saizar no volvió a jugar más hasta que a falta de dos citas, con el equipo ya matemáticamente descendido, defendió la puerta cordobesista. El vasco acabó con 6 partidos jugados y 12 goles recibidos. Tiene contrato hasta el 30 de junio de 2016 y durante el pasado mercado invernal se especuló con su salida, en calidad de cedido, a Osasuna y la llegada del Córdoba del austriaco Heinz Lindner. La opción de retomar la operación con el guardameta internacional del Austria de Viena, de 24 años, no se descarta.

Una cruel bronca del público a Juan Carlos en el partido disputado por el Córdoba ante el Elche (1-2) supuso una experiencia de lo más desagradable para el meta, que en la semana siguiente fue el héroe del equipo en el empate en El Madrigal ante el Villarreal (0-0) y en su reaparición en El Arcángel fue aclamado por los seguidores. Sin embargo, y pese a la entereza que siempre mostró el alcarreño, ya dejó entrever en sus últimas comparecencias ante los medios que el hecho de tener un contrato vigente no significaba que su continuidad estuviera asegurada.

Juan Carlos y Saizar, los dos porteros del curso del ascenso y del efímero paso por Primera, tienen en común algo que comparten con todos sus antecesores en la presente década: llegaron como porteros suplentes y terminaron desbancando a su compañero. De hecho, así ha sucedido desde hace casi una década con vaivenes constantes en la meta del Córdoba. Para la temporada 2007-08, Paco Jémez confió en el veterano de 35 años Julio Iglesias, el portero con más partidos oficiales en Segunda en el momento en que llegó a El Arcángel. También tenía en el plantel al joven David Valle, que terminó jugando 23 partidos, por 20 de Iglesias.

Al año siguiente llegó Raúl Navas (30 años), del Tenerife, que se afianzó durante dos años (39 y 36 partidos), dejando en el ostracismo a Fernando y a Alberto García, que recaló desde el Murcia después de que le despidieran en un ERE. El pelirrojo jugó seis partidos en su primer curso, 25 en el segundo (relegando ya a Navas), 36 en el tercero (dejando “fuera de combate” al boliviano Carlos Edwin Arias) y 40 en el cuarto y último. En 2013 se fue el Sporting de Gijón y este pasado fin de semana celebró, desde el banquillo, el ascenso a Primera de los asturianos en el Benito Villamarín.

Su suplente hasta entonces, Mikel Saizar, se erigió en primero. En el año del ascenso, el vasco actuó en 31 partidos hasta que se lesionó en Sabadell y dejó su sitio a Juan Carlos, inédito hasta entonces en Liga. Por detrás quedaba el ghanés Razak Brimah, que fue clave en la permanencia en Segunda B del filial y estuvo con la expedición en Las Palmas celebrando el histórico salto. Unas semanas después de la hazaña en el Gran Canaria, el club prescindió de los servicios del africano, que esta temporada ha tenido un excelente rendimiento con la selección de su país en la Copa de África y ha sido determinante en la fantástica campaña de Mirandés en Segunda. Razak nunca llegó a jugar un solo minuto oficial en el primer equipo del Córdoba.

Tras el ascenso, la opción de fichar a un portero experimentado en la máxima categoría se barajó sin demasiada claridad. Ferrer confió en dos jugadores que no habían jugado un solo minuto en Primera. Las carencias se notaron tanto como en las demás zonas del campo. Ahora, con el retorno a Segunda, se vuelve a abrir el debate sobre el refuerzo de una posición clave en la que el Córdoba no ha conseguido estabilidad desde hace años.

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