Córdoba Futsal
El Córdoba Patrimonio apalabra su salvación en Primera con un sufrido empate en Alzira
El Palau d’Esports de Alzira se erigía este miércoles como el escenario definitivo para que el Córdoba Patrimonio de la Humanidad pusiese fin a su nefasta racha y sellara su gran objetivo de la temporada. Con la permanencia matemática a tiro de una sola victoria, el conjunto dirigido por Emanuel Santoro afrontaba un duelo intersemanal de altísima exigencia ante un cuadro local con el agua al cuello y la necesidad imperiosa de puntuar para huir del descenso. Sin embargo, el choque se convirtió pronto en un auténtico campo de minas para los blanquiverdes, que acabaron sumando un sufrido punto (4-4) que rubrica su salvación de forma casi definitiva a falta de tres jornadas.
El encuentro arrancó con un aviso tímido de Carlos Gómez que se marchó muy desviado, que demostraría la imagen del Córdoba Patrimonio durante gran parte de la primera mitad: con dudas, sin mordiente y abusando de tiros lejanos e inocentes. Quien no perdonó fue Alzira. Tras una buena intervención inicial de Fabio en un intento escorado, Pablo García golpeó primero en el minuto tres. Recorte con calidad y disparo seco para firmar un 1-0 que sentó fatal a los de Emanuel Santoro. El Alzira se vino arriba y el Córdoba Patrimonio comenzó a sufrir lo indecible para salir de la presión adelantada de lso valencianos. Fabio tuvo que volver a intervenir para detener el intento de Ivi. El cuadro blanquiverde estaba KO.
Habría que esperar hasta el 10' para ver el primer atisbo de reacción califal. Y lo hizo con todo. Aranda lograba percutir para, con un buen punterazo tras el paso de Víctor Areales, restablecer la igualada en Alzira. El empate espoleó a los blanquiverdes, con un Carlos Gómez que se echó el equipo a la espalda y volvió a probar puerte con un potente zurdazo, que repelió un inspirado Deivd de Souza. El arquero local comenzaba a alzarse como héreo en su equipo, y se coronó con un paradón espectacular posterior a Titi del Rey. Pero, cuando el 1-2 parecía estar a punto de caer para el lado blanquiverde, la pegada de Alzira volvió a castigar. Corría el 15' de partido cuando Cristian Povea armó la pierna diestra desde larga distancia y soltó un auténtico cañonazo para instaurar el 2-1 en plena escuadra.
El nuevo revés obligó al Córdoba Patrimonio a remar nuevamente a contracorriente en un tramo final del primer activo que se volvió lento y espeso. Los de Santoro monopolizaron las llegadas, pero sin fluidez en los metros finales ante un rival que se jugaba la vida. De Souza volvió a intervenir para sacar de la misma escuadra otro zapatazo de Carlos Gómez tras saque de esquina, mientras que Arnaldo Báez y Murilo también lo intentaron con disparos de media distancia que acabaron despejados por el arquero. Así, pese a finalizar la primera mitad pisando área contraria, los blanquiverdes cerraron el primer acto, de nuevo, por debajo en el marcador.
Tras el paso por vestuarios, el Córdoba Patrimonio saltó a la pista decidido a no dejar escapar su primer salvavidas por la permanencia. Carlos Gómez avisó pronto con un envío al corazón del área, y Murilo estrelló un violento zapatazo contra el palo corto en el 23'. La insistencia califal encontró su justo premio un minuto después, cuando un saque de banda ejecutado con rapidez propició un tiro durísimo del propio Murilo que Arnaldo Báez, muy atento en el segundo palo, empujó a la red para hacer el 2-2. Sin embargo, la alegría volvió a ser efímera. Prácticamente en la jugada siguiente, y tras una providencial estirada de Fabio a tiro de Youri, Rubi ejecutó una falta centrada con un derechazo prodigioso en la escuadra para devolver la ventaja a los locales (3-2, 25').
El choque entró en una fase de absoluto frenesí donde las tácticas dieron paso a los intercambios de golpes. Aranda rozó la igualada, pero fue Murilo quien logró equilibrar de nuevo la contienda en el 27' con un cañonazo imparable tras pisar el esférico a la salida de un saque de banda (3-3). El duelo se volvió loco, aderezado por un Córdoba Patrimonio que alcanzó el cupo de cinco faltas demasiado pronto. Esa losa pesó en el ánimo blanquiverde, que vio cómo el Alzira hilvanaba una larguísima posesión que culminó Cristian Povea rematando a placer un pase de la muerte (4-3). El Córdoba Patrimonio estaba de los nervios, hasta que en el 35' apareció Carlos Gómez para firmar su jugada fetiche: recorte hacia dentro y latigazo zurdo al palo corto para instaurar el 4-4.
El tramo final se convirtió en un asedio califa ante un Alzira atenazado por los nervios del descenso. Carlos Gómez, en estado de gracia, y Murilo obligaron a lucirse con paradas milagrosas a Pereira, que había saltado a defender el arco local en la segunda mitad. El arquero salvó a los suyos en un espectacular mano a mano ante Aranda tras un robo, y sacó una mano inverosímil para frustrar otro tiro cruzado del internacional califal. Viendo el panorama, el técnico valenciano quemó sus naves con el portero-jugador y el Córdoba Patrimonio, sabedor de que el empate valía oro, dio un paso atrás. Fue entonces cuando se agigantó la figura de Fabio, sosteniendo a los suyos con dos paradas clave en el último minuto, resistiendo incluso ante las infructuosas peticiones de doble penalti por parte del banquillo local.
Sea como sea, los califas suman un valiosísimo empate en un encuentro disputadísimo y de máxima exigencia mental. Aunque el Córdoba Patrimonio alarga su sequía de triunfos, este punto sabe a pura gloria, ya que le otorga la permanencia virtual en la Primera División. Con una renta de ocho puntos sobre la zona de quema y tan solo nueve en disputa, los pupilos de Emanuel Santoro pueden por fin respirar aliviados. Ahora, con los deberes hechos de forma oficiosa, la escuadra cordobesa regresará a Vista Alegre este mismo fin de semana ante Valdepeñas para encarar el tramo final de la competición con la presión liberada, buscando brindar a su sufrida afición una alegría que se le resiste desde hace cinco meses.
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