Crónica

Agridulce último brindis

Córdoba Patrimonio - Ribera Navarra FS

Cristian López

Palacio Municipal de Deportes de Vista Alegre —

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Un día muy emotivo. El último sábado de Feria iba a acoger también el último encuentro como local del Córdoba Patrimonio de la Humanidad. Justo eso intentaron evitar los blanquiverdes en una dura y emocionante contienda ante el Ribera Navarra, en la que ambos conjuntos se jugaban mucho. Ninguno especuló y eso dio lugar a una igualdad total que se acabó resolviendo con un insuficiente empate (2-2), que deja ya sí definitivamente sin opciones matemáticas de play off a los califas.

El choque trajo consigo un inicio realmente vertical de los visitantes que, como suele ser habitual en ellos, pusieron en escena un juego en el que utilizaban siempre al portero fuera de su sitio como apoyo en el ataque. Un plan muy efectivo y que ya hizo mucho daño a los de Josan en la ida. De hecho, la primera ocasión de gol del partido fue para Ribera, y llegó en un disparo lejano que rebotó en el poste y a punto estuvo de colarse en la portería. Con el paso de los minutos sí que mejoró el Córdoba Patrimonio, pero sin sumar acercamientos de peligro. Y es que casi todo partía de golpeos lejanos que siempre se topaban con el cuerpo de algún defensor. 

En esas, la primera oportunidad real llegaría a los seis minutos en un gran balón filtrado de Jesulito para Caio, que el cierre brasileño conectó y dirigió a puerta, aunque no pudo superar a Marcao. Y acto seguido, en una acción a balón parado, Saura, tras pase de Miguelín, pudo poner el primero en el luminoso. No obstante, el meta atajó el disparo de manera milagrosa con el pie. Y por si fuera poco, más clara aún fue la siguiente de los cordobeses, otra vez en los pies de Caio, que ahora sí acertaron a superar al guardameta en el mano a mano, pero en este caso fue el poste el que le impidió obrar el tanto. 

Sin duda, eran los mejores minutos del Córdoba Patrimonio en lo que iba de partido y estos, al final, se vieron recompensados. Una magnífica pared entre Zequi y Shimizu al contragolpe la culminó el japonés con un disparo escorado y certero hacia las mallas navarras. Se destapó al final la lata en un choque igualado al máximo, pero ahora decantado para los califas, que sumaron otro poste más en el ecuador del primer acto. Ahora saldría de los pies de Saura, que estrelló contra la madera un fuerte chut cuando lo tenía todo franco para el gol. 

Estaban perdonando en exceso los locales y, al final, lo acabaron pagando. Los de Pato aprovecharon una acción de mala fortuna de los blanquiverdes, ya que el empate llegó tras un rechace al rebotar el balón en el poste, y éste lo remató Carlos Bartolomé ya con Prieto vencido bajo palos. La tablas terminaron de despertar a los visitantes, que poco a poco acumularon más peligro en las cercanías del área cordobesa. Tanto que llegaron, incluso, a voltear el luminoso en una acción tras córner en la que un nuevo rechace favoreció a los visitantes para hacer el 1-2. 

Pero el empeño también acaba dando recompensas. La primera mitad le debía, como mínimo, una más al Córdoba Patrimonio, y no la desaprovechó Viana quien, tras fallar no pocas oportunidades previas, al fin pudo encontrar la vía del gol en una acción de bella factura en la que controló con el pecho un balón largo, se la orientó y la puso directa a la escuadra. 2-2 reflejaba el marcador camino de vestuarios. Un resultado que lo cierto es que no le servía a los cordobeses. Había que ganar sí o sí.  

El segundo tiempo fue de máximo equilibrio. Ambos conjuntos sabían lo mucho que había en juego, y salieron de nuevo a pelear, aunque tratando a su vez de dar las menos concesiones posibles. La enorme sangría de oportunidades del primer tiempo prácticamente se secó en el segundo. De hecho, no serían hasta pasados los ocho minutos del segundo tiempo cuando se produjo el primer acercamiento de peligro real, y éste llegó en una rápida conducción de Saura que dejó para Jesulito, pero el gaditano otra vez se encontró con el cuerpo de Marcao. 

Subieron notablemente los decibelios de Vista Alegre en aquellos instantes, ya que el Córdoba Patrimonio buscaba y necesitaba el gol con urgencia. Remaba y remaba contracorriente el cuadro de Josan, que lo intentó de todas las maneras. Shimizu estuvo muy cerca a falta de poco más de tres minutos, pero otra vez apareció un pie salvador del meta. Y entonces entró en escena el portero-jugador. 

En la primera pudo llegar de mano de Pablo del Moral, aunque su sutil golpeo no encontró la dirección a portería. El desenlace del partido fue un completo monopolio de oportunidades blanquiverdes, pero ninguna con la verticalidad necesaria para desnivelar otra vez la contienda. La vida se estaba yendo con los segundos que iban corriendo hacia atrás. Pero ya no hubo tiempo para más y el duelo murió con reparto de puntos. Una agridulce despedida a una temporada en la que se lograron los objetivos y que debe servir para seguir creciendo.

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