Francisco ya no es el entrenador del Córdoba

Francisco, en el entrenamiento de esta mañana en la Ciudad Deportiva | ÁLEX GALLEGOS

Lo previsible termina por cumplirse. El Córdoba está de nuevo a la búsqueda de entrenador, toda vez que Francisco Rodríguez ya no lo es. El almeriense dice adiós después de acordar con el club su salida del mismo. Su despedida tiene lugar tras una reunión entre el técnico y el presidente blanquiverde, Jesús León, en El Arcángel. Ha sido este encuentro el que ha acabado por definir la nueva realidad de la entidad, que fue la encargada de anunciar de manera oficial el fin de un ciclo que ha durado poco más de un mes. “El Córdoba Club de Fútbol comunica que la entidad blanquiverde y Francisco Rodríguez Vílchez han concretado de mutuo acuerdo la rescisión del contrato para que el técnico deje de ser entrenador de la primera plantilla”, ha expresado el club en su comunicado.

La mañana del jueves arrancó con expectación en torno al preparador califal dados los acontecimientos del día anterior. En la tarde noche del miércoles, Francisco intentó sin éxito presentar su dimisión. Así, la primera duda a resolver era si dirigiría la sesión de trabajo del plantel blanquiverde. Así fue: superadas las 9:20 el almeriense estaba en el césped de la Ciudad Deportiva junto con el resto del cuerpo técnico y con los que hasta ese momento eran sus jugadores. Sin embargo, apenas entró en escena y optó por dialogar de manera individual con varios futbolistas. ¿Era la despedida? Las sensaciones durante el entrenamiento no eran positivas, pues el ambiente tendía a ser cada vez más enrarecido. Pocas sonrisas y una intensidad menor a habitual en las sesiones de la presente pretemporada invitaban también a pensar que la decisión por parte del entrenador era ya en firme y sólo requería la comunicación al propietario y presidente del Córdoba, Jesús León. Ocurrió después.

De esta forma, Francisco Rodríguez abrió, y acto seguido la cerró, la puerta de salida. Una circunstancia que se convirtió en un secreto a voces en la tarde noche del miércoles. Fue entonces cuando se produjo una sucesión rápida de acontecimientos que en realidad era el principio del final de una historia que tuvo su inicio mucho antes. El almeriense apenas acumuló un mes y un puñado de días como entrenador del Córdoba, pues fue el 28 de junio cuando el club comunicó de manera oficial su contratación. Aun así, su presentación se postergó hasta el 4 de julio. En la sala de prensa de El Arcángel le acompañó Luis Oliver, director general deportivo. Después se dieron otra serie de hechos que hicieron que poco a poco viera desgastada su ilusión por dirigir al cuadro califal.

El primer golpe lo recibió con la sustancial rebaja del límite salarial por parte de la Liga de Fútbol Profesional, medida que impidió los fichajes de Nacho Vidal y Nacho Gil y que imposibilitó a la entidad realizar movimientos de entrada. Incluso Lomotey, que fue el único jugador anunciado por el club como incorporación, vio rota su vinculación con el Córdoba. Ya antes de iniciar el viaje a Los Ángeles de San Rafael, Francisco dejó claro su malestar por la situación y deseó que los refuerzos llegaran pronto. No ocurrió y el enfado del técnico fue en aumento, como quedó comprobado tras el primer amistoso ante el Celta de Vigo. “No vine para esto”, llegó a asegurar cuando Luis Oliver ya no estaba al frente de la dirección general deportiva. Fue la última vez que hubo declaraciones del almeriense, que a lo largo de este tiempo también tuvo otras desavenencias con la cúpula directiva.

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