Cuatro de cuatro para que le salgan alas en la carrera final

El Córdoba destroza barreras con su triunfo en Tenerife, el cuarto consecutivo lejos de casa, y se mete en zona de play off

El rocambolesco desenlace de la Liga en Primera Division ha venido a alimentar aún más una sensación en el cordobesismo: la de que en fútbol todo es posible. Nunca se ha visto lo suficiente para decir se que ha visto demasiado. El tramo final de Segunda se está convirtiendo -como sucedió en Primera- en una prueba de resistencia, de reformulación de objetivos, de análisis cortos y actuaciones contundentes. El Córdoba, en la jornada 39, es un candidato al ascenso. Así lo ven desde fuera y así se siente desde dentro, aunque su brillante expediente como visitante (es el quinto mejor de la Liga, a la altura de sus mejores registros históricos) contraste con unos números discretísimos en sus comparecencias caseras. Sobre el pasado ya no puede hacer nada. Ahí quedó. Pero sí puede actuar en lo que está por venir. “No me preocupa jugar en Córdoba”, dijo Ferrer en Tenerife. Si los blanquiverdes son capaces de encontrar eficacia en sus compromisos como anfitrión (le quedan dos: el próximo ante el Real Madrid Castilla y el último contra el Mallorca) puede suceder de todo.

Todo, obviamente, en positivo. La inquietud por verse metido en problemas terminó hace ya tiempo. Unos dos meses, aproximadamente. Un periodo en el que el Córdoba pasó de tocar fondo a elevarse de un modo espectacular, Desde aquella tarde aciaga en El Arcángel ante el Murcia hasta la exhibición de oficio y seguridad en el Heliodoro Rodríguez han transcurrido unas semanas de mutación futbolística y, sobre todo, anímica. “Es una victoria que necesitábamos muchísimo y nos va a venir muy bien”, declaró “Chapi” Ferrer. Cada una de las escalas fuera de casa ha supuesto para el Córdoba tres puntos vitales para homologar su objetivo, además de un buen incentivo sentimental para una afición que no tendrá, definitivamente, “una Feria tranquila”. Ni falta que le hace.

Sporting-Córdoba (1-2). Llegaban los blanquiverdes en uno de sus momentos más bajos de crédito. En el puesto 16, a dos del descenso, y después de haber empatado en casa ante el Murcia (1-1) ante poco más de dos mil espectadores, la afluencia de público más baja en partido oficial de Liga desde hace muchísimos años. Un conflicto entre un sector del mundo peñístico y la directiva aliñaban un ambiente complicado. En El Molinón, donde no se ganaba nunca, esperaba un Sporting cuarto y mirando al ascenso directo. Dos goles de Pedro fulminaron a los asturianos y dejaron tocado a Sandoval, despedido dos semanas más tarde. Resurrección.

Hércules-Córdoba (0-1). El Córdoba ya era décimo buscaba su tercera victoria seguida tras haber despachado al Alcorcón (3-1) en casa, donde no había vencido desde el 4 de enero. No protagonizó un partido ni mucho menos brillante, pero supo defender el gol de Xisco a los siete minutos hasta el final. El meta Juan Carlos estuvo excelente en su labor y salvó los puntos en varias acciones al final.

Barcelona B-Córdoba (0-1). Ferrer volvía a la que fue su casa en un momento extraño. El nivel de entusiasmo del cordobesismo se había enfriado tras una pifia casera (empate a uno ante el Mirandés) y la trayectoria del filial culé asustaba: nueve jornadas sin perder, un solo gol encajado, tercero en la clasificación, calidad a raudales y un historial negro en las visitas al Miniestadi. Nunca había logrado el Córdoba ganar un partido oficial en su campo ni al Barcelona ni a su filial. Eso lo cambió Uli Dávila con un golazo a falta de veinte minutos. El equipo realizó un planteamiento perfecto. Defendió, buscó la contra y no cometió errores. Otro subidón.

Tenerife-Córdoba (0-1). Después del varapalo en El Arcángel ante el Zaragoza (derrota en el último segundo del tiempo añadido por 1-2), el equipo de Ferrer necesitaba alargar su fantástica racha en los viajes si no quería quedar algo despegado del play off de ascenso. El partido en el Heliodoro Rodríguez resultó significativo del potencial actual del Córdoba. Marcó otra vez pronto -esta vez lo hizo López Silva-, rentabilizó su ventaja, no recibió ningún tanto por tercer desplazamiento consecutivo y adelantó en la tabla a un rival directo. El Tenerife tenía un punto más que los cordobesistas antes del partido. El equipo ya está en zona de play off a falta de tres jornadas y depende de sí mismo.

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