¿Crear o destruir? La batalla de los mediocentros

Caballero, en un lance del duelo con el Sevilla Atlético | LOF

Es habitual cuando las circunstancias son complicadas. Y las del Córdoba no sólo lo parecen, sino que lo son. El conjunto blanquiverde atraviesa una situación delicada, de ahí que casi cada jornada exista algún cambio en su once. Los hay tanto a nivel de sistema como de jugadores. Sucede en una constante búsqueda de soluciones por parte de Juan Merino, que no acaba de encontrar la fórmula exacta para conseguir su primera victoria al frente del equipo. En este plano, las permutas son más en una zona concreta del campo. Ésta es la medular, donde el preparador linense insiste en realizar modificaciones. Es la batalla de los mediocentros.

De inicio, Merino sostuvo un dibujo claro. El tradicional 4-4-2 parecía inamovible y era el sello del técnico a su llegada al conjunto blanquiverde. Así, en los dos primeros encuentros que dirigió formaron dupla en la línea de medios Edu Ramos y Aguza. Los dos pasaron a convertirse en piezas principales para el linense. Sin embargo, al paso por su tercer partido como preparador del Córdoba al malagueño le acompañó en el once Javi Lara. Fue el primer cambio de una serie que continuó y alcanzó su mayor cuota el pasado domingo ante la Cultural Leonesa. Los resultados no llegaron y tras dos derrotas y un empate, el entrenador decidió dar una vuelta de tuerca y apostar por tres centrales con dos carrileros y, por tanto, tres mediocentros.

En ese instante regresó Aguza a sus planes. Edu Ramos siguió como inamovible, y junto a ellos colocó Merino a Carlos Caballero. El montoreño, uno de los hombres llamados a ser importantes en el vestuario, regresó al banquillo. Esa terna repitió una semana después, a pesar de perder ante el Osasuna, en Sevilla. Definitivamente, el futbolista malagueño era indiscutible para el técnico. Del mismo modo, el propio Aguza se hacía de nuevo fuerte en la medular. Pero no estaba todo dicho, y la batalla de los mediocentros había de alcanzar su plenitud ante la Cultural Leonesa. En ese partido, el cambio fue radical. Tanto que casi se dio al 100% respecto el anterior choque con el filial hispalense.

Ante el cuadro leonés, el pasado domingo, Juan Merino realizó una permuta clara en su idea. Habitualmente dio al equipo más músculo que creatividad en la medular. Por eso Edu Ramos y Aguza formaron parte casi siempre de sus planes. En el caso del primero, sin el casi. Sin embargo, en el más reciente partido optó por la vía del toque, de la elaboración, al menos sobre el papel. De esta forma, dio entrada de nuevo a Javi Lara y le colocó junto a Carlos Caballero. Dos hombres con fútbol junto a otro que debía actuar para cerrar el paso al rival. Y éste no fue el malagueño. Tampoco Aguza. Álex Vallejo, que había entrado ya para participar como central, pasó a la terna de mediocentros. Así, la modificación lo fue también en nombres, hasta el punto de que sólo Caballero encontró continuidad tras las dos últimas jornadas.

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