El Córdoba y Sebas, atados ante el Lugo: su desvinculación tendría un coste de un millón

Sebas Moyano, en un partido de esta temporada | LOF

El suyo es un caso realmente curioso. A pesar de estar considerado como una de las últimas grandes perlas de la cantera blanquiverde, su camino hasta el primer equipo no ha sido sencillo. Tampoco lo es su etapa en el mismo. Por si fuera poco, en los meses más recientes ha estado muy presente a nivel informativo por un hecho significativo a la par que extraño. La venta no inmediata de Sebas Moyano al Lugo ha sido un asunto de rareza, como mínimo, y lo cierto es que aún no se sabían todos los detalles de una operación que efectuó el Córdoba bajo la presidencia de Jesús León. El más relevante es sin duda es la indemnización de un millón de euros que la entidad califal habría de abonar al club gallego en caso de que se rompiera la relación con el jugador o que se produjera negociación con otros conjuntos -para traspaso- antes de julio.

La cláusula, que supuso un blindaje por parte del Lugo, es sin duda el dato principal de un contrato al que ha tenido acceso CORDÓPOLIS. El mismo recoge el acuerdo del préstamo del club gallego al Córdoba de 250.000 euros -que en enero pudo significar un nuevo bloqueo federativo- y la propia operación en torno al futbolista de Villanueva del Duque, aunque no existe relación directa. El documento lo firmaron los dirigentes de las dos entidades, Tino Saqués y Jesús León, pero contó también con una tercera rúbrica. Ésta fue la del propio Sebas Moyano, que de esta forma se mostró de acuerdo con la opción.

De entrada, en el texto se definió el traspaso no inmediato, pues era y es para el curso 2020-21, como “concesión al Lugo de una opción de compra exclusiva y preferente a opción de cesión definitiva onerosa exclusiva y preferente de los derechos federativos, económicos y contractuales del jugador”. Eso sí, las partes -que en este caso fueron tres- pactaron que el conjunto rojiblanco ha de militar sí o sí en categoría profesional (Primera o Segunda A) la próxima temporada. En caso de no ser así, el documento pasaría a ser papel mojado en este aspecto -no en referencia al préstamo-. De cifras sólo se ha conocido hasta ahora el simbólico precio que se fijó para la venta: 25.000 euros. Si bien la cuantía podía variar.

Los citados 25.000 euros se pactaron en caso de que “a 1 de julio de 2020 el jugador tenga ficha o licencia de futbolista profesional ‘P’ debidamente tramitada ante la RFEF y abonada”. De lo contrario, “el precio de compra o importe de la cesión definitiva que el Lugo abonará al Córdoba será de 1.097,27 euros”. “Dado que el Lugo tendrá que abonar el precio de la primera inscripción o de licencia de futbolista profesional o licencia ‘P’, cuyo coste es de 23.908,73 euros”, concluía este punto del contrato. Pero, ¿por qué se hace referencia al primer día del séptimo mes? Muy sencillo, porque “la opción puede ser ejercitada por el Lugo desde el 1 de julio de 2020 hasta el 10 de julio de 2020 (ambas fechas inclusive)”.

Por tanto, aunque durante diciembre su presidente apuntó la posibilidad de reclamar a Sebas Moyano este mercado de enero, el Lugo sólo tenía y tiene opción de obtener los derechos del futbolista entre el 1 y el 10 de julio. Fue este punto el que llevó al de la indemnización, que utilizó el club gallego para asegurar su posición preferente. Así, en el documento en poder de este periódico, quedó expresado que “el jugador y el Córdoba se obligan frente al Lugo a no extinguir anticipadamente el contrato laboral que les une, bien de mutuo acuerdo o unilateralmente (con causa o sin causa), todo ello desde la fecha del presente contrato hasta que el Lugo ejercite la opción o venza el plazo para su ejercicio”. Posteriormente se fijó también la imposibilidad de negociar con otras entidades para un posible traspaso del canterano blanquiverde.

“El incumplimiento de la anterior obligación por el Córdoba, bien por extinción de mutuo acuerdo, bien por extinción a su instancia o por extinción del jugador por causa imputable al Córdoba, dará lugar a una indemnización de daños y perjuicios a favor del Lugo de la cantidad de un millón de euros a pagar a los dos días de haberse declarado o reconocido o comunicado la extinción”, quedó precisado en el contrato. Así, el club califal y Sebas Moyano están inevitablemente unidos hasta el 11 de julio, día en que concluye el plazo de ejercicio del conjunto gallego. Con todo, la entidad blanquiverde, tras consulta de este periódico, aseguró que de darse la opción el futbolista sí puede salir este mercado de invierno en calidad de cedido hasta final de temporada.

Antecedentes de la operación

Cabe recordar el origen de la historia. El Córdoba vivió el pasado verano con escasa liquidez una vez se abonaron las nóminas de julio y agosto. A esta circunstancia se unió el bloqueo por parte de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por diversas reclamaciones de deudas. La entidad no tenía capacidad de responder a las mismas y esto obligó a que tuviera que apurar al máximo -obligada por la situación- para cerrar la inscripción de sus plantillas y cuerpos técnicos. Esto lo hizo el 23 de agosto, día límite para ello. Lo que no se supo entonces y sí después es que el escollo se salvó, en parte, gracias a un préstamo de 250.000 euros que realizó el Lugo.

La transferencia de dinero la firmaron el presidente del club gallego, Tino Saqués, y el mandatario blanquiverde, Jesús León, el mismo 23 de agosto. Pero el documento tuvo una tercera rúbrica. Ésta fue la del propio Sebas Moyano. La razón no fue otra que la operación que los dos dirigentes cerraron para el traspaso, no en julio y tampoco en enero, del futbolista, que se mostró de acuerdo. De la venta se tuvo conocimiento unos meses después y apenas hubo constancia ya este primer mes de 2020 que se selló por un precio simbólico de 25.000 euros. Sin embargo, quedaron atrás datos quizá de mayor importancia.

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