El Córdoba se queda con las ganas ante el Sevilla B

Fran, Arturo y Deivid, atentos a una jugada | MADERO CUBERO
Los de Oltra no pueden con el filial hispalense, que resolvió en la primera parte | El equipo sufre su segunda derrota en la pretemporada | Los cordobesistas ofrecen una mala imagen

Lo de crecer desde el sufrimiento se lo ha tomado el Córdoba al pie de la letra. Ganando, todo sabe mejor; las palizas físicas se soportan con otro gesto y los discursos se hacen convincentes. Uno mira al marcador y, automáticamente, piensa que todo va como debe ir si éste le favorece. Seguramente sea una mentira piadosa, pero así funcionan las cosas. Si se pierde, la sensación es la contraria: se tiende a pensar que el camino no es el correcto. Y seguramente también sea una mentira, pero el personal se mueve así. Cuando no hay puntos de por medio sólo se pueden coleccionar sensaciones y comprobar si lo que se hace en el campo se parece a lo que se quiere o a lo que se pregona. El Córdoba pretende ser un aspirante al ascenso a Primera División. No lo parece. De momento, dirán los más optimistas. Quedan veintitantos días para el comienzo del campeonato de Liga y al equipo de Oltra se le ven las taras. Y los adversarios, claro, las aprovechan. El Córdoba ofreció un partido decepcionante. Los seguidores blanquiverdes que se desplazaron a Sevilla terminaron marchándose en silencio, cabizbajos, rumiando un resultado adverso pero, sobre todo, la impresión de que a su equipo le falta todavía mucho para ser considerado un aspirante al ascenso. Hay tiempo. Vendrán fichajes. Pero el verano es tiempo de alimentar ilusiones y el Córdoba, después de ser machacado sin piedad en Primera, necesita reconstruirse también en lo sentimental. El cordobesismo continúa buscando motivos para ilusionarse. En la Ciudad Deportiva Ramón Cisneros no encontró ninguno.

El jovencísimo Sevilla Atlético, con algunos de sus mejores puntales lejos de allí -van con Emery a la pretemporada del primer equipo-, le hizo pasar un mal rato al Córdoba. En la primera parte se lo comió en algunas fases del partido, en el que se confirmaron tópicos como el vigor físico de la juventud, el descaro para intentar cosas sobre el césped y la motivación frente a un adversario de rango superior. Los chavales de Nervión remontaron un marcador adverso y sacaron los colores a un Córdoba ramplón, previsible y con dificultades para crear juego. Cargó mucho por las bandas, pero con escasa fortuna. En el centro del campo apenas se creó juego y atrás se detectaron grietas importantes.

El Córdoba hizo lo mejor en los primeros diez minutos. Una internada de Moha Traoré acabó con centro al área que no encontró rematador. En la siguiente acción, Fidel la colocó en el segundo palo y Sebas remató alto de cabeza. A los siete minutos, Xisco acudió a su cita con el gol. Cazó un servicio de Sebas Moyano y batió de cabeza a José. El Sevilla tiró hacia arriba y sacó un penalti en el minuto 12. Lo marcó José Ángel Carrillo, que abrió el catálogo de una serie de acciones de pesadilla para los blanquiverdes. Los locales jugaban más tensos y cohesionados ante un Córdoba sin pulso. El árbitro paró el partido a los veinticinco minutos para que los jugadores bebieran agua. Este receso por razones humanitarias no sirvió para que los cordobesistas se conectaran. Oltra sacó al campo a Javi Galán en lugar del joven Sebas Moyano a la media hora. Apenas cambió nada. Xisco pudo hacer el segundo, pero su disparo lo rechazó el portero sevillista con los pies.

Quien no pudo hacer nada fue Juan Carlos -¿último partido del alcarreño?- para atajar un zapatazo brutal de Carrillo, que firmó un golazo para enmarcar. El sevillista controló el balón en carrera, burló a Héctor Rodas y colocó la pelota con potencia junto al poste. El 2-1 envalentonó aún más al Sevilla, cuyos futbolistas empezaron a gustarse con acciones de orfebrería en el área cordobesa. Juanje, uno de los más activos, estuvo cerca de poner el tercero en un cabezazo que le salió alto. El punta linense se lució. El intermedio alivió al Córdoba, que padecía un tormento ante los chicos del Sevilla Atlético, con muchos más recursos e intención. Los de Oltra enseñaron un perfil lacio y previsible, con sus hombres más creativos -Víctor Pérez y Fidel- en un tono muy discreto.

En el minuto 60, Oltra realizó un cambio masivo similar al que hizo en Andújar ante el Linares. Salieron diez jugadores de campo y sólo mantuvo en su sitio al portero, Juan Carlos. Uno de los que más lo intentó fue Nando García, que desbordó por su banda y sirvió buenos balones al área. En uno de ellos, López Silva estuvo a punto de empatar. El Sevilla se pertrechaba bien, defendiendo la ventaja y buscando el contragolpe. Dejaron los locales más campo al Córdoba en el tramo final del choque, en el que apretaron los de Oltra. Con un arrebato de orgullo y el talento de Caballero, que envió servicios rematables al área, el equipo blanquiverde trató de armar sin demasiado éxito una imagen más decorosa. Se acercó a la portería sevillista, lanzó algún disparo lejano, puso un poco de mordiente... Demasiado poco. El Córdoba está en fase de construcción, le faltan piezas y le sobran otras. Como a casi todos. A todo el mundo le gustará escuchar eso de que las pretemporadas no sirven para nada. Pero eso es otra de las mentiras del fútbol.

FICHA TÉCNICA

SEVILLA ATLÉTICO, 2: José, Mode, Moi, Carrillo, Diego González, Tena, Ivi, Antonio Romero, Borja Lasso y Curro. También jugaron Galindo, Sedeño, Amo, Juanje, Neva, Yan Brice, Gassama y Borja Jiménez.

CÓRDOBA CF, 1: Juan Carlos, Domingo Cisma, Héctor Rodas, Bernardo Cruz, Samu de los Reyes, Markovic, Víctor Pérez, Fidel, Sebas Moya, Moha Traoré y Xisco. También jugaron Luso, Jean Paul Pineda, Arturo, Deivid, López Silva, Fran Cruz, Carlos Caballero, Fran Serrano, Abel y Javi Galán.

ÁRBITRO: Luis Mario Milla Alvendiz (Colegio Andaluz). Amonestó con tarjeta amarilla a Luso.

GOLES: 0-1 (7') Xisco. 1-1 (12') Carrillo, de penalti.

2-1 (35') Carrillo.

INCIDENCIAS: Cuarto partido de pretemporada del Córdoba, disputado en la Ciudad Deportiva Ramón Cisneros. Unos 400 espectadores en las gradas, con presencia de numerosos seguidores cordobesistas.

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