Una cena ligera antes del atracón de kilómetros

Cena de la Pasta en Vista Alegre | TONI BLANCO

“Mañana llueve seguro”, se dicen unos a otros. No parece preocuparles demasiado el asunto. Están habituados a salir de entrenar bajo todo tipo de condiciones y no parece que el pronóstico meteorológico vaya a hacerles desistir. La Media Maratón de Córdoba no es una prueba cualquiera y la mayoría de quienes la abordan llevan mucho tiempo de preparación detrás. Para algunos es casi un acontecimiento de obligado cumplimiento, una fecha señalada en su calendario personal desde hace décadas.

Entre platos de pasta, frutas y yogur transcurrió el penúltimo acto del ritual de la Media: la Cena de la Pasta. Energía directa para los músculos y un momento para compartir anécdotas y compartir los desafíos que cada cual se marca. Esos propósitos que para algunos tendrán respuesta en el cronómetro y para otros en una mirada al espejo para decirse a sí mismo: sí, lo conseguiste. Cada cual tiene su reto personal. Los saludos a los amigos aderezaron la ingesta de hidratos de carbono en la última cena antes del atracón de kilómetros de la Media. A todos les esperan algo más de veintiún kilómetros sobre el asfalto, seguramente mojado, de las calles de Córdoba.

El pistoletazo de salida sonará a las 10:00 de la mañana en la avenida Conde Vallellano. Los cinco, no cuatro como la edición anterior, cajones de salida irán en dirección al sur de la ciudad, cruzando el Puente de San Rafael hasta la avenida de Granada. De ahí girarán hacia la Carretera de Castro y avenida de Cádiz, enfilando el Paseo de la Ribera y Compositor Rafael Castro a través del Puente de Miraflores. Una vez superada la zona del Estadio Municipal El Arcángel, la marea de corredores accederá a la zona este a partir del kilómetro 5, en un tramo de largas avenidas (Lonjas, Virgen del Mar o Zafiro) que pondrán por primera vez a prueba la resistencia y aguante de los participantes.

Sin embargo, esa dureza se afrontará después de haber superado el primer punto de avituallamiento (kilómetro 5). El resto estarán situados en los puntos kilométricos 10, 15 y 17.5, mientras que los puntos de asistencia médica estarán presentes en el 7, 11, 15, 16, 19.5 y en la línea de meta.

Una vez alcanzada la avenida Carlos III, la competición llegará a su ecuador, dirigiéndose ahora hacia la zona centro en la que aparecerán las primeras zonas inclinadas en Agrupación Córdoba y Ollerías. A partir de ahí se dará paso al pulmón de la carrera, en lo que a público se refiere. En Plaza de Colón, Ronda de los Tejares, Cruz Conde, Tendillas o Gondomar se reunirá gran parte del público presente, que ofrecerá una dosis extra de oxígeno a los corredores para encarar el último tramo de la prueba. Por su parte, desde el Paseo de la Victoria, avenida de América y avenida Gran Capitán, el recorrido irá hacia el norte de la ciudad, superado ya el kilómetro 13.

Será entonces cuando se pongan de nuevo a prueba las fuerzas de los atletas, ya que éste será el punto decisivo de cara a alcanzar la meta. El poder mental de los participantes deberá hacer frente a la avenida del Brillante, dando paso de nuevo a una zona de tramos largos (La Arruzafilla, Cañito Bazán o Arroyo del Moro). Eso sí, desde el kilómetro 15 se dará un pequeño respiro con una zona de bajada que conectará con el oeste. Una vez superado el último punto de avituallamiento, el circuito girará hacia la avenida del Aeropuerto desde Conde Zamora, para adentrarse de nuevo en Conde de Vallellano, Puente de San Rafael y encarar la avenida de Fray Albino. La recta final por el Puente Romano hasta la Puerta del Puente dibuja un desenlace de gran belleza.

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