Segunda División
La portería a cero, una necesidad para el Córdoba CF en Riazor
Es una realidad estadísticamente insostenible y anímicamente demoledora. El empate frente al CD Mirandés no solo dejó un regusto amargo por dejar escapar una ventaja de dos goles en El Arcángel ante el colista, sino que volvió a desnudar de forma cruda el mayor mal endémico del Córdoba CF en la presente temporada. El equipo de Iván Ania se ha convertido en un bloque extremadamente frágil, un conjunto que funciona como un reloj descalibrado en la presión y que regala a sus rivales una facilidad pasmosa para transitar y castigar a la espalda de sus defensores. Para salir del pozo y aferrarse a la permanencia, es una evidencia que hay que cerrar esa enorme vía de agua antes de que el barco termine de hundirse.
Los datos que arrastra el cuadro blanquiverde son tan elocuentes como dramáticos. El Córdoba CF acumula la friolera de 21 goles encajados en sus últimos siete compromisos, una media de tres tantos recibidos por encuentro. Resulta matemáticamente imposible sumar victoria alguna cuando necesitas marcar cuatro goles para ganar un partido. De hecho, ni Iker Álvarez ni Carlos Marín han sido capaces de dejar su portería a cero desde el triunfo ante el Burgos (2-0) el pasado 3 de enero. Han pasado ya doce jornadas consecutivas, casi tres meses completos de competición, recogiendo el balón de las mallas. Con 49 dianas en contra en 32 jornadas, siendo la cuarta peor defensa de LaLiga Hypermotion, el equipo viaja a Galicia con la obligación absoluta de resetearse.
El reto adquiere tintes de supervivencia este Martes Santo, ya que enfrente estará un Deportivo que se erige como el quinto equipo más goleador de la categoría, con un total de 49 tantos anotados -y solo 36 recibidos-. Jugadores del talento y la explosividad de Yeremay, Zakaria o Mariano Soriano examinarán con lupa la capacidad de reacción califa. Para frenar este potencial ofensivo, Iván Ania se verá forzado a buscar soluciones de urgencia por las bajas que vuelven a golpear al equipo e implementar ajustes tácticos que devuelvan la solidez a un plantel que vive atenazado por el miedo al fallo.
El regreso de Rubén Alves como piedra angular
Cualquier atisbo de reconstrucción en la retaguardia pasa inevitablemente por la figura de Rubén Alves. Tras tres meses marcados por la incertidumbre física y extradeportiva, el central hispano-brasileño regresó al once titular ante el Mirandés y firmó la actuación más completa de un zaguero blanquiverde en lo que va de segunda vuelta. Aportó jerarquía, ganó todos sus duelos defensivos (5 de 5) y sumó otras cinco recuperaciones clave. Además de ello, la estadística le avala como el gran amuleto del equipo, puesto que el Córdoba CF no conoce la derrota en los encuentros que el defensor ha logrado completar esta temporada. Su comandancia será vital para ordenar la línea en el imponente escenario de Riazor.
Sin embargo, la solidez no solo depende del eje de la zaga. La grave crisis defensiva se ha visto agravada por la plaga de lesiones, confirmándose la ausencia de Trilli por un problema muscular que le mantendrá alejado de la competición durante varias semanas. Esto reduce drásticamente las alternativas en el perfil diestro a la única baza de Albarrán. Mientras tanto, en el carril zurdo, a pesar del gran partido de Diego Bri ante el Mirandés en términos ofensivos, Iván Ania podría apostar por alinear un perfil más defensivo como Vilarrasa, siempre que el físico se lo permita. Ante uno de los equipos con mayor caudal ofensivo de LaLiga Hypermotion, cualquier precaución es poca si se busca la portería a cero.
La oportunidad de Alberto del Moral
Los cambios obligados de Iván Ania no se quedan ahí. A la baja de Trilli se sumará esta semana la de Pedro Ortiz por sanción, lo que obligará al ovetense a rearmar su medular. En un contexto donde el equipo necesita recuperar la firmeza más que la fluidez estética, la inclusión de Alberto del Moral en el once titular cobra muchísima fuerza una vez que parece que su lesión es cosa del pasado. Un doble pivote formado por el propio Del Moral junto al recién centenario Isma Ruiz dotaría al Córdoba CF de un bloque mucho más rocoso, capaz de barrer la frontal del área y proteger a sus centrales de las acometidas gallegas con jugadores como Yeremay o Soriano en esa zona de tres cuartos.
El objetivo en Riazor no es solo rascar un resultado positivo, sino recuperar el pulso competitivo. El empate ante el CD Mirandés dejó un regusto amargo, pero hay que hacerlo bueno, cueste lo que cueste, en uno de los feudos más complicados de la categoría. El Córdoba CF ya ha demostrado que es capaz de hacerlo, como lo hizo en Gran Canaria, o como rozó en El Sardinero. Ahora, dejar la portería a cero ha dejado de ser una estadística deseable para convertirse en una verdadera necesidad psicológica para un vestuario que anhela volver a creer en sí mismo.
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