Córdoba CF
Dos meses de travesía por el desierto para volver a sonreír en casa
El Córdoba Club de Fútbol volvió a vencer este sábado como local dos meses después. Se dice pronto, pero es la realidad. Desde aquel lejano día de San Valentin, 14 de febrero, el cuadro de Iván Ania apenas había logrado cosechar un punto ante un colista que le llegó a remontar un 2-0 a favor. Un bagaje escasísimo que había llevado a los blanquiverdes a una dinámica muy peligrosa, y a la afición blanquiverde a un hartazgo generalizado. Andorra, Real Sociedad B y CD Mirandés fueron los verdugos de un cuadro califal que no dio la talla como local, pero que sustentó gran parte de esta mala dinámica como visitante, al caer en sus visitas a Almería, Ceuta, Racing de Santander, Burgos y Deportivo de La Coruña.
Sea como fuere, el partido contra el Real Zaragoza supuso, al fin, un borrón y cuenta nueva para los blanquiverdes. Dos victorias consecutivas, siguiendo la lograda la pasada semana en Cádiz, que sirven para sellar de manera virtual una salvación que no llegó a peligrar, pero que la mala dinámica puso en entredicho ante una posible hecatombe histórica de resultados. Lo fue, igualmente, puesto que el Córdoba CF nunca había perdido más de seis partidos consecutivos en la categoría de plata. Pero igualmente, el tiempo acabó por mermar esa mala dinámica, y los resultados llegaron contra dos equipos de la zona baja de la tabla: Cádiz y Real Zaragoza.
Precisamente esos equipos de la zona baja de la tabla serán los que protagonicen, en gran medida, el tramo final de competición para el Córdoba CF. Tras verse las caras en estos últimos tiempos con Mirandés, Real Zaragoza y Cádiz CF, el próximo rival para los de Iván Ania será el colista, la Cultural Leonesa. Con 32 puntos en su casillero, los de Rubén de la Barrera recibirán a los blanquiverdes con el agua al cuello y la necesidad de sumar en una parte baja que se hunde poco a poco, pero que aún ultima sus posibilidades de salvación. Precisamente, el equipo que completa ese descenso, la SD Huesca, será el que cierre la temporada para los de Iván Ania.
Pero antes de ello, los blanquiverdes tienen por delante siete partidos para, al menos, tratar de enmendar esta mala racha que ha dado al traste, casi por completo, con las aspiraciones blanquiverdes. Estabilizado en la zona media con 48 puntos, el descenso se ve ya a 14 de distancia, mientras que el play off queda a 10 puntos de distancia tras una nueva remontada del Mirandés ante el Castellón (2-2). Con 21 puntos en juego, se antoja complicado que los blanquiverdes puedan lograr una machada tal como para recortar esa distancia, pero el objetivo, sea como sea, es el de sumar lo máximo posible para mejorar las marcas de la temporada pasada (55 puntos).
La paz regresa a las gradas de El Arcángel
Más allá de la frialdad de los números y las matemáticas, el triunfo ante el Real Zaragoza sirvió para escenificar una necesaria reconciliación entre el equipo y su afición. Ese hartazgo generalizado que se respiraba en el coliseo ribereño durante los últimos dos meses mutó, con el pitido final, en un sonoro y profundo suspiro de alivio. La hinchada blanquiverde, fiel pero duramente castigada por la inercia negativa, necesitaba volver a celebrar en casa para espantar definitivamente unos fantasmas que empezaban a ser asfixiantes en el coliseo ribereño.
La comunión vivida tras el pitido final fue la prueba evidente de esa liberación. El abrazo conjunto de los jugadores sobre el césped fue el reflejo exacto de lo que sintió una grada que, ahora sí, podrá disfrutar del tramo final de la competición sin el temido nudo en el estómago. De hecho, el ambiente festivo de la jornada 'retro' terminó por redondear una noche donde El Arcángel volvió a ser un fortín, dejando atrás las dudas y las reprimendas para dar paso a los aplausos y las ovaciones, como las que pudieron gozar jugadores como Kevin Medina, Adri Fuentes u Obolskii, que volvió a disfrutar de minutos tras un mes sin competir.
El reto de Iván Ania: combatir la relajación
Con la permanencia en el bolsillo de manera virtual y el tren de la zona alta demasiado lejos, el mayor enemigo del Córdoba CF en estas siete jornadas restantes no vestirá la camiseta del equipo rival, sino que estará en la mente de los propios futbolistas. Es precisamente aquí donde emerge el nuevo y complejo reto para Iván Ania. El técnico asturiano tiene por delante la difícil misión de mantener intacta la tensión competitiva de una plantilla que, inconscientemente, podría caer en la tentación de dejarse llevar al verse en tierra de nadie, tal y como ya ocurriese en el tramo final de la temporada pasada.
Sin un objetivo a vida o muerte en el horizonte inmediato, el cuerpo técnico deberá reinventar las motivaciones del día a día para que el final de curso no se haga excesivamente largo. Alcanzar y superar la barrera de los 55 puntos de la temporada pasada, honrar la competición ejerciendo con la máxima profesionalidad su papel en los duelos directos contra los equipos de abajo y blindar la buena imagen recuperada se perfilan como los nuevos alicientes. Además de ello, estas últimas semanas pueden servir como banco de pruebas para empezar a vislumbrar qué mimbres formarán parte del proyecto del próximo año.
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