Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

CÓRDOBA - DÉPOR
Fútbol, orgullo y una ovación contra la frustración en El Arcángel

Córdoba CF - RC Deportivo

Alejandro Jiménez

17 de noviembre de 2025 19:56 h

0

El fútbol, a veces, es profundamente injusto, aunque la justicia en este deporte es relativa y normalmente, la marcan los goles anotados. El marcador que reflejaban los luminosos de El Arcángel al final del partido contra el RC Deportivo de La Coruña, 1-3, era un castigo desproporcionado por lo visto sobre el césped. La racha de ocho partidos invicto se rompió, sí, y el partido número 100 de Iván Ania en el banquillo se amargó en el resultado. Sin embargo, la ovación cerrada de la grada al equipo, que coreó el “orgullosos de nuestros jugadores” mientras el Deportivo celebraba, fue uno de los grandes puntos clave que dejó este duelo de cara al futuro. Una derrota en el marcador, que se sintió, eso sí, como un refuerzo moral y de comunión absoluta con la grada.

Y es que el Córdoba CF fue mejor, en todos los aspectos -menos en pegada-, a un equipo diseñado para lograr el ascenso directo a LaLiga EA Sports. Durante 70 minutos, el plan de Iván Ania anuló por completo a un equipo con grandes estrellas de la categoría y mucha magia en la zona de ataque. El técnico movió la pizarra con acierto: sorprendió con Álex Martín en el lateral izquierdo, donde el central firmó un “muy buen partido” a palabras del propio míster, pero la clave estuvo en la medular. La inclusión de Théo Zidane por Dalisson, como reconoció Ania, fue una decisión táctica para “igualarles a ellos por dentro”, formando un triángulo con Isma Ruiz y Requena que ahogó la sala de máquinas del Dépor y se hizo con el control del juego.

El plan se tradujo en un dominio absoluto, una presión asfixiante y un Deportivo difícilmente reconocible, del que su propio técnico, Antonio Hidalgo, reconoce que “le costó” superar ese agobio al que suele someter el cuadro califa a sus rivales. El Córdoba sometió al líder a un estrés absoluto, robando muy alto y convirtiendo el inicio de la segunda parte en un asedio. El Dépor no chutó a puerta en toda la primera mitad. Pero el Córdoba perdonó, y Ania fue autocrítico: “Nos costó decidir mejor”, admitiendo que el equipo buscaba “mucho centro” cuando jugadores como Requena, Théo o Isma Ruiz estaban libres de marca en el borde del área. Y el Dépor, con la pegada de un aspirante, la magia de Yeremay y los quilates en ataque, prácticamente en su primera llegada, se adelantó con un golazo.

Théo durante el Córdoba CF - RC Deportivo

Pero, lejos de hundirse, el equipo demostró su nueva piel. “El equipo tiene alma, orgullo, capacidad de reacción”, destacó Ania. El empate inmediato fue la prueba de un carácter que, como reconoció el técnico, no tenían al principio de liga. Pero entonces, apareció el factor externo. La jugada que condiciona el partido, con el penalti y expulsión a Rubén Alves. Pero, una vez más, incluso con diez jugadores, el cuadro califa no bajó los brazos, no se rindió. Tal y como se vio en Málaga, incluso en inferioridad numérica, el Córdoba CF fue capaz de encerrar al Dépor en su propio campo y rozó el empate en varias ocasiones antes de que Mella, a la contra ante la tumba abierta califa, sentenciase con el 1-3.

Es por todo ello que la conclusión del técnico fue rotunda: “Hay derrotas que restan y hay derrotas que no restan; esta a mí no me resta para nada”. Y El Arcángel lo reconoció. Pocas veces se ha visto que un estadio local -y menos en Córdoba- aplauda tras el gol visitante que sentencia el partido, pero el cordobesismo, este domingo, reconoció la entrega, el alma y el orgullo de un cuadro califa que creyó, que tuvo fe y que a punto estuvo una vez más de lograr la machada. Como dijo Ania: “Entre todos juntos seguro que, si nos dejan, vamos a estar arriba”.

Etiquetas
stats