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RC Deportivo - Córdoba CF
Análisis del rival
Así llega el Dépor al partido contra el Córdoba CF: la valiente pizarra de Hidalgo

El rival...Deportivo de La Coruña

Alejandro Jiménez / GRÁFICO: MADERO CUBERO

30 de marzo de 2026 13:01 h

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El momento de la verdad llama a las puertas de Riazor y exige una reacción inmediata. Tras el doloroso empate ante el CD Mirandés, el Córdoba Club de Fútbol visita a uno de los grandes transatlánticos de la categoría con la necesidad vital de puntuar para frenar su caída en la tabla. Un escenario de dificultad máxima. Precisamente cuando los califas más necesitan oxígeno, rinden visita a un Deportivo que pelea encarnizadamente por los puestos de ascenso directo a Primera División. El cuadro dirigido por Antonio Hidalgo ha sabido reconducir su camino en estas últimas jornadas, sumando siete de los últimos nueve puntos en juego para colocarse tercero en la clasificación con 56 unidades -a solo dos puntos de la segunda plaza-, frente a los 42 de los califas.

La propuesta que ha instaurado Antonio Hidalgo en el cuadro coruñés es, probablemente, una de las más ricas y arriesgadas de toda la competición. Fieles a un 4-3-3 (o 4-1-4-1), los locales basan su dominio en una salida de balón arriesgada, pero habitual en los equipos dominantes. Para superar la primera línea de presión rival, los centrales gallegos se abren de manera ciertamente extrema, acercándose muchísimo a la línea de banda. De hecho, este peculiar mecanismo tiene una intención táctica clarísima: obligar al delantero rival a realizar una carrera larguísima si quiere saltar a la presión, desestructurando el bloque oponente.

Este vaciado del carril central permite que el mediocentro -Diego Villares, Riki y Mario Soriano en una faceta más ofensiva- se incruste en la base de la jugada para formar una línea de tres temporal de cara a sacar el balón de manera más aseada. Esta estructura libera por completo a sus laterales, como Quagliata (más ofensivo) o Ximo Navarro (más defensivo) que, lejos de meterse por dentro, actúan como carrileros de muchísimo recorrido en fase ofensiva y en especial por la izquierda, ofreciendo una amplitud exterior constante para ensanchar el terreno de juego al máximo en la línea de tres cuartos.

Córdoba CF - RC Deportivo

Ese rigor posicional no es casualidad; está diseñado para generar superioridades en los costados. Al tener al lateral fijando arriba y por fuera, los extremos pueden recibir en los pasillos interiores o bien encarar. Y aquí es donde emerge la figura más temible de la categoría: Yeremay. El canario lidera las estadísticas de regates y desborde en la liga, siendo un futbolista con hechuras de Primera División. Teniendo en cuenta el pánico defensivo que atraviesa el Córdoba CF y el enorme desgaste al que suele verse sometido Albarrán en ese carril diestro, el emparejamiento con el extremo deportivista amenaza con ser una tortura si los califas no articulan ayudas constantes, donde Carracedo debe ser clave en alicación defensiva.

Por otra parte, a este talento puro se ha sumado la frescura del canterano Nsongo Bil. Ante los contratiempos físicos de la delantera, el joven atacante ha aportado un despliegue brutal. Baja a recibir de espaldas, da soluciones de emergencia en el juego directo cuando el equipo se ahoga y lidera una presión alta basada en agobiantes persecuciones individuales que no dejan respirar a la zaga contraria. Junto a él, otro de los grandes nombres propios ha sido el de Mario Soriano. Ya sea en el doble pivote o como interior, el madrileño es el cerebro absoluto del cuadro coruñés, el canalizador de juego de Antonio Hidalgo y una de las principales amenazas del Dépor con sus pases.

El talón de Aquiles: espacios en defensa

Este atrevimiento innegociable exige un peaje elevadísimo. Al acumular tantos efectivos en campo contrario y abrir de forma tan radical a sus centrales en la iniciación, el Deportivo asume unos riesgos inmensos. Si el Córdoba CF logra recuperar el esférico y superar esa primera presión, encontrarán espacio para correr a las espaldas de la defensa. Las distancias entre sus defensas y los laterales en repliegue son amplias, convirtiéndose en un equipo muy vulnerable a las transiciones rápidas por fuera. Explotar esos espacios será el único clavo ardiendo al que agarrarse para los de Iván Ania, que contará con la importante baja de un Adilson que habría encajado a la perfección en esta labor.

Si no se les castiga en velocidad, el Deportivo es un equipo sabe sufrir en estático, tal y como ha reconocido el propio Iván Ania en la rueda de prensa previa al partido. Exhiben una solidaridad defensiva envidiable a la hora de proteger su área, los centrales cierran a la perfección el terreno central y obligan al rival a centrar desde posiciones incómodas. Además, los jugadores más “alejados” de la jugada (el pivote o el extremo del lado contrario) son aplicados bajando a defender el segundo palo, desactivando la mayoría de llegadas desde segunda línea. El plan habitual de centros no será suficiente para los blanquiverdes.

Las imágenes del Deportivo de La Coruña - Córdoba CF

La enfermería y el muro inexpugnable de Riazor

Para mantener este ritmo vertiginoso, Hidalgo exprimió el mercado invernal con incorporaciones como Riki o Álvaro Fernández, aunque afronta la cita con ciertas dudas. David Mella es baja confirmada por lesión, mientras que piezas vitales como Diego Villares, Loureiro o el propio Quagliata arrastran molestias. La buena noticia local es la vuelta de Lucas Noubi, liberado por la selección Sub-21 de Bélgica, lo que apuntala una defensa que se hace inmensa en el balón parado ofensivo gracias al poderío aéreo de figuras emergentes como Dani Barcia, que ya logró marcar el pasado partido ante el Sporting.

Pese a todo ello, el Córdoba CF buscará redimirse del duelo de ida, donde el Deportivo asaltó el coliseo ribereño (1-3) en un choque marcado por la rigurosa expulsión de Rubén Alves y la dolorosa baja de Fomeyem. No obstante, la historia dibuja un escenario terrorífico. Riazor es un feudo históricamente maldito para los blanquiverdes, que solo han rascado una victoria en sus 19 visitas. El balance global de sus 40 enfrentamientos oficiales es demoledor: 17 triunfos gallegos, 15 empates y solo 8 victorias andaluzas, habiéndose saldado sus dos últimos paseos por Coruña con empates (0-0 y 1-1) en los que costó un mundo generar peligro. Romper este muro es, ahora mismo, una obligación imperiosa de supervivencia.

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