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Córdoba CF
El administrador concursal del Córdoba CF dice ante el juez que desde 2018 se produjo un “vaciado” del club

Imagen del juicio por el segundo concurso de acreedores del Córdoba CF

Cristian López

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A primera hora de este viernes ha continuado el juicio relativo al informe de calificación del segundo concurso de acreedores, el cual derivó en la venta de la unidad productiva a Unión Futbolística Cordobesa (UFC). Tras las declaraciones de Jesús León, expresidente de la entidad, y de Alfredo García Amado, exconsejero del club, durante la jornada del jueves, esta nueva vista ha tenido como testimonio principal el de Francisco Estepa, administrador concursal y encargado de redactar dicho informe. El mismo ha hecho un extenso repaso a toda su labor durante el tiempo que estuvo al frente de la gestión del cuadro blanquiverde, que comprendió el periodo entre la intervención judicial y la detención de León, hasta el aterrizaje de UFC, actuales gestores. De este modo, ha sido preguntado por todas las defensas de los acusados, siendo uno de los puntos más destacados el proceso que vivió la entidad durante la conocida causa de disolución que sufrió el club.

En este sentido, Estepa ha subrayado que, en el periodo que recoge el informe de calificación, que va desde enero del 2018 hasta diciembre del 2019, “hubo consejeros que se negaron a firmar las cuentas anuales”, puntualizando en que trató de hacer “un esfuerzo por individualizar responsabilidades” y reiterando que hubo dos tipos de consejeros, “uno ejecutor, que es el presidente del consejo, y consejeros pasivos”, por lo que “quitando al señor León, no he imputado en ninguno ninguna acción concreta”. Durante el transcurso del interrogatorio, y como ya salió a colación durante el primer día del juicio, se puntualizó que buena parte de las acciones estuvieron delegadas en la figura del montoreño, aunque el administrador indica que “puedes delegar, pero te tienes que preocupar de lo que se está haciendo”.

Estepa ha hecho hincapié tanto en los presupuestos de la 2017-18 y 2018-19, especificando que las “cuentas -del primer ejercicio- daban unas perdidas de cuatro millones, eso para un gestor ordenado es una alerta roja de que la compañía tiene un problema”. Además, pese a ser favorable, “el informe de esas cuentas tenía un párrafo que advertía del riesgo, el informe de auditoria tenía una segunda advertencia”, advertía, indicando que “durante la 2018-19, la situación iba a peor, se dejaba de pagar a hacienda, seguridad social, a los trabajadores”. Ante estas declaraciones hubo reacción por parte de León, que desde su lugar negaba dicha afirmación.

“El 30 septiembre del 2018 es cuando el club entra en situación de disolución”, ha recordado Estepa, exponiendo que “antes podía haber luces rojas, pero no tengo certeza”. Asimismo, ha puntualizado que “en el primer semestre del 2018, el vaciado patrimonial de liquidez fue significativo” en el Córdoba CF. A tenor de eso ha salido a colación de nuevo las operaciones de Sergi Guardiola y Álvaro Aguado al Valladolid, que se hicieron precisamente para tratar de solventar esos problemas de liquidez. Eso sí, el administrador las ha valorado como malas o “poco brillantes”, puesto que “los ingresos se reducen en un 50%, entre derechos federativos que se habían cedido, comisiones de intermediación. De 5 millones, metes en caja 2,5. Esa operación no es buena. Si una operación tiene un coste del 50%, eso dice una cosa, que hay una necesidad de obtener liquidez”. Una opinión que se contrapone con la de García Amado o la de Jesús Mesas, de Mesas Sport, quien intervino en la misma y el cual -en calidad de testigo- la ha valorado como “muy brillante”, ya que “conseguir dinero por Guardiola fue un milagro por la clausula que tenía” y Aguado se vendió “muy por encima” de su valor de mercado.

La defensa de Jesús León pidió a Estepa que contara qué hubiera hecho él en la situación que estaba la entidad, ante lo cual ha explicado que “la deuda a corto plazo solo se incrementa, es una huida hacia adelante” y que “es una decisión empresarial decidir aumentar ingresos en vez de constreñir el gasto. Esta operación no generó la insolvencia, la agravó. Yo no sé cómo hubiera actuado, pero el coste económico fue alto para la compañía”, además de puntualizar también que “el contrato con Bitton Sport (esto es Luis Oliver) es una de las causas que generaron la insolvencia”, debido que “no se hizo en condiciones de mercado”.

Una situación “desesperante” para los trabajadores del club

También ha comparecido Rosa María Agredano, contable del Córdoba CF desde hace dos décadas, quien ha subrayado que “en enero del 2018, el club estaba saneado”, ya que “teníamos en el cajón, incluso, un pagaré por la venta de Florin Andone al Deportivo”, mientras que en julio de ese año ya hay “entre 4 o 5 millones de euros de pérdidas. La diferencia es que gastas más”, recalcando gastos significativos como “la partida de la dirección deportiva que contrataron en enero del 2018, fueron 1.500.000 euros en seis meses, de dinero que salía de caja y de deuda”, por lo que “cuando generas 5 millones de deuda, es que te lo has gastado, no hay más”.

Una situación que fue “enrareciéndose” cada vez más dentro del club y que hizo que los trabajadores estuvieran “desesperados, sin cobrar”, así como proveedores como “Pérez Cubero o Royalverd”. Fue “desesperante”, indica. Además, sobre la última etapa de León al frente del club, ha reconocido que “no se suspendió ningún partido”, aunque no lo valora como una situación normal, “si por normalidad es hablar con todas las personas que intervienen en un partido, llorarles, pagarles a cuentagotas”, además de admitir que “algunos pagos sí los hizo Jesús” de sus sociedades. Igualmente, ha recalcado que “se negociaron algunos aplazamientos de pago con proveedores porque teníamos que seguir funcionando. A los futbolistas se les debía tres nóminas, a los trabajadores, dos”, lo cual “lo ajusté para que UFC lo pagara”.

Sobre esos últimos meses antes de la intervención indica que “se hacían esfuerzos para salvar la temporada, pero también se hacían esfuerzos por no salvarla”, pues “se pagaban cosas que no eran del club”. Un periodo muy delicado y en el que peligró, incluso, la inscripción del Córdoba CF en Segunda B. “LaLiga pagó cantidades por cuenta nuestra, por los embargos que teníamos. Para la inscripción en julio (del 2019) teníamos que estar al corriente de pagos en ese momento. Los presentamos seguro, el problema llega luego, nosotros cogimos un dinero que correspondía a temporadas posteriores”. Sea como sea, “si te vas a un concurso de 10 millones, es porque no has pagado, punto”, apostillaba.

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