Córdoba CF
El adiós de una leyenda blanquiverde: Sergi Guardiola cuelga las botas
Hay despedidas que se escriben solas. La última imagen de Sergi Guardiola como futbolista es, y a partir de ahora siempre será, la de un gol, una celebración muy emotiva y, sobre todo, la de la camiseta del Córdoba CF. Difícilmente podía ser de otra manera. El delantero de Manacor ha anunciado este lunes su retirada a los 35 años a través de un vídeo de despedida, apenas dos semanas después de que el club blanquiverde confirmara que no le renovaba el contrato, que expiraba el 30 de junio. Su adiós al césped llega, así, en el mismo sitio donde se convirtió en leyenda: El Arcángel.
“Han sido muchos años. Muchos kilómetros y muchas camisetas”, arranca el atacante en la narración del vídeo, en el que reivindica una trayectoria vivida “con todo lo que tenía” y agradece el viaje a su familia y “a todos los que me acompañaron”. El balear lo resume sin grietas: “Si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría exactamente igual”. La pieza se cierra, no por casualidad, con las voces de los narradores que relataron algunos de sus goles.
Una primera etapa para enmarcar
La historia de Sergi Guardiola con el cordobesismo arrancó en la 2017-18, la temporada que lo cambió todo. Llegado en el verano de 2017 desde el Real Murcia, el delantero firmó 24 goles entre todas las competiciones, los mejores números de su carrera, y disputó 42 partidos de Liga con 3.472 minutos. De hecho, aquel curso fue tan determinante que se ganó al aficionado y se elevó a la posición de ídolo blanquiverde- Y el club, consciente del filón, blindó su contrato hasta 2022 en una clara maniobra para revalorizar al activo: le subió la cláusula de rescisión y le mejoró la ficha con el compromiso de no cerrarle la puerta si llegaba la oferta de Primera que ya asomaba en el horizonte.
Aquel estallido goleador no había llegado por casualidad. Antes de aterrizar en El Arcángel, el ariete se había fogueado durante años en la por entonces categoría de bronce, Segunda B, con registros tan notables como los 17 goles que firmó con el Eldense en la 2014-15, las ocho dianas que sumó en el Granada B o los 10 goles anotados en el Real Murcia que le llevaron directo a El Arcángel. En Córdoba encontró por fin el escenario para explotar, y la conexión con la grada fue inmediata: el cordobesismo abrazó a un goleador que correspondía con goles y que, todavía hoy, figura en la memoria colectiva como uno de los grandes nombres de aquella etapa.
El salto a Primera
Aquella irrupción a base de goles le abrió las puertas de la élite. Sergi Guardiola debutó en Primera con el Getafe en la 2018-19 y poco después recaló en el Real Valladolid, donde vivió sus años más estables en la máxima categoría. Con la camiseta pucelana anotó el gol que selló la permanencia matemática del equipo en su visita al Rayo Vallecano, uno de los tantos más recordados de toda su trayectoria.
Además de ello, el balear encadenó etapas en el Rayo Vallecano -donde firmó 10 goles en la 2021-22- y en el Cádiz, antes de regresar al conjunto franjirrojo en la 2024-25. En total, acumuló 185 partidos en Primera División, una cifra que habla de la regularidad de un delantero que supo mantenerse en la élite durante más de un lustro. Por el camino quedó también el episodio de su fichaje fulminantemente rescindido por el FC Barcelona en diciembre de 2015, una de las anécdotas más recordadas de una carrera que nunca siguió la línea recta.
El último baile, de vuelta a casa
El pasado verano, ya libre tras desvincularse del Rayo, Guardiola regresó a Córdoba en un retorno cargado de simbolismo. Esta segunda etapa tuvo, sin embargo, otro perfil: lejos del killer de área que fue, el balear se reinventó en un rol más asociativo y retrasado, cerca de la mediapunta, aportando tanto en liderazgo y sacrificio como en gol. Empezó de titular, perdió el sitio tras la irrupción de Adri Fuentes y lo recuperó en el tramo final como mediapunta hasta cerrar el curso con cinco goles en 37 partidos. El técnico, Iván Ania, solo tuvo palabras de agradecimiento para el balear, y lo definió públicamente como un líder de vestuario al término de la temporada.
Su despedida del fútbol no pudo ser más coherente con esa condición de símbolo. Disputó su último encuentro en la jornada final ante el Huesca y anotó el único tanto de su equipo en el 1-1, un broche que ya olía a adiós. “Gracias por volver (...) Esta siempre será tu casa”, le respondió el club tras confirmar su salida. Sumadas las dos etapas, Guardiola se marcha con 29 goles en 80 partidos como blanquiverde, los mismos colores con los que se estrenó como goleador de referencia y con los que ha puesto el punto final. El club donde nació la leyenda fue también el último en el que se vistió de corto: el sitio donde empezó todo y donde, ahora, lo ha terminado.
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