Bijimine, una promesa que comienza a ser realidad

Bijimine, en un duelo con el Córdoba el pasado curso. | MADERO CUBERO
El pivote, reconvertido a central, es un jugador en el que mantiene grandes esperanzas el Córdoba | Tras ser pieza clave en el filial y tener la confianza de Oltra pasa a ser miembro del primer equipo

En el fútbol como en la vida el secreto está en la constancia. Es la clave del éxito, o al menos de la realización personal. Sobre el césped sucede tanto igual como en otros escenarios. No existe otro camino que el del trabajo y el sacrificio, conceptos que conoce a la perfección el que a día de hoy es uno de los mayores valores de futuro con que cuenta el Córdoba. Jonathan Bijimine es promesa llegada de Francia y con sello congoleño. El pivote vive en El Arcángel su verano más dulce, después de una temporada no menos grata al paladar de las sensaciones. Reconvertido a central de manera definitiva, el futbolista se convirtió en una de las piezas fundamentales del filial blanquiverde. Fue, por tanto, actor principal en el ascenso a Segunda B del conjunto que dirige Luis Miguel Carrión. Además, entró no pocas veces en los planes de Oltra y apenas una semana atrás obtuvo su recompensa: la temporada próxima formará parte de la primera plantilla.

Jonathan Kabasele Bijimine (Amiens, 1994) recaló en el Córdoba en verano de 2014. Llegó para reforzar el centro del campo, su demarcación habitual hasta mediado su periplo en El Arcángel -y El Fontanar-, del Córdoba B. El segundo equipo blanquiverde afrontaba entonces la segunda temporada de su historia en Segunda B. La campaña fue dura, como complicado le resultó al futbolista encontrar la comodidad sobre el terreno de juego en su primer curso. Eso sí, fue hombre indiscutible y no sólo se adaptó a su nuevo lugar en el césped, en el eje central de la zaga, sino que mostró su hambre en otras posiciones. En Lucena, con Carrión ya al frente del filial tras el ascenso al primer conjunto califal de José Antonio Romero, actuó en el final del choque de delantero. Y vio puerta. Y encaminó a su escuadra a la victoria. Era el jugador para todo. Tanto es así que incluso tuvo la oportunidad de debutar en Primera. El escenario no pudo ser más sombrío, pero ahí estuvo, con el sello de profesionalidad que siempre aporta.

El jugador francés, pero con nacionalidad congoleña -es internacional sub 21 con la selección del país africano-, vivió en sus carnes, aunque levemente, el desenlace amargo de la lenta agonía del Córdoba en la elite. Jugó 44 minutos en Éibar, último partido de la temporada 2014-15 y de Primera hasta ahora para el conjunto blanquiverde. Perdió 3-0. Encima, el B también perdió, una semana antes, su plaza en Segunda B. Así, el pasado curso fue integrante del grupo de jugadores que habían de devolver a la segunda escuadra califal a la división de bronce. A bien que el vestuario demostró su ramillete de recursos y capacidades en Tercera, dentro de un Grupo X en el que apenas encontró rival. Brillantemente los de Carrión se proclamaron campeones y, de forma todavía más sobresaliente, lograron el retorno a la categoría perdida con una heroicidad en Lorca. Mientras, a lo largo del curso, Bijimine gozó de la confianza de Oltra y participó en ocho encuentros en Segunda A. Ahora, tras renovar por tres años, es integrante de pleno derecho de la primera plantilla.

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