“Papás, hay acciones que me duelen más que una patada”

Un entrenador da una charla a un grupo de niños antes de un partido | ÁLEX GALLEGOS

La difusión mediática de los bochornosos incidentes en un campo de fútbol de Mallorca durante un partido de infantiles, con agresiones entre los padres, ha ejercido como un espejo que ha abierto los ojos a muchos actores del fútbol base que hasta ahora permanecían ajenos a una realidad incuestionable: los comportamientos violentos -físicos y verbales- forman parte del día a día en campos de todos los rincones del país. La visión de esa pérdida absoluta de sentido de un grupo de padres durante un partido de deporte formativo, delante de los hijos, ha despertado la conciencia entre la familia del fútbol. Devolver, o al menos intentarlo, el elemento educativo al primer plano en el deporte base es una tarea que exige tiempo y posturas firmes. Como la que han llevado a cabo los equipos infantiles del Figueroa y el Salvador Allende, cuyos jugadores han leído un manifiesto contra la violencia que apunta directamente al entorno familiar como germen de comportamientos inaceptables en un recinto deportivo.

“Papás, en el fútbol hay acciones que me duelen más que una patada”, arranca la carta que los niños han divulgado.  “Lamentablemente, de nuevo se han vuelto a repetir hechos totalmente repudiables en torno a la disputa de un partido de fútbol base. Resulta vergonzoso que personas que dicen llamarse adultas se sacudan como auténticos animales dentro de un recinto deportivo, destinado a la formación en valores y la práctica de la actividad deportiva de jóvenes”, indica el documento, que se muestra muy crítico con la actitud hipócrita que se detecta cuando los valores que se pregonan chocan con la realidad. “Cuando me explican que el deporte aporta valores como el esfuerzo, el sacrificio, el trabajo en equipo, el juego limpio... No me dicen nada de ser agresivo, excluyente, violento. ¿Qué clase de elemento hay que ser para liarse a puñetazos delante de un hijo por un problema en un partido de niños? Es más, ¿qué clase de necio hay que ser para pelearse por cualquier tipo de partido?”.

La carta leída por los jugadores señala directamente a los padres, a quienes reclama un comportamiento deportivo: “Señores padres que nos acompañáis en el fúitbol. Háganlo para que hagamos deporte, para que disfrutemos, para que nos divirtamos, para que hagamos amigos y aprendamos un deporte. Si despuntamos, si nos gusta, o si simplemente lo amamos, apóyennos, refuercen nuestro amor propio y nuestra confianza en sí mismos”. Los chavales vuelven a incidir en la falta de concordancia entre lo que se pregona y lo que se hace. “Si ustedes, progenitores, tienen algún trauma de su infancia, si estrán frustrados por su propia mediocridad o tienen desórdenes afectivos, no lo paguencon sus hijos. Os lleváis las manos a la cabeza con el tema del bullying y a mi alrededor no dejo de oír historias de padres (y madres, muchas) que nos empujan a rechazar al que es torpe, a quejarse porque juega Fulanito, que no sabe, o Menganito, que no corre”.

“Desde los equipos infantiles del Figueroa y Salvador Allende queremos hacer llegar nuestra solidaridad con todos aquellos chavales que desgraciadamente tuvieron que presenciar estos hechos y nuestra más unánime repulsa hacia aquellos padres y madres que acuden cada fin de semana a los campos de fútbol con el solo objetivo de ver triunfar a su hijo por lo alto de todos y de todo”, finalizan.

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