El Coto Córdoba CB tropieza en Valladolid y aprieta la lucha por el ascenso
La gran 'final' anticipada del Grupo Oeste de la Segunda FEB. Un duelo clave para los intereses blanquiverdes. Con el liderato en solitario y el ascenso directo en juego a falta de solo tres jornadas, el Coto Córdoba CB visitaba al UEMC Baloncesto Valladolid en un choque entre el mejor ataque de la liga y la mejor defensa. Tras el doloroso tropiezo en casa ante el Clavijo, los blanquiverdes llegaban con la necesidad de redimirse y dar un golpe sobre la mesa para asegurar, de paso, el ansiado basketaverage. En un partido de altísimo voltaje, la escuadra de Gonzalo Rodríguez, que fue siempre a remolque en el marcador, peleó hasta la extenuación, pero terminó colapsando en un último cuarto de pesadilla, cediendo la victoria, la primera plaza y el diferencial de puntos ante un rival que no perdonó.
El arranque del choque hizo honor a la expectación generada, con un ritmo vertiginoso que de inicio favoreció a los locales. Isaac Haney no tardó en presentar sus credenciales con un triple en la primera jugada, marcando el territorio (3-0). Aunque Nuha Sagnia, haciéndose fuerte al poste bajo, y JaMonta Black con un canastón en la pintura respondieron rápido (5-4), el Valladolid sacó a relucir su letal arsenal ofensivo. Haney entró en combustión, encadenando tres triples sin fallo que comenzaron a abrir brecha en el marcador (15-9) y a poner a prueba la resistencia de la defensa menos goleada del campeonato.
A los califas les costaba un mundo encontrar el aro ante la intensa defensa pucelana, y un poderoso 2+1 de Iñaki Ordóñez disparó las alarmas (18-9). Sin embargo, cuando peor pintaban las cosas y el Coto Córdoba amagaba con desconectarse, emergió la figura salvadora de Pablo Sánchez. El base linarense se echó el equipo a la espalda y con dos triplazos consecutivos devolvió el pulso a los suyos (20-17). Pese a la brava reacción blanquiverde, el cuadro local logró gestionar su renta en los compases finales, aprovechando su acierto, para cerrar un primer cuarto de claro color pucelano (26-21).
El guion pareció repetirse al inicio del segundo acto con un parcial de 4-0 para el Valladolid (30-21). Sagnia tiraba de casta en la zona para mantener a flote a los cordobeses (7 puntos), pero un nuevo obús de un Haney absolutamente desatado situó el 35-25 y forzó el tiempo muerto de Rodríguez Palmeiro. La pausa surtió efecto: Guemeta de tres y Gonzalo Orozco recortaron distancias, aunque de nuevo Haney -imperial con 19 puntos al descanso- respondía al desafío (40-30). Fue entonces cuando apareció Zack Rollins desde el banquillo y revolucionó el choque por completo: anotó nada más salir y lideró un parcial fulgurante de 0-7 (40-37) que obligó al técnico local a parar el partido. La fe inquebrantable del Coto dejó el duelo en un pañuelo al descanso (42-41), dejando las espadas por todo lo alto.
El paso por la caseta sentó mejor a los locales, que salieron muy enérgicos firmando un parcial de 6-0 de inicio (48-41). Pero el Coto Córdoba no estaba dispuesto a bajar los brazos tan pronto. Zack Rollins, confirmando su gran estado de gracia, rompió la sequía desde el perímetro, y Jacques Guemeta se inventó un espectacular 2+1 en acción individual para mantener a los suyos en la pelea (53-49). El encuentro entró en una fase táctica y de mucho contacto, con ambos equipos rápidamente en bonus. La consistencia de Serigne Ndiaye en la pintura dio oxígeno a los califas, pero la dirección de Pablo Marín -clave con sus asistencias- y un 2+1 de Edu Arqués permitieron al Valladolid cerrar el tercer cuarto un paso por delante (65-60).
El último periodo comenzó con la esperanza intacta para los blanquiverdes. Unos minutos brillantes de Pablo Sánchez, que alcanzó los 16 puntos y repartía juego con fluidez, apretaron el marcador al máximo tras conectar con Alejandro Rodríguez (67-64). Pero justo cuando la remontada parecía inminente, el Coto sufrió un cortocircuito letal. Majok Ochi emergió en la pintura para encadenar dos canastas consecutivas -una de ellas tras un fallo en el contragolpe cordobés- que obligaron a Rodríguez Palmeiro a parar el crono (71-64). Lejos de reaccionar, los errores se multiplicaron. Tras tres tiros libres anotados por Rollins, un despiste imperdonable permitió un pase de quarterback de Ordóñez para una canasta inmediata (73-67).
El choque entró en una fase de ebullición y descontrol. Un fallo en la salida de fondo del Coto regaló un 2+1 a Jacob Hanna que ponía la máxima diferencia local (78-67). Tras la descalificación de Juan García-Abril, lejos de aprovechar la inercia del tiro libre anotado por Pablo Sánchez, el equipo cordobés terminó por desquiciarse. Los blanquiverdes apostaron por una defensa en zona a la desesperada y abusaron del triple sin acierto, lo que castigó aún más sus opciones. Una falta antideportiva de Guemeta tras un enganchón con Iñaki Ordóñez -dominador absoluto de la pintura con 18 puntos y 10 rebotes- rompió definitivamente el partido (82-68 a falta de tres minutos). Zack Rollins tiró de puro orgullo enlazando varios triples casi imposibles (21 puntos), pero el Valladolid, a velocidad de crucero, neutralizó cualquier atisbo de épica con respuestas inmediatas de Hanna y Ochi.
92-76 y un duro varapalo para el Coto Córdoba. El UEMC Valladolid da un golpe de autoridad encima de la mesa, arrebatando no solo el liderato en solitario del Grupo Oeste a los blanquiverdes (ambos empatados ahora a 16 victorias y 7 derrotas, con el Caja 87 también al acecho en una apretada pelea a tres bandas), sino también el valioso basketaverage, ya que los califas solo contaban con una renta de cuatro puntos del partido de ida (82-78). Tras sumar dos derrotas consecutivas en el momento más crítico del curso, los de Gonzalo Rodríguez pierden el margen de error a falta de apenas tres jornadas y tendrán que reponerse rápido de este mazazo si quieren seguir optando al ascenso directo.
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