El acabose de Djukic entre recuerdos de bronce

Djukic, en su etapa como técnico del Córdoba | ÁLVARO CARMONA

Es uno de los escenarios con más solera del fútbol español. Tanto que otrora, no hace mucho, fuera plaza con cartel europeo. Ahora los tiempos son otros, complejos como los que también viviera un estadio que se encamina a los ochenta años de historia. Su aspecto hoy en día, eso sí, es muy diferente al que tuviera en sus orígenes. Lo cierto es que La Rosaleda es uno de esos campos cuyo nombre ya invita a pensar en tardes de olor a césped, de sonido vibrante y, si no va mal el asunto, de goles. Aun después de asistir a una pérdida como la del Club Deportivo Málaga, al que sucede desde hace algo más de dos décadas un Málaga Club de Fútbol al que el Córdoba necesita tomar de nuevo la medida. Como lo hiciera en los primeros enfrentamientos entre ambos no muy lejos del mar, con ambos conjuntos entonces en Segunda B.

No son ingratos los recuerdos de bronce que de La Rosaleda guarda el cuadro califal. Mejores sin duda que los que vinieran después, sobre todo en su tortuoso periplo por Primera de la campaña 2014-15. En realidad, es escaso el historial de duelos con el Málaga actual en su feudo. Cinco contiendas -en Liga- tienen a sus espaldas ambos equipos desde la temporada 1995-96, momento en que la entidad albiazul tomara su nueva denominación tras la desaparición de la anterior en 1992. La primera visita dejó un inmejorable sabor de boca a los blanquiverdes, encuadrados en un Grupo IV de Segunda B de alto voltaje. Bajo la dirección de Pedrito Sánchez, antes de ser suplido por Perico Campos, se impusieron por 0-1. El gol del triunfo fue obra de Emilio Vega, con los años director deportivo cordobesista hasta en dos etapas.

Eran las campañas en las que junto al Córdoba y el Málaga competían el Granada, el Cádiz, el Jaén, el Recreativo de Huelva, el Elche o el Murcia. Eso era el Grupo IV de Segunda B… La victoria en el primer choque entre las dos escuadras se repitió en el segundo, disputado el curso 1996-97. Entonces el cuadro califal venció por 2-3 con dianas de Gallego, Quini y Loreto. Ahí es nada. Con los malacitanos jugaba -y también vio puerta- un tal Basti. De la mano de Chato González, que suplió a Juan Verdugo después de que éste relevara a Perico Campos, los blanquiverdes se proclamaron campeones de liga regular. Pero en la fase de ascenso sucedió lo que siempre hasta el 30 de junio de 1999 -el Cartagenazo-.

De esta forma, el Córdoba comenzaba a tener una bonita relación con La Rosaleda, donde sin embargo no volvió a ganar en partido oficial nunca más. Excepción hecha del choque de vuelta de los dieciseisavos de final de Copa de la campaña 2016-17. Un 3-4 sirvió entonces para certificar el pase a octavos -tras el triunfo por 2-0 de la ida-. En campeonato liguero, el conjunto blanquiverde igualó a uno la temporada 1997-98, que acabó con el ascenso del Málaga a Segunda A. Y fue en esta división, la de plata, donde ambas escuadras volvieron a verse las caras. Hubo de esperar una década, eso sí. Fue en la 2007-08, con los califales de vuelta tras dos cursos en Segunda B, y los dos equipos medían fuerzas por vez primera lejos de los campos de bronce. Los albiazules se impusieron por 4-1 a un rival al que dirigía Paco Jémez. Les entrenaba un tal Juan Ramón López Muñiz, a quien la entidad malagueña se encomienda para volver a la élite igual que hiciera once veranos atrás.

Pero antes de todo esto, y de llegar a la última -y dolorosa- visita a La Rosaleda en competición liguera, cabe recordar que existe otro precedente añadido a los duelos de este tipo tras el adiós del Club Deportivo Málaga. Como origen del relato común de los dos clubes bien podría tenerse el choque de la 1993-94 -también en el Grupo IV de Segunda B- con el Club Atlético Malagueño. No en vano, fue el antiguo filial del extinto club el que tomó su relevo para dos años después convertirse en la entidad que el sábado recibe al Córdoba. Loreto marcó dos goles en aquel partido, que sin embargo finalizó con empate a dos. Ese encuentro abría una nueva historia para los califales en La Rosaleda, donde antes había comparecido hasta en 14 ocasiones -en Liga, toca insistir-. Ante el que fuera su rival de toda la vida sólo ganó tres veces, dos de ellas en Primera con Roque Olsen y Marcel Domingo como entrenadores. Cedió en seis duelos y logró igualar en cinco.

Pero eso es, como bien quedó dicho, una historia distinta. De regreso a la actual, el Córdoba regresa al lugar en que quizá comenzó a saber que estaba en un punto de no retorno en su tormentoso trayecto por Primera en la campaña 2014-15. Después de 42 años el conjunto blanquiverde volvía a la élite, con un Málaga que iniciaba su cuesta abajo tras participar en la Champions League de la mano de Manuel Pellegrini. Los dos equipos se reencontraron el 15 de marzo de 2015, con el cuadro califal en última posición y con sólo tres victorias en su casillero. Era la jornada 27 y ya no volvió a ganar -apenas sumó dos puntos en la segunda vuelta del campeonato-. El Málaga le derrotó por 2-0, con tantos de Juanmi y Amrabat, y las consecuencias fueron las que fueron. El club destituyó a Djukic en pleno proceso de descomposición. Curiosamente, su predecesor en el banquillo, Albert Ferrer, también perdió el puesto tras caer ante los albiazules: 1-2 en la primera vuelta.

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