La nueva etapa de Sergio Dalma empieza hoy

Sergio Dalma | TONI BLANCO
El cantante catalán presenta en la Axerquía su último trabajo, 'Dalma', en un concierto donde recuerda sus mayores éxitos, como 'Bailar pegados' o 'Galilea'

Sergio Dalma regresó a Córdoba. Y al mismo escenario. El artista catalán ha convertido el Teatro de la Axerquía en su lugar de encuentro con quienes le siguen desde que chillara a voz en grito que aquella chica era suya. Veinticinco años después,  aún se desconoce la identidad de la joven. Y si realmente era suya. Tal vez fuera Gloria, aquélla que faltaba en el aire y en el cielo.

Pero también se citó con aquellos que han cogido en un suspiro los últimos coletazos "pesimistas" del cantante. Y con los que han vivido el cambio de ritmo que Dalma ha experimentado con su último trabajo. "Este disco era necesario para ser más adulto. Los artistas nos imaginamos que somos Peter Pan y no. Crecemos. Dejé de echarme tinte y me han salido canas". Dalma en estado puro sobre el escenario.

Eres, del álbum Dalma, arrancó un espectáculo en el que cada canción marcó un paso atrás en el tiempo. En la primera parte del concierto, el cantante puso sobre el escenario algunas piezas de su último disco, como Esta vez, La buena suerte o Se empieza nuevamente. Odas al positivismo oculto durante años en la trayectoria del catalán. "Yo no soy una persona triste o pesimista", ha comentado el artista en multitud de ocasiones.

El artista le debe mucho a su etapa con Via Dalma. Y lo sabe. Por ello, y para saldar su deuda, Dalma rindió homenaje a aquellas canciones que dejaron claro que de amor ya no se muere. Aquéllas que nacieron del fruto prohibido, de la pasión llena de inconsciencia. Aquéllas en las que, incluso, entonó un buongiorno. Como buen italiano. Yo caminaré, El mundo, Te amo o Gloria fueron algunos temas que cantó el artista para revivir Via Dalma.

Y como si de un acústico se tratara, Dalma voló a los años 90 y trajo consigo éxitos como Esa chica es mía, Náufragos, Volveré o Sólo para ti. Y el público también picó billete y realizó ese viaje con el artista. Los grandes éxitos siempre viajan en el tiempo. Y perduran.

Bailar pegados se hizo con el protagonismo de todo el repertorio. Y cómo no. Es el buque insignia del cantante, la canción obligada en cada concierto. Y sin bajar de la estación de Sintiéndonos en la piel, Dalma se despidió con el público en pie gracias a Galilea.

Dalma ha roto con el tono lúgubre que ha impregnado buena parte de su carrera. Se acabó eso de bailar pegados como cada mañana. De las chicas veneno. De bailar con Ana. De buscar a Eva. O de apostar por un amor descafeinado. La vida empieza hoy. Ya veremos qué pasa mañana.

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