Hombres G vienen a pasárselo bien

David Summers dándolo todo | ÁLEX GALLEGOS

Hace unos meses, en febrero de este mismo año, los Hombres G recogían la Medalla de Oro de las Bellas Artes, una de las máximas distinciones que se reciben en el mundo de la cultura en España. La entrega tenía lugar en Córdoba y, en medio de la solemnidad del acto -en el que participaron los Reyes-, los componentes del legendario grupo se dedicaban a hacer cucamonas y a molestar a David Summers, el líder de la banda, cuando éste atendía a los periodistas.

Valga la metáfora como un ejemplo de lo que son y siempre han sido Hombres G, una banda nacida al calor de La Movida, pero lejos de la irreverencia y la contraculturalidad de la época y mucho más centrados en el componente hedonista del rock, esa música del demonio que ellos supieron convertir en un fenómeno pop de considerables dimensiones.

Ha llovido mucho. Ahí siguen. Este viernes han pasado por Córdoba, por la Plaza de Toros, el lugar más imponente en el que una banda puede dar un concierto en la ciudad, y ésta ha vibrado. Como en aquel acto de hace algunos meses, los Hombres G vienen a pasárselo bien. Haciendo lo que mejor saben, el público responde de la misma manera. Con anterioridad a su concierto, en el que no ha faltado un clásico de su discografía, han calentado los ánimos Danza Invisible, otra de las bandas más míticas de finales de los ochenta y principios de los noventa.

La nostalgia solo es rentable si el producto es imperecedero. He aquí un par de ejemplos.

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