El Gran Teatro Falla disfruta con el juego de “La Tómbola”

La comparsa La Tombola en el Gran Teatro Falla | ALVARO CARMONA

Una ruleta gigante gira mientras se ilumina poco a poco el escenario. Alguien advierte de lo que está por llegar. Un instante nada más y la fortuna en la salud, el dinero y el amor se comienza a jugar. "La tómbola de la vida abrió sus puertas un nuevo día" y por suerte llevó a las tablas del Gran Teatro Falla a "La comparsa de Córdoba", que obsequió con una actuación completa en todos los sentidos en su primer pase, que mucha pinta tiene de no ser el único, en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC) de Cádiz 2014, que alcanzó anoche su sexta sesión. En todo momento mantuvieron un alto nivel, en música, letra, voces y escenificación. Lo dicho, una actuación completa.

En esta ocasión aparecieron los componentes de la comparsa cordobesa con un tipo que recordaba a los feriantes que siempre se vieron en las películas estadounidenses. Vistieron de forma elegante, como de tal manera ofrecieron su repertorio al público asistente en el Falla. Y arrancaron con una presentación sencilla, en la que explicaron de qué trataba esa tómbola que organizaron sobre las tablas del teatro. Comenzaban a dejar gratas sensaciones con la primera de las letras compuestas por José Manuel Aranda, a quien también corresponde la autoría de la música. La agrupación, bajo la dirección de Rafael Aranda "Taleguillas", mantuvo la línea a lo largo de todo el pase.

El regreso a Cádiz a pesar del desencanto del pasado año, en que no lograron superar las preliminares, fue el tema del primer pasodoble. Bien llevado, con compostura, le dedicaron alguna crítica al jurado y también a alguna que otra agrupación que en la presente edición optó por no participar en el COAC y pisar otros escenarios. "Vuelvo al Falla y no me marcho fuera", terminaba esa primera letra que defendía la afición por el carnaval y también servía para realizar su reivindicación. Ese aire reivindicativo fue mucho mayor en el segundo de los pasodobles, en que se criticó la falta de reacción de los españoles ante la situación generada por políticos o banqueros. El Barcelona y el Real Madrid quizá tengan algo de culpa, y precisamente anoche jugaron ambos antes de que viera la luz "La tómbola".

"Vivimos de los restos de la democracia de nuestros abuelos", cantaron no sin razón. Será porque "nos han robado toda ilusión, nos han hecho cobardes". El nivel seguía alto. La comparsa sonaba bien, tanto en música como en voces, bien afinadas y ensambladas. Las composiciones no desmerecían. Pintaba bien y bien marchó en los cuplés. El primero versó sobre el cigarrillo electrónico, tema recurrente en la presente edición del Concurso, y resultó simpático. "Yo no sé lo que me ha hecho el cigarrito, que le doy calaítas a to lo que tenga un botoncito", y al final se confundieron y echaron mano de otra cosa que nada tenía que ver… En el segundo cuplé, explicaron que su tipo resultaba polivalente, algo que no viene nada mal en tiempos de crisis.

Tocaba culminar el pase y se hizo con un popurrí difícil de describir, por las sensaciones que provocó. Los "tomboleros" cordobeses quisieron repartir salud, dinero y amor. O más bien, hablaron de esas tres cosas que hay en la vida, como decía aquella canción de Cristina y los Stop. El turno primero fue para una salud que nunca se sabe qué puede deparar y después llegó la hora del billete, en que se elevó el tono crítico, hacia políticos, banqueros e incluso sindicatos. Uno de los segundos apareció para intentar endilgar preferentes a estos acertados feriantes y otro de los últimos, con barba tipo Cándido Méndez, también se dejó ver. La cuarteta del amor fue mágica, emocionante: "El amor no lo compra nadie en las rebajas, ni se vende en una caja en forma de corazón". Cualquier intento de explicarlo sería en vano. Y con una despedida a un Cádiz al que pidieron que no le niegue su amor -no lo hará- se cerró un magnífico pase con que se presentaron todas las credenciales para volver a las tablas del Falla.

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