Los expertos recuerdan los peligros sobre Medina Azahara

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El conjunto sigue amenazado por la especulación urbanística, su mal uso y que se trivialice su labor investigadora

“Sobre Medina Azahara se ciernen tres grandes amenazas: la especulación urbanística, que el conjunto arqueológico se convierta en un lugar de festejos y actividades y que la trivialización y la falta de rigor se apoderen de las labores de investigación”. Manuel Acién, profesor de la Universidad de Málaga y Eduardo Manzano, profesor de investigación del CSIC, lo tienen claro. Los últimos acontecimientos en la gestión de este monumento han levantado todas las alarmas en parte de la comunidad científica, especialmente la destitución de Antonio Vallejo como director del yacimiento tras 28 años al frente.

Manzano y Acién han presentado la mañana del viernes las 1.500 firmas que han recogido en tres semanas entre expertos y científicos, además de personas anónimas, que dudan del rumbo que está tomando la gestión de la Junta del conjunto. Fruto de ese rumbo que no ven claro, los científicos firmantes apuntan esos tres grandes peligros, que siempre han sobrevolado el día a día de Medina. Para superarlos, los firmantes apuestan por “un turismo sostenible y de calidad defendiendo los valores patrimoniales de Medina Azahara acordes con una sociedad progresista, tolerante e inclusiva”.

Entre los firmantes se encuentran 110 catedráticos de universidades españolas, británicas, francesas, americanas y alemanas; más de 200 profesores universitarios de las mismas nacionalidades, más de 20 investigadores de plantilla del CSIC, más de 60 conservadores, restauradores y directores de múseo, unos 150 arqueólogos y arabistas, además de más de 50 escritores y artistas.

“La Junta es soberana para tomar la decisión que quiera con respecto a la dirección del centro”, reconoció Manzano, “pero deben explicar mejor este tipo de decisiones”, puntualizó. Para los firmantes, las deficiencias que meses antes se denunciaron sobre las instalaciones de Medina, como la presencia de goteras, el cierre de la cafetería o el descenso de visitantes-justificados, dicen, por el momento de crisis- fueron denunciados ya por el propio director. Por tanto, no son excusa para poner punto y final a una gestión que ha recibido en los últimos años tres importantes reconocimientos internacionales como el premio la restauración de la Casa de Jafar, el premio Agra khan por el diseño arquitectónico por el museo de Medina Azahara y el premio de la Comisión Europea al museo del año en 2012.

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