Antonio Manuel se adentra en la revolución cordobesa de 1009 en 'La luz que fuimos'

Antonio Manuel, en Cosmpoética

El escritor, ensayista y profesor Antonio Manuel tiene nueva novela. Cinco años después de El soldado asimétrico (Berenice), el autor cordobés vuelve a Almuzara con La luz que fuimos, una obra narrativa en la que evoca uno de los sucesos más cruciales e ignorados en la historia de la península: la revolución cordobesa de 1009 y el declive del califato.

El libro si sitúa en la Córdoba del año 1009 y en el ecosistema social y político en el que el pueblo de la que entonces era la capital del mundo se levantó en armas contra la tiranía de los hijos de Almanzor, respaldada por mercenarios e integristas. “Dicha rebelión no fue fruto de un malestar súbito, sino el corolario de un movimiento planificado y gestado en la clandestinidad por una suerte de asamblea o consejo. Aquella revolución vertebraría en el plano político la sociedad, dando lugar a la creación de un ejército propio e integrándose en el gobierno naciente”, explica la editorial Almuzara sobre la novela.

El escritor vuelve, años después y desde un prisma narrativo, al universo que alumbró en obras tan celebradas como La huella morisca, y se adentra “en un momento trascendental de nuestra historia, para poner luz, color y sonidos a la oscuridad y secretismo que la envolvían. El resultado es una novela tan necesaria como memorable”.

Se trata, además, de una novela escrita “en femenino plural” y que “rompe con los tópicos decimonónicos del harem y vierte luz sobre la herencia milenaria de las mujeres de Al Ándalus”, según Matilde Cabello.

Antonio Manuel

Antonio Manuel (Almodóvar del Río, 1968) ganó con su primera novela Nenia el Premio Nacional Amador de los Ríos, y poco después la Beca de Creación Literaria de la Diputación de Córdoba con El desmayado vuelo de las cigüeñas. Ha compaginado su labor creativa con la docencia y el activismo social, cultural y político.

Doctor en Derecho y Profesor de Derecho Civil, fue uno de los fundadores y presidente de la Federación Ateneos de Andalucía. Patrono de la Fundación Blas Infante, rescató del olvido la obra de teatro popular Entre dos fuegos, de Manuel Alba (Berenice, 2007).

Tras publicar La huella morisca (Almuzara, 2010), que logró una excelente acogida de crítica y lectores y es hoy un título de referencia, regresó a la novela con El soldado asimétrico (Berenice, 2017) y publicó asimismo Flamenco. Arqueología de lo Jondo“ (Almuzara, 2018) y el poemario Daño (Utopía Libros, 2020).

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