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La portada de mañana Jueves, 13/06/2024

La vida bajo techo (VI): “¿Seguro que desea apagar el planeta?”

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Marta Jiménez

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“Mientras dure la vida, sigamos con el cuento”, animaba la escritora Carmen Martín Gaite. Seguimos recibiendo historias ciudadanas -en formatos diversos- sobre esta crisis desde distintos puntos de Córdoba y del exterior. Éste canal se convierte en un lugar para que relates tu experiencia en estos días difíciles. Un espacio de denuncia, desahogo, ayuda e inspiración para los demás. Puedes escribirnos aquí.

Jaroriro, desde el casco histórico

Manuel Ballesteros, desde Poniente Sur

Quince días ya.

No parece que haga ya una quincena cuando salías a trabajar a regañadientes quejándote del madrugón y con pocas ganas de tu rutina.

Una quincena hace ya de cuando te despediste de tus amigos con un “mañana salimos, pero de tranquis” mientras pensabas con desgana en el domingo de resaca que te iba a tocar vivir.

Parece que fue ayer cuando ibas para el gimnasio pensando en entrenar pecho porque las piernas las ibas a dejar para el lunes, que cuesta más trabajo y tú ese día no tenías ganas.

Hace quince días que te despediste de tu familia con un beso rápido. Total, la semana que viene, como siempre, ibas a estar con ellos. Tal vez pensaste que el próximo día estarías más tiempo porque esta vez fue demasiado rápida la visita. Tenías cosas que hacer. Habías quedado.

No parece que hace dos semanas que hablaras con tus amigos de la Semana Santa. Este año querías que fuera diferente porque estabas cansado de que siempre veías los mismos pasos en los mismos sitios. Este año la ibas a pasar fuera que vaya lío se monta.

Hace quince días ya, aunque no lo parezca, de que si a alguien se le escapaba un poco de saliva al hablar y te daba, te limpiabas con cara de asco y un “illo, echa pallá que pareces un aspersor”. Ahora les mirarías disparando a matar.

Dos semanas de cuando te cruzabas con la gente por la calle sin importar la distancia y hasta llegaste a chocarte con alguno que otro, insultándole para tus adentros.

Hace quince días sonaba una ambulancia y solo pensabas en el ruido fastidioso que emitía y estabas casi seguro de que iba vacía y solo activaban las sirenas para saltarse los semáforos.

Una quincena ya de todo eso. Parece mentira. Y es que parece que ha pasado media vida.En quince días te has acostumbrado a vivir a dos metros del resto del mundo. A mirar mal desde la ventana buscando quién está en la calle en vez de en su casa.

Quince días que parece media vida sin ir al trabajo y reírte con tus compañeros y sentirte bien de estar haciendo tu labor bien hecha. Sin quedar con los amigos hasta que el cuerpo aguante y de la resaca ya te preocuparías cuando llegara. Sin ir al gimnasio y sentirte bien contigo mismo y, además, así justificabas las cañas del finde. Sin ver a tu familia y te acabas de dar cuenta de que cualquier tiempo dedicado a ellos es poco.

Sin planes para Semana Santa y ese olor a incienso que tanto te agobia cuando paran delante tuya los pasos, pero que te encanta respirarlo junto al olor a azahar de nuestra ciudad. Y, sobre todo, sin el contacto humano: chocarte con alguien andando, abrir la puerta a alguien sin miedo, tocar un hombro para decir estoy contigo, tocar un cabello con efecto tranqulizador y, cómo no, el besar. Puede tener tantos significados un beso...

Además, ahora escuchas una ambulancia y ves vidas que son jugadas por ti si fuera necesario. Héroes con bata y mascarilla.

Y es que nos hemos acostumbrado a esta vida en el que estás tú y, a dos metros, el resto. Pero lo estamos llevando bien, porque toda esta quincena que ha durado media vida estamos ayudando a combatir al enemigo invisible. Un enemigo común que no va a poder con nosotros.

Porque estamos juntos en

esto, seamos del color, raza, sexo o ideología política que seamos, todos queremos lo mismo. Nos hemos unido a dos metros para conseguirlo. Y sabemos que si #yomequedoencasa aporto mi pasito a que todo acabe pronto. Mi pasito que hace que esos dos metros de distancia cada vez sea más corto. Creamos en nosotros y creamos a nuestros pequeños cuando nos dicen “TODO VA A SALIR BIEN”.

Guillermo, desde el casco histórico

Haiku 3

No apresurarse,

se paró el calendario.

Casavivencia

Esperamos tu historia. Puedes escribirnos aquí.aquí

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