Condenado a 11 años y tres meses de cárcel por apuñalar a un hombre que le vendió un coche y dejarlo en estado crítico
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Córdoba ha condenado a once años y tres meses de prisión a un hombre acusado de intentar asesinar a otro vecino tras una disputa relacionada con la compraventa de un vehículo. El tribunal considera probado que el procesado esperó a la víctima en la terraza de una cafetería de Pozoblanco y la atacó por la espalda con un cuchillo de grandes dimensiones, causándole heridas gravísimas que lo dejaron en estado crítico.
La sentencia, dictada por la Sección Segunda de la Audiencia, aprecia un delito de asesinato en grado de tentativa con la concurrencia de una atenuante analógica por alteración psíquica parcial. Además de la pena de prisión, impone al condenado la prohibición de comunicarse o acercarse a menos de 500 metros de la víctima durante quince años, así como ocho años de libertad vigilada una vez cumpla la condena.
Según los hechos probados que constan en la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico, ambos hombres habían formalizado a finales de junio de 2023 una operación de compraventa de un coche anunciado mediante un cartel colocado en el interior del vehículo. Posteriormente surgieron discrepancias por el estado mecánico del automóvil y por la devolución del dinero entregado a cuenta.
El condenado interpretó que había sido engañado y, según recoge la resolución judicial, desarrolló una fuerte animadversión hacia el vendedor al considerar que había recibido una grave ofensa por negarse a devolverle los 2.000 euros abonados.
Lo esperó armado en una cafetería
El 1 de julio de 2024, el acusado salió de su domicilio en Peñarroya-Pueblonuevo con la intención de desplazarse a Pozoblanco. Lo hizo armado con dos cuchillos, uno de ellos de cocina, de 30 centímetros de longitud y 20 de hoja.
Ya en la localidad vallesana, se sentó en la terraza de una cafetería situada en la esquina entre la avenida de Villanueva y la calle Mayor, donde sabía que podía encontrar al perjudicado. Sobre las 15:30 llegó la víctima acompañada de uno de sus hijos y se colocó junto a la barra del establecimiento, sin advertir la presencia del agresor, siempre según el relato de los hechos probados que consta en la sentencia.
Instantes después, el condenado se aproximó sigilosamente portando una bolsa de la compra. Sacó el cuchillo y, sin mediar palabra, asestó una puñalada por la espalda a la víctima. El tribunal relata que, sin extraer completamente la hoja, volvió a hundirla provocando dos trayectorias distintas.
Una de las cuchilladas perforó la pleura y provocó un neumotórax izquierdo. La otra causó la desvascularización del bazo, perforación gástrica y una laceración hepática con una grave hemorragia interna. Pese a la gravedad del ataque, el herido llegó a girarse e intentó defenderse. Entre ambos se produjo un forcejeo, momento en el que el agresor llegó a empuñar el segundo cuchillo, aunque finalmente fue convencido por otro cliente del local para que desistiera.
Ingresó en estado 'premortem'
Pocos segundos después, la víctima se desplomó y tuvo que ser trasladada de urgencia al Hospital Valle de los Pedroches, donde ingresó en estado premortem. La sentencia destaca que una cirujana de guardia logró salvarle la vida al contener manualmente la principal hemorragia hasta su entrada en quirófano. Allí fue sometido a una compleja intervención que incluyó la extirpación del bazo, una gastrectomía parcial, control de la lesión hepática, lavado abdominal y drenajes, además del tratamiento del neumotórax.
El lesionado tardó 218 días en curar. De ellos, cinco fueron considerados de perjuicio muy grave, cuatro grave y 209 moderado. Como secuelas arrastra un trastorno de estrés postraumático leve, las consecuencias derivadas de la pérdida del bazo y numerosas cicatrices abdominales y dorsales.
La Audiencia entiende que existió alevosía porque el ataque fue sorpresivo, premeditado y ejecutado por la espalda, en un lugar donde la víctima se encontraba confiada y sin posibilidad real de defensa.
Los magistrados subrayan también que el procesado realizó todos los actos necesarios para matar y que solo la rápida intervención médica evitó el fallecimiento, por lo que califican los hechos como tentativa acabada de asesinato.
Junto a la condena penal, el tribunal impone al acusado el pago de una indemnización de 67.000 euros por las lesiones, secuelas físicas, perjuicio estético y daño moral causado a la víctima. También deberá asumir las costas procesales.
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