Absuelven a la dueña de una finca en Córdoba donde murieron 24 vacas
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Córdoba ha absuelto a una octogenaria, titular de una explotación ganadera en Espiel, del delito continuado de maltrato animal por el que había sido condenada por el Juzgado de lo Penal número 5 a 15 meses de prisión y a más de tres años de inhabilitación para la tenencia de animales. El tribunal ha considerado que la avanzada edad de la mujer -en el momento de los hechos tenía 74 años-, así como la depresión que padecía, impiden probar que hubiera una voluntad deliberada de maltratar a los animales
El caso se remonta a julio de 2019, cuando agentes de la Guardia Civil realizaron una inspección en la finca, situada en el paraje Nava-Obejo. En el lugar, los agentes hallaron 25 cadáveres de reses en distintos estados de descomposición. Los animales que aún permanecían con vida presentaban un estado de desnutrición severa, heridas sin curar y falta de acceso a agua y comida suficiente, lo que obligó a las autoridades a acordar su incautación y posterior sacrificio.
Aunque la Audiencia no discute la muerte de los animales, el tribunal ha fundamentado la absolución en un “irremediable error técnico” en la redacción de la sentencia original. Según el tribunal, para que exista un delito de maltrato animal debe quedar acreditado el dolo, es decir, una decisión deliberada y voluntaria de causar daño o abandonar a los animales. En este caso, la Sala ha considerado que no se explicó suficientemente si el estado de las vacas se debió a una voluntad de maltratar o a una “gestión desacertada” e incapaz de la propietaria.
Para llegar a esta conclusión, el tribunal ha tenido en cuenta varios factores determinantes. En primer lugar, el estado de salud de la dueña de la finca, ya que, en el momento de los hechos, la mujer tenía 74 años y padecía un síndrome depresivo de larga evolución, lo que dificultaba que pudiera realizar una gestión diligente de la finca. En segundo lugar, varios testigos señalaron en el juicio que la acusada no se desentendió totalmente de los animales, sino que los proveyó de paja y agua en la medida de sus posibilidades.
En tercer y último lugar, el tribunal también ha hecho mención la situación de un segundo investigado, el hijastro de la dueña, quien fue absuelto en primera instancia por no conocerse su grado de implicación, lo que deja dudas sobre quién asumía realmente la responsabilidad diaria de los animales. Por todo ello y ante la falta de pruebas de una intención criminal clara, la Audiencia ha absuelto a la mujer.
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