Una tragedia ferroviaria vuelve a sacudir España nueve meses después del accidente de Adamuz
Lo ocurrido este miércoles en Urda (Toledo) obliga a replantear una pregunta que Adamuz había abierto en enero: hasta qué punto puede darse por segura una red de alta velocidad que presumía de serlo. El choque por alcance entre un AVE de Renfe y un convoy de Iryo deja un balance todavía provisional y contradictorio. Las informaciones iniciales hablan, por el momento, de 64 fallecidos y 50 heridos graves.
La coincidencia es difícil de ignorar. El pasado 18 de octubre se cumplieron nueve meses del accidente de Adamuz (Córdoba), en el que murieron 46 personas tras el descarrilamiento de un Iryo y su posterior colisión con un Alvia de Renfe. Que dos tragedias de esta magnitud se produzcan en tan poco tiempo, y en la misma línea Madrid-Andalucía, va a alimentar un debate que las autoridades todavía no habían logrado cerrar.
Conviene, eso sí, no anticipar conclusiones sobre Urda y no equiparar ambos accidentes, ya que las causas de la tragedia de este miércoles están por determinar. Fuentes del Gobierno consultadas por elDiario.es apuntan que el accidente que ha provocado el choque de dos trenes de alta velocidad en la provincia de Toledo pudo deberse a un error humano precedido de un fallo técnico de un operario del centro de control de Atocha que habría dado la orden de continuar al maquinista del tren de Renfe a pesar de que el Tren Iryo obstaculizaba la vía y a que la señal era roja-.
Lo que sí se sabe de Adamuz es cuánto ha cambiado el rumbo de la investigación. Las primeras hipótesis, abiertas, han ido dejando paso a una línea cada vez más sólida que señala a la vía, en concreto a la posible rotura de un carril o a un fallo en una soldadura. Se trata de una explicación planteada desde los primeros días y que ha ganado peso con cada nuevo dato, aunque sigue sin ser concluyente. La instrucción judicial avanza además entre reproches cruzados, y su próxima prueba relevante llegará el 12 de noviembre. Ese día están citados técnicos de Iryo y Renfe, de otras empresas y los peritos judiciales para acceder, descifrar e interpretar en sede judicial los datos de los registradores jurídicos de ambos trenes, las cajas negras.
Uno de los elementos que mejor explican la gravedad de Adamuz es el factor tiempo. El descarrilamiento del Iryo y la posterior colisión con el Alvia se produjeron en apenas 14 segundos, sin margen de reacción para los maquinistas. El del Iryo sobrevivió; el del Alvia murió en el impacto. Los testimonios de la tripulación del Iryo, recogidos por la Guardia Civil en la madrugada del 19 de enero, refuerzan esa idea de un suceso casi imperceptible desde dentro. Los seis trabajadores supervivientes declararon que no llegaron a notar que habían chocado con otro tren. El maquinista pensó que se había enganchado el pantógrafo con la catenaria, y el segundo maquinista, que iba dentro del convoy, solo percibió una sacudida inexplicable. Una auxiliar sintió que el tren comenzaba a “bandear” hasta detenerse a oscuras; otra creyó haber atropellado a un jabalí; la azafata de la cafetería tuvo que agarrarse a la barra porque “pensaba que iba a salir volando” en un movimiento “raro, no conocido”.
El balance humano de Adamuz da la medida de lo que está en juego. De quienes requirieron atención médica, 126 fueron hospitalizados: 121 adultos y 5 niños. Solo una persona murió después en el hospital, mientras que las otras 45 víctimas mortales fallecieron en las vías. Esa proporción habla de la violencia del impacto más que de las carencias de la respuesta posterior.
Las víctimas, por su parte, no han esperado a las conclusiones técnicas para hacerse oír. La Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz, representada por el abogado Antonio Benítez Ostos, ha mantenido una actividad constante, tanto para exigir una investigación que determine las causas del siniestro como para reclamar una “intervención urgente” del sistema ferroviario por el alto número de incidencias registradas.
Por otro lado, desde el Ayuntamiento de Adamuz se ha trasladado este miércoles el pésame y su solidaridad a las familias y personas afectadas por el accidente ocurrido en la zona de Los Yébenes-Urda, y ha expresado su pensamiento para quienes trabajan en las labores de rescate, la atención a los heridos y la gestión de la emergencia. El consistorio ha anunciado que se suma además al minuto de silencio convocado por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que se celebrará hoy a las 20:00 horas en la puerta del Ayuntamiento.
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