Varios pantanos de Córdoba comienzan a desembalsar para hacer sitio al tren de borrascas previsto en los próximos días
Los ingenieros de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ya están trabajando en diferentes pantanos de la provincia de Córdoba para hacer sitio al agua que se prevé que llegue durante los próximos días por el tren de borrascas que azotará a la Península Ibérica. Las previsiones apuntan a acumulados en la cuenca del Guadalquivir de hasta 200 litros de lluvia. El terreno está ya muy saturado y todo lo que llueva va directamente a escorrentía. Es decir, automáticamente se convierte en aportación a arroyos y ríos, que a su vez desembocan en los embalses.
Para evitar problemas, hay al menos tres embalses desembalsando. El Guadalmellato está aportando una media de dos hectómetros al día sobre San Rafael de Navallana, que aún tiene margen para retener agua antes de, a su vez, abrir compuertas y depositar directamente sobre el río Guadalquivir a la altura de Alcolea. Al norte, Sierra Boyera ha abierto compuertas por seguridad y aporta unos tres hectómetros al día sobre Puente Nuevo. En este caso, Puente Nuevo tiene margen, pero en caso de que se llene no habría problema. Depositaría sobre el río Guadiato y el embalse de La Breña II, uno de los más grandes de Andalucía y donde aún hay bastante sitio. No está ni al 45% de su capacidad.
Aparte, está el Bembézar, un embalse prácticamente lleno que no se quiere dejar a tope. En este caso, sus casi cuatro hectómetros diarios que desembalsa sí que llegan al Guadalquivir a través del río Bembézar a su paso por Hornachuelos.
64 hectómetros más que hace cuatro días
El contexto en el que se toman estas decisiones es especialmente favorable desde el punto de vista de las reservas hídricas. La provincia de Córdoba almacena actualmente 1.724 hectómetros cúbicos de agua, frente a los 1.660 hectómetros que tenía el pasado 21 de enero, lo que supone un incremento de 64 hectómetros en apenas cuatro días. La capacidad total del sistema provincial es de 3.322 hectómetros, por lo que el nivel de llenado roza ya el 52%, una cifra muy superior a la media de la última década para estas fechas, que no alcanza los 1.200 hectómetros cúbicos.
Las lluvias registradas en los últimos días, con una media cercana a los 40 litros por metro cuadrado en el conjunto de la provincia, han sido generalizadas y muy eficientes desde el punto de vista hidrológico. A las temperaturas invernales, que reducen al mínimo la evaporación, se suma el hecho de que los suelos ya estaban previamente humedecidos, lo que ha favorecido una rápida conversión de la lluvia en aportaciones directas a los embalses.
El Guadalmellato, con una capacidad de 145 hectómetros, se encuentra por encima del 82% de llenado, lo que explica la necesidad de regular su nivel antes de la llegada de nuevas precipitaciones. San Rafael de Navallana, receptor directo de esas aportaciones, supera el 70% y mantiene todavía margen operativo. Más al norte, Sierra Boyera, uno de los embalses estratégicos para el abastecimiento del norte de la provincia, se sitúa cerca del 88%, mientras que Puente Nuevo alcanza ya más del 81%, aunque dispone de una red de seguridad aguas abajo gracias al sistema del Guadiato y La Breña II.
La Breña II es, de hecho, una de las grandes claves del sistema hidráulico cordobés. Con una capacidad superior a los 823 hectómetros cúbicos, apenas se encuentra al 45%, lo que la convierte en un auténtico colchón de seguridad para episodios de lluvias intensas como el que se prevé. Su papel como embalse regulador resulta fundamental para absorber caudales procedentes tanto del Guadiato como del propio Guadalquivir.
El otro gran embalse de la provincia, Iznájar, presenta una situación distinta. Con apenas un 26% de su capacidad, sigue siendo el gran termómetro de la cuenca del Genil. Aunque su porcentaje es bajo, su tamaño hace que cualquier incremento sea relevante: en las últimas 24 horas ha recibido más de 1,6 hectómetros cúbicos, y su evolución será clave si las borrascas descargan con intensidad en la Subbética y el sur de la provincia.
En conjunto, la situación de los embalses cordobeses es claramente positiva. La provincia se sitúa por encima de la media de la cuenca del Guadalquivir, que ronda el 49%, y muy por encima de territorios como Jaén o Granada. El abastecimiento urbano está plenamente garantizado.
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