El obispo de Córdoba advierte a los cristianos sobre el marxismo, que “les priva del gozo anticipado del cielo”

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández.

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha advertido de que “en el marxismo, una de las ideologías imperantes en nuestros días, hablar del cielo es como una evasión del compromiso por trasformar este mundo”, pues “lo consideran como una alienación, como una rémora para el desarrollo, y a veces a los cristianos les atrapa esta ideología y les priva del gozo anticipado del cielo que esperamos”.

Así lo ha destacado, en su carta semanal, recogida por Europa Press y en la que, tras recordar que este próximo domingo “celebramos la fiesta de la Ascensión de Jesucristo a los cielos, 40 días después de su resurrección”, ha señalado que, “para un cristiano, mirar al cielo significa dirigir su corazón hacia esa situación feliz que Dios nos tiene preparada para cada uno de nosotros, y en la que Jesús nos precede, según lo que celebramos en esta fiesta”.

Sin embargo, según ha explicado Demetrio Fernández en su carta, “dos obstáculos principales nos impiden esta mirada al cielo: por una parte, la vida placentera en este mundo, que nos hace olvidar el cielo, y nos parece que estaremos mejor en la tierra disfrutando de lo que la vida nos pueda ofrecer. Si nos hablan del cielo, asentimos, pero pensamos que el cielo puede esperar y ahora que nos dejen disfrutar los bienes de la tierra. Una vida planteada en torno al placer no tiene ningún interés por el cielo; solo se acuerda del cielo cuando llega la frustración o la contrariedad”.

“Otro obstáculo --prosigue la carta-- es la visión materialista de la vida y de la historia, que lleva a la negación de Dios y del cielo. En el marxismo, una de las ideologías imperantes en nuestros días, hablar del cielo es como una evasión del compromiso por trasformar este mundo. Lo consideran como una alienación, como una rémora para el desarrollo. Y a veces a los cristianos les atrapa esta ideología y les priva del gozo anticipado del cielo que esperamos”.

En contraposición, según ha subrayado el obispo, “la fiesta de la Ascensión, sin embargo, es fiesta de gozo para el cristiano, porque sabe que el camino abierto por Jesús es la autopista por la que hemos de caminar nosotros, y saber que al final nos espera ese gozo nos hace disfrutarlo ya desde ahora en esperanza. La certeza de la vida más allá de la muerte, y de una vida feliz con Dios para siempre, es un resorte continuo ante las dificultades de la vida, que no faltan”.

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