REPORTAJE

Drogas, ludopatía o fracaso escolar: los jóvenes proponen soluciones a su realidad en el barrio

Participantes en el proyecto de denuncia social en el IES Averroes

Tienen entre 16 y 18 años y son estudiantes de Sociología en 1º de Bachillerato en el IES Averroes, en uno de los barrios obreros más humildes de Córdoba. A su alrededor, la vida les ha puesto de frente situaciones de desahucios, la convivencia con la droga, el auge de los locales de apuestas, el fracaso escolar, la falta de propuestas de ocio, también de vías de empleo para los jóvenes del barrio y los problemas de salud mental que acarrean muchas de estas vivencias. Y frente a ello, estos estudiantes han analizado sus circunstancias, se han concienciado sobre estas problemáticas y han propuesto soluciones. Soluciones que comienzan por ser conscientes de esa realidad desde edad temprana para no caer en ninguno de esos pozos.

Han llevado adelante un proyecto durante un mes en el que, por pequeños grupos, se han empapado de esas realidades que ven alrededor y que, en muchas ocasiones, dilapidan el futuro de jóvenes del barrio como ellos. Han analizado cada situación, cada problemática y han contado para ello con entrevistas y testimonios en primera persona de quienes “han querido contar su historia para que sirva de ejemplo a los jóvenes y a la sociedad en general” de cómo puede acabar una persona en determinadas problemáticas. “Nos han ayudado a entenderlo para poder explicarlo a personas de nuestra edad”, dicen sobre cómo su trabajo les ha servido a ellos, en primer lugar, pero también al conjunto de los chicos y chicas del instituto, donde durante toda la jornada han estado explicando la realidad que se han encontrado.

“El objetivo es denunciar las problemáticas que hay en barrios obreros como este. Las investigaciones que han hecho los alumnos sobre esos problemas ayudan a darles visibilidad y a proponer soluciones por parte de los propios jóvenes del barrio”, expone el profesor que ha dirigido el proyecto, Roberto Guijarro. “Se trata de problemas estructurales a los que buscar soluciones”.

“Yo ya sabía que la droga era mala, que te podía matar. Pero ahora he aprendido que conlleva más problemas, en la familia, de salud mental...”, cuenta uno de los alumnos sobre su trabajo. Porque la droga es algo que han visto a su alrededor siempre, pero que ahora se han parado a analizar. Han analizado si las drogas y las clases sociales van de la mano o cómo es la relación de los jóvenes con las drogas. “Y hemos visto las consecuencias de la droga en la salud mental, que puede llevar a una depresión y a la farmacodependencia. Hemos visto la situación de varias familias y los problemas que acarrea la droga, con situaciones muy difíciles, que no son agradables de ver”, reflexionan. Y para ayudarles, también han buscado la solución que ofrecen las asociaciones que ayudan a las personas que caen en la droga a dejar esa adicción.

“Hay otras formas de afrontar los problemas”

“Estos trabajos nos abren más la mente”, aplaude una alumna, que señala la educación como una herramienta útil “para llevar otro camino” distinto al que termina con los jóvenes en distintas problemáticas. “Nos ayuda a saber que hay otras formas de afrontar los problemas, sin caer en la droga”.

Y entre esos problemas también han visto el auge de los locales de apuestas en los barrios humildes, donde los jóvenes entran “en busca de dinero fácil” y pueden acabar con otra adicción: la ludopatía. “Hemos visto cómo afecta a las personas, a jóvenes y a las familias”. Y dan cuenta de los testimonios que han conocido, como el de un vecino que “se ha denunciado a sí mismo, para que no le permitan entrar en ningún local de apuestas”, como manera de hacer frente a su adicción al juego.

También han hablado con especialistas que tratan esta enfermedad y, sobre todo, su trabajo les ha ayudado a ser conscientes del peligro que encierran las casas de apuestas. “Se llega por el dinero fácil, pero al final lo que trae son más problemas, también psicológicos y judiciales”.

Fracaso escolar y discriminación hacia las mujeres

¿Y qué hay del fracaso escolar? En un barrio con un alto índice de abandono escolar, poner el foco en este asunto es vital. “Nos hemos dado cuenta de que no hay una sola causa”, reflexionan para apuntar que sí hay un denominador común: “Donde más se da es en los barrios con las rentas más bajas, como el nuestro, donde es de entre 7.000 u 8.000 euros”.

“Estudiando Sociología, hemos analizado la realidad del entorno” -abunda el profesor Guijarro-, y ahí, “han visto en qué influye el fracaso escolar, si está ligado o no a la clase social. Y la necesidad de proponer soluciones a un problema estructural”.

Como también han podido comprobar “los problemas estructurales de las mujeres en el distrito Sur, por culpa del sistema patriarcal. Hemos hablado con mujeres del barrio y hemos visto cómo sus salarios son más bajos y muchas veces no somos conscientes de esa discriminación”.

Junto a ello han abordado como también afecta a las mujeres la prostitución, de la que aseguran que es un asunto al que hay que “darle visibilidad” y proponen “que se cierren los prostíbulos y estas mujeres reciban ayudas y puedan reincorporarse a otros trabajos”. Visibilidad que buscan también en los desahucios, cuando han visto en su barro “cómo se ven en la calle familias que no pueden pagar la vivienda”. “Hay que darles otra alternativa”, aseguran.

“Debemos demandar también más oferta de ocio y alternativas laborales en barrios obreros”, añaden. Y apuntan algo clave que enlaza con el abandono escolar: “Tiene que haber más ayudas para estudiar, para que no haya que trabajar a la vez para costeárselo”.

Y con todo ello, han llegado a un conclusión, paradójicamente, como punto de partida. Estos estudiantes reclaman “más charlas en el instituto, desde adolescentes, para empezar a tratar todo estos temas”. Para tener el conocimiento necesario cusanto antes y, como dicen, “saber que hay otras formas de afrontar los problemas”.

Etiquetas
stats