Cuando cambiar hábitos ayuda a luchar contra el cambio climático
El Centro de Recepción de Visitantes ha acogido la tercera edición de las III Jornadas de Economía Circular de Cordópolis, un evento que se ha convertido en tradición en Córdoba capital y que aglutina a decenas de técnicos, autoridades e interesados en este sector que está en auge en los últimos años. Para comenzar, Alfonso Alba, director de dicho periódico digital, ha abierto el acto explicando que este 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente. “Es nuestra manera de celebrar un día tan importante No podemos utilizar las materias primas hasta el infinito”.
Alfonso Alba ha dado paso a la primera mesa moderada por la periodista Marta Jiménez, que, a su vez, ha dado paso a Adelardo Cánovas, gerente del Instituto de Gestión Medioambiental (Ingema) y coordinador general de Desarrollo Urbano y Sostenibilidad por parte del Ayuntamiento de Córdoba. Este dirigente ha explicado inicialmente que la sociedad ha cambiado con respecto a hace unas décadas porque se ha acostumbrado a “lo contrario de lo que decían los abuelos”. “Mis hermanos han heredado ropa, por ejemplo. Lo suyo era aprovechar al máximo las cosas. Ahora lo que manda es la obsolescencia programada y que para arreglar algo cueste más que comprarlo nuevo. De economía circular a un modelo consumista”.
Es por ello que encauzar este problema depende de la administración y de que “también haya un círculo económico que le apoye”, explica un Adelardo que no pone el foco únicamente a local, sino que lo extrapola al resto del mundo. “Cuando hablamos de cambio climático y de escasez de materias primas, eso ya es mundial. Pero Córdoba, por ejemplo, está más expuesta a fenómenos meteorológicos extremos: las olas de calor serán más frecuentes, las lluvias torrenciales, riadas... Siempre ha habido, pero puede que ahora nos lo encontremos con mayor frecuencia”.
En qué puede cambiar la economía circular la sociedad
Adelardo Cánovas ha apuntado que, además de alargar lo máximo posible la vida útil del producto, tiene que existir un sistema económico. “En Córdoba, la economía circular se va a notar en el sector textil, en la construcción, del plástico, energía renovables... En España no tenemos fertilizantes porque estamos importando y aquí no hay petróleo. Pero tenemos viento, sol, mareas... Tenemos que utilizarlo. Ser capaces de aprovechar también el biogás como hace Emacsa en la EDAR de La Golondrina”.
Por tanto, la responsabilidad debería recaer en los grandes poderes, pero no. Es algo de todos y no solo de los empresarios. “Tienen una responsabilidad de sacar adelante su empresa y que sus trabajadores cobren. Es más cuestión de la administración facilitarle estas cosas al empresario. Hay que dar facilidades, concienciar y ayudas para que la sostenibilidad sea algo que no sea costoso para la empresa”.
Asimismo, Adelardo también ha especificado que hay una parte donde la sociedad también es fundamental. “En muchos casos también hay que buscar un beneficio porque hay una leyenda negra de que vamos a vivir peor por la adaptación al cambio climático. En una ciudad como Córdoba que es llana y es medianamente pequeña, cuantas veces nos encontramos que todos nuestros amigos van en coche a un solo sitio. Hay que asumir esa responsabilidad, pero no vamos a vivir peor. Es hacer cambios razonables”.
Siguiendo esta misma línea, el presidente del Ingema ha aseverado que el actor principal en la lucha contra el cambio climático es la “ciudadanía”. “Hay que cambiar los hábitos como usar más el transporte público. Si cierro el grifo a la hora de afeitarme o lavarme los dientes, si separo la basura y ayudo a Sadeco a reciclar, pues adelanto mucho en la lucha contra el cambio climático. Son cambios que tienen que hacer los ciudadanos y que para ellos no supone un gran cambio. Hay un bulo también que se dice que nosotros reciclamos y que Sadeco lo Junta todo. Eso es falso. La eficiencia de Sadeco va relacionada con que los ciudadanos sean responsables. Podemos vivir de una manera más responsable ahora para que el día de mañana no podamos vivir peor”.
Entretanto, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Córdoba ya han puesto en marcha leyes y planes en busca de luchar contra el cambio climático. El objetivo es adelantarse y prevenir, no actuar. Y ahí Emacsa tiene mucho que decir con la digitalización, que lo que busca es conseguir la mayor cantidad de datos en tiempo real. “Emacsa tiene 93.000 contadores digitalizados. Tenemos información en tiempo real y eso significa que cuando haya una fuga me voy a enterar inmediatamente. Es un ahorro de agua importante. Cámaras en sitios conflictivos y así podemos medir el nivel del agua en tiempo real”.
Córdoba, referente en porcentaje de pérdidas de agua y cómo tratar la sequía extrema
Córdoba es un modelo a seguir en este sentido. La provincia tiene un porcentaje de pérdidas que es inferior al 9%, y eso ha sido destacado por Adelardo. “El 7% se considera fuga cero y España no está mal situada. La media europea es del 25%. Italia está por encima con un 39% y está en una situación parecida a la nuestra. Vamos muy por delante y el uso de la digitalización es mejorar esto. Cuando tenemos fugas es agua depurada y se pierde. Cuando estás en un 8,40%, cada décima bajada es muy complicado”.
Además, esto es muy importante porque ante la sequía extrema hay varias formas de combatirlo: cuidar el agua, tratar de disponer de más y regenerar la que ya se ha usado. “Cuantas más veces se reutilice el agua, mejor”. Una temática de la que sabe mucho Adelardo Cánovas por la cercanía de Daniel García-Ibarrola, presidente de Emacsa. Una trayectoria que le permite saber que en los últimos diez años el cambio más grande en cuanto al tratamiento del agua ha sido la digitalización. “Ahora tenemos la posibilidad de monitorizar, tenemos hasta un robot que se mete por las tuberías. Ahora podemos ser proactivos. La idea es prevenir y no intervenir”, culmina.
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